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La banda mexicana pidió a Universal y Warner bajar su música de Spotify al considerar que la plataforma contradice su visión artística y ética

En una industria acostumbrada a medir el éxito en reproducciones y algoritmos, Café Tacvba volvió a recordar que la música también es una postura. Esta semana, la banda mexicana anunció que solicitó formalmente a sus disqueras retirar su catálogo de Spotify, una decisión que no surge de un impulso aislado, sino de una incomodidad acumulada con el modelo actual del streaming y con lo que, desde su perspectiva, representa la plataforma.

El anuncio fue hecho público por Rubén Albarrán a través de un video en redes sociales. En él, el vocalista explicó que ya fueron entregadas cartas a Universal Music México y Warner Music México, compañías que por contrato tienen los derechos de explotación del catálogo de Café Tacvba en servicios digitales. La petición es clara: sacar su música de Spotify por considerar que la plataforma contraviene la visión artística y la ética personal y colectiva del grupo.

Las razones detrás del retiro

Más allá del gesto, la decisión abre una conversación incómoda, pero necesaria, sobre el lugar que ocupa la música dentro de un ecosistema dominado por grandes corporaciones tecnológicas. Albarrán no habló solo de una inconformidad abstracta. Enumeró razones concretas que, según la banda, hacen insostenible su permanencia en Spotify: un sistema de regalías que consideran injusto, el uso creciente de inteligencia artificial en detrimento del trabajo creativo humano y los vínculos indirectos de la empresa con inversiones y prácticas que consideran éticamente cuestionables.

Entre los puntos que más han generado debate está la inversión personal de Daniel Ek, director ejecutivo de Spotify, en Helsing, una empresa europea dedicada al desarrollo de tecnología militar basada en inteligencia artificial. Aunque la plataforma ha insistido en que se trata de una inversión independiente y no corporativa, para Café Tacvba la línea no es tan fácil de separar. Desde su mirada, el problema no es solo financiero, sino simbólico: qué tipo de mundo se sostiene con el dinero que genera la música.

Regalías, inteligencia artificial y ética cultural

A esto se suma el historial de críticas hacia Spotify por la difusión, en el pasado, de campañas publicitarias vinculadas al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), así como los cuestionamientos persistentes sobre si el modelo de streaming remunera de forma justa a los artistas. Albarrán fue directo al referirse a las regalías: insuficientes, desiguales y concentradas en un sistema que beneficia a unos cuantos mientras precariza a la mayoría.

En su mensaje, el músico no solo explicó la postura de la banda, también hizo un llamado abierto a sus seguidores. Invitó a escuchar su música en otras plataformas y, si así lo consideran, a boicotear Spotify como una forma de no participar en dinámicas que, desde su visión, perpetúan abusos de poder, violencia y guerras en curso. La música, dijo, debería acompañar a las personas y a los pueblos, ofrecer apoyo, alegría y sentido, no convertirse en una pieza más dentro de una maquinaria que vacía su significado.

La respuesta de Spotify

La respuesta de Spotify no tardó en llegar. A través de un vocero, la empresa aseguró que no financia guerras, que Helsing es una compañía independiente que actualmente provee tecnología defensiva a Ucrania y que ya no existen anuncios de ICE en la plataforma. También reiteró que el 70% de sus ingresos se destina a los titulares de derechos y que Spotify paga a más artistas que cualquier otro actor en la historia de la música. Además, subrayó su respeto por el legado de Café Tacvba y su compromiso de seguir siendo un puente entre los artistas y sus audiencias.

Más allá del conflicto

Sin embargo, más allá del cruce de declaraciones, lo que queda sobre la mesa es una pregunta más profunda: ¿qué costo tiene hoy hacer música y dónde termina la responsabilidad del artista? Café Tacvba no es una banda emergente ni una voz aislada. Su trayectoria les permite tomar una postura que incomoda, que no busca consenso inmediato, pero que pone en tensión la relación entre arte, dinero y ética.

Mientras Universal Music México y Warner Music México evalúan la solicitud, el debate sigue creciendo entre músicos, audiencias y la industria. La decisión de Café Tacvba no pretende ofrecer respuestas definitivas, pero sí abrir un espacio de reflexión sobre el valor real de la música en tiempos de consumo acelerado. En ese gesto, más que retirar canciones de una plataforma, la banda vuelve a colocar la música en el lugar que siempre ha defendido: como una herramienta de sentido, no solo de reproducción.


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