*

X

Lo que antes era melancolía hoy es depresión (y por qué el cambio de rúbrica es importante)

Salud

Por: pijamasurf - 02/09/2020

La transformación de la melancolía en mera depresión corta las alas que pueden crecer en el abismo

La melancolía tiene un largo e ilustre linaje. Un texto que la antigüedad atribuyó a Aristóteles dictó en gran medida la noción general que la Edad Media y el Renacimiento heredarían: la concepción del melancólico como un ser humano genial, aunque oscuro, excéntrico y generalmente solitario. Esta supuesta genialidad o sensibilidad en gran medida era entendida como resultado o condición de la profundidad psíquica del melancólico, el poseso de la bilis negra. Esa profundidad es, en muchos sentidos, lo que hoy llamamos "depresión".

La melancolía no sólo era esa tristeza agridulce o poética celebrada famosamente por poetas como John Keats y particularmente asociada con el romanticismo; era también el estado inicial de la alquimia y de la sublimación psicológica. No sólo era la tristeza interesante, era la reflexión sobre el sufrimiento, o hasta la sabiduría que puede nacer del sufrimiento. Y es que, como han sabido algunos de los más grandes pensadores en la historia de la humanidad, el sufrimiento es la materia prima, el plomo, que se puede transformar en la más alta sabiduría, en el oro del espíritu.

Pero estas ideas relacionadas a la melancolía en gran medida han dejado de ser posibles en la modernidad por el hecho de que la melancolía se concibe ahora sólo como depresión, como un estado anímico inaceptable que debe ser rápidamente erradicado sin investigarse del todo. Y es que, como muchos admitirían, más allá de toda proyección poética, el sufrimiento que conlleva la depresión es algo que se debe buscar eliminar, pero esto no significa que la depresión deba negarse y atacarse vehementemente. En otras palabras, la auténtica solución o la auténtica paz de la depresión puede ser justamente explorarse, conocerse, y dejarse ser hasta que se entienda su causa, su razón e incluso el significado que tiene (y que puede dar a la vida). En otras palabras, dejar que hable por sí misma y no suprimir su mensaje.

Esta es justamente la tesis de la escritora holandesa Joke Johannetta Hermsen, quien en su nuevo libro Melancolía en tiempos de incertidumbre sugiere que la melancolía ha sido desempoderada, por así decirlo, al domesticarse como mera depresión. Esta depresión, que puede ser melancolía en su viejo sentido, se combate con fármacos desde el primer momento y así pierde todo su potencial transformador o creativo. La depresión que para Jung, por ejemplo, podía ser lo más importante que le podía pasar a una persona, pues podía ser el principio de un verdadero proceso de individuación, se convierte en algo indolente, en una forma de apatía que se mercantiliza y se vuelve parte del sistema. Hombres y mujeres que toman fármacos todos los días para simplemente funcionar, seguir dentro del engranaje social, suprimiendo los síntomas de un malestar que suele tener razones existenciales más que neuroquímicas. 

 

También en Pijama Surf: Anxiety” no significa “ansiedad” -y conocer la traducción correcta podría llevarte a sanar tu psique-