México recupera manuscrito de Hernán Cortés de 1527, robado de sus archivos nacionales
Política
Por: Carolina De La Torre - 08/19/2025
Por: Carolina De La Torre - 08/19/2025
Casi quinientos años después de haber sido firmado por Hernán Cortés y más de treinta desde que desapareció misteriosamente de los archivos nacionales, México recupera un pedazo invaluable de su historia: un manuscrito original del conquistador español, fechado el 20 de febrero de 1527.
El documento fue devuelto este miércoles por el FBI, tras localizarlo en Estados Unidos. La agencia explicó que la página había pasado por varias manos a lo largo de los años, lo que hace imposible presentar cargos contra alguien.
“Esta es una página manuscrita original firmada por Hernán Cortés”, declaró Jessica Dittmer, agente especial del Equipo de Delitos de Arte del FBI. Para ese momento, Cortés ya había consumado la caída del imperio azteca en 1521, apenas dos años después de su llegada a territorio mesoamericano.
El hallazgo se dio después de que, en 1993, los archivistas del Archivo General de la Nación detectaran que faltaban 15 páginas de una colección firmada por Cortés mientras realizaban microfilmaciones. Se sospecha que el robo ocurrió entre 1985 y 1993.
La búsqueda internacional comenzó cuando México pidió la ayuda del FBI el año pasado. La investigación contó con la colaboración del Departamento de Justicia de EE.UU., la Policía de Nueva York y el gobierno mexicano.

No es la primera vez que ocurre: en 2023, el FBI ya había devuelto otra carta del siglo XVI escrita por Cortés.
“Piezas como esta son bienes culturales protegidos. Representan momentos valiosos de la historia de México y están destinadas a ser preservadas en sus archivos para entender mejor el pasado”, subrayó Dittmer.
Con este regreso, México no solo recupera un fragmento de papel, sino una parte esencial de la memoria que el tiempo y el saqueo habían intentado borrar.
La firma de Cortés carga todavía con el eco de una herida abierta desde la conquista, una herida que para muchos representa despojo y violencia. Sin embargo, más allá de ese dolor, estos documentos forman parte de la historia común que sigue marcando la identidad del país: recordar es también una manera de no olvidar lo que nos ha construido, incluso desde la herida.