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IA: Instrucciones para un ascenso. Comedia que incomoda al escenificar la búsqueda desesperada de reconocimiento en el mundo laboral.

Arte

Por: Luis Guillermo Pérez Rosales - 03/12/2026

Con un "¡Todos están muertos!" arranca el relato in media res que a través de 45 minutos de buen humor termina por cuestionarnos acerca del empleo de la IA en la construcción de una estrategia de vida

Es miércoles y no pensé que fuera a llover tanto. La Teatrería no queda lejos de la estación de Metrobús y muchas calles de la colonia Roma ofrecen cobertura de la lluvia bajo las ramas de sus árboles.

Apenas salpicado llegué al mágico recinto que abrió sus puertas en 2015 para acoger las propuestas independientes de la cuarta de las bellas artes, en esta ocasión, alumnas de Rodrigo Murray en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM nos tienen preparada una sorpresa.

Lo primero que notas al llegar a La Teatrería es su escaparate, una poderosa invitación visual que destaca en medio de la oscuridad de la calle de Tabasco. Me pregunto si la disposición es intencional, una metáfora sobre el talento y la creatividad centelleando por entre la niebla de contenido enajenante y dopamina con el que la IA ha comenzado a cubrir el mundo.

Aunque quizás no fue la IA, quizás fuimos nosotros quienes embozamos al mundo. Por que resultan extraños los efectos que causa la soledad y hasta donde estamos dispuestos a llegar por conseguir la aceptación que creemos terminará por completarnos. Como si llenar el vacío pudiera borrar las decisiones del pasado, como si en verdad pudiera llegar a transformarnos.

En ese sentido se desarrolla IA: Instrucciones para un ascenso, arriesgada puesta en escena de Pilar Magaña y Alejandra Vera que incomoda al escenificar la desesperada búsqueda del reconocimiento en el mundo laboral. Afortunadamente lo adereza con buen humor, resultando en una sátira bien alimentada de dosis de intriga y desamor.

De la mano de la narración de Karen de la Cruz, la obra se desenvuelve con soltura, aterrizando a los personajes en el verdadero valor que tan distinto es al que queremos y creemos tener dentro de la gigantesca maquinaria corporativa. Acaso así pasa también en la vida en general; los interpretados por Claudio Rocha y Rubén Álvarez luchan sin cuartel por la hegemonía, llegando incluso a romper la cuarta pared con ingenio y soltura; mientras que la voz de la razón provendrá de quien menos lo esperaban: Liz, la becaria, a la que estupendamente se entregan Alejandra Vera, en alternancia con Pilar Magaña.

También los "easter eggs", esos guiños que los directores esconden para recompensar al espectador más atento, amalgaman con el tono de humor realista para afianzar en IA: Instrucciones para un ascenso una singular sátira de oficina con sabor a tragedia de la tecnología.

El conflicto se antoja elocuente y reflexivo, anticipando los males que recaen por confiar a ciegas en la orientación construida a partir del machine learning, en tanto que el desenlace se percibe humano y sincero; por lo que la puesta en escena, que se encontrará en cartelera hasta el 25 de marzo, resulta una excelente opción para pasar una noche de miércoles lejos de la aspiración de llegar a ser quienes no somos y en el fondo no queremos llegar a ser, así como de intentar evitar el vacío agregando artículos de baja calidad a un carrito de compras que nunca se termina de llenar.

COLOFÓN - Particularmente agradable resulta la música original compuesta para la obra. Una canción de ritmo pegajoso que suena mientras te acomodas en el asiento que amablemente el staff  te acaba de señalar. Me pregunto si la habrán hecho con Inteligencia Artificial.


IA: Instrucciones para un ascenso se presenta en La Teatrería hasta el 25 de marzo de 2026, en Tabasco 152, en la colonia Roma de la Ciudad de México, con funciones los miércoles a las 8 PM. Puedes adquierir tus entradas en taquilla o en este enlace.


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Imagen de portada: La Teatrería