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El Festival de Papalotes 2026 de Greenpeace México llegará a Playa Princess en Acapulco este 1 de marzo con figuras monumentales, talleres infantiles y un llamado urgente sobre el calentamiento de los océanos y el aumento del nivel del mar en México

Este 1 de marzo de 2026, el cielo de Acapulco no será solo un fondo azul para las vacaciones. Será un lienzo lleno de criaturas marinas suspendidas en el aire. Greenpeace México convoca al Festival de Papalotes 2026 en Playa Princess, un encuentro familiar que mezcla juego, color y una conversación urgente sobre el estado de nuestros océanos.

Detrás de la imagen festiva hay datos que inquietan. En 2025, los océanos del planeta almacenaron más calor que en cualquier otro año registrado. No es un hecho aislado. Es una tendencia que se repite desde hace casi una década. El agua retiene gran parte del calor generado por el calentamiento global y esa acumulación altera corrientes, ecosistemas y ciclos de vida marinos.

En México, el panorama es aún más delicado. Mientras la temperatura media global ha aumentado aproximadamente 1.2 °C desde inicios del siglo XX, en nuestro país el incremento ronda los 1.7 °C en el mismo periodo. Puede parecer una diferencia pequeña, pero en términos climáticos significa más olas de calor, más presión sobre los ecosistemas y más riesgos para las comunidades costeras.

El nivel del mar también está subiendo. Desde 1993 ha aumentado cerca de 12 centímetros y las proyecciones apuntan a que podría elevarse otros 20 centímetros hacia 2050. Esto implica erosión de playas, afectaciones a viviendas, pérdida de manglares y mayor vulnerabilidad ante huracanes. En un puerto como Acapulco, que aún tiene fresca la herida que dejó el huracán Otis, hablar de estos cambios no es teoría. Es experiencia reciente.

Por eso el festival no es solo un espectáculo visual. Es un espacio para detenerse y pensar qué está pasando bajo la superficie del agua.

La jornada se realizará de 10:00 a 17:30 horas en Playa Princess, con entrada libre. Se elevarán 20 papalotes monumentales con figuras de animales marinos, dos marionetas gigantes y un pulpo de nueve metros que promete convertirse en uno de los protagonistas del día. También habrá talleres dirigidos a niñas y niños, pensados para acercar a las infancias al cuidado del medio ambiente desde la creatividad y el juego.

La Secretaría de Turismo de Guerrero respalda esta iniciativa como parte de una estrategia que busca fortalecer la oferta del destino con actividades de carácter familiar y ambiental. Más allá del turismo, el evento propone algo sencillo y poderoso: volver a mirar el mar como un ser vivo que necesita atención.

Los papalotes, que tradicionalmente simbolizan libertad, aquí funcionan como recordatorio. Cada figura marina que se eleve en el cielo representará especies que dependen de océanos saludables. Cada taller será una oportunidad para que las nuevas generaciones entiendan que el cambio climático no es un concepto abstracto, sino un fenómeno que transforma paisajes, economías y vidas.

Acapulco se llenará de color, sí. Pero también de preguntas. ¿Qué futuro queremos para nuestras costas? ¿Cómo protegemos lo que nos protege?

El 1 de marzo, el cielo hablará por el mar.


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Imagen de portada: Tribuna de la bahía