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Las redes sociales se parecen mucho a los pecados capitales

En la era en las que las estrellas de Hollywood reemplazan a los dioses del Olimpo, también las redes sociales reemplazan a los pecados capitales.

Desde hace unos años ha habido una sensación consensual de que las redes sociales nos generan emociones y actitudes problemáticas, en particular aquellas que en otras épocas se relacionaron con "pecados", y que hoy vemos con una especie de semisonrisa, con un poco de culpa y un poco de excitación, humor y resignación. Pese a que la manera en la que procesamos estas aflicciones es a través del humor, es evidente que cada vez somos más conscientes de que las redes sociales, como los demonios que, se creía entonces, hacían pecar al ser humano, también secuestran nuestra atención, inflaman nuestro ánimo y nos producen diversos malestares que se disfrazan de placeres momentáneos.

Así pues, en los últimos años diversos sitios y escritores de tecnología han equiparado cada uno de los sietes pecados capitales con una red social. Esto nos permite tomar el pulso sobre cómo se perciben colectivamente estas redes. El más reciente caso es el del escritor de tecnología Spencer Greenberg, para quien las redes más usadas en nuestra época encuentran su equivalente con las faltas mayores del imaginario cristiano de esta manera:

1. Envidia: Instagram

2. Pereza: Netflix

3. Codicia: Amazon

4. Lujuria: Pornhub

5. Orgullo: LinkedIn

6. Gula: Grubhub

7. Ira: Twitter

Convencionalmente, el orgullo se entiende como soberbia, y codicia como avaricia, pero para los fines actuales estos "pecados" son más precisos.

Como se puede ver, hay una correspondencia casi perfecta entre el propósito original de cada red social y la contravención a la ley moral implícita en cada pecado.

¿Quién puede negar que Instagram genera enormes cantidades de envidia en los usuarios que ven fotos increíbles de sus usuarios de élite? Por supuesto también genera codicia y lujuria y orgullo en aquellos que suben sus fotos y quizá todos los demás, aunque predomina la envidia. Llama la atención que Facebook no aparece en la lista actualizada. Hace algunos años veíamos a Facebook tomar el lugar de Instagram como el sitio de la envidia, pero esto es claramente más propiedad de Instagram, el sitio que pertenece a Facebook. Quizá colocar a Facebook en un sólo pecado sería injusto, ya que de manera más completa los abarca todos. O quizá Facebook ha dejado de ser interesante para las personas que hacen estas cosas.

Sea como fuere, esta comparación, aun cuando se plantee como una broma, da cuenta del lugar que tienen las redes sociales tanto en nuestro quehacer como en nuestro imaginario contemporáneo. Y sin duda, una de las preguntas que se desprenden de todo esto sería: ¿por qué si las redes nos generan malestar continuamos usándolas?

 

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