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Equinoccio de otoño, 23 de septiembre de 2018: el delicado equilibrio entre la luz y la oscuridad

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 09/21/2019

Este lunes 23 de octubre se celebra el equinoccio, dando inicio al otoño en el norte y a la primavera en el sur

Este lunes 23 de septiembre ocurre el equinoccio de otoño, el punto de equilibrio entre la luz y la oscuridad. A las 02:50am hora de la Ciudad de México y a las 7:50am tiempo universal, se producirá el momento exacto del equinoccio y con ello el inicio del otoño en el hemisferio norte y la llegada de la primavera en el hemisferio sur. Esta balanza de opuestos es expresada hermosamente por Albert Camus: "El otoño es una segunda primavera, cada hoja es una flor". Se trata de un último momento de color, un crepúsculo de luz en el norte, y de un esplendor en ciernes en el sur.

El equinoccio es el momento en el que la noche y el día duran exactamente igual -salvo en los polos-, un equilibrio expresado también por el ingreso del Sol a Libra en el movimiento zodiacal aparente. Esto es simbólicamente apropiado, ya que Libra es el signo de la balanza, del equilibrio, y justamente este es el significado de la palabra "equinoccio" (aequus nox: "noche igual"). Para los ciudadanos del hemisferio norte, el Sol inicia un marcado descenso hacia la oscuridad que se acalla en la muerte simbólica del solsticio de invierno, el día más oscuro del año. Para las culturas antiguas, que tenían una vida estrechamente vinculada a la naturaleza, estas fechas eran muy importantes, pues significaban importantes cambios estacionales ligados a la agricultura y a la espiritualidad en general. El hecho de que hubiera menos luz era interpretado -sin equivocarse- como un declive en la energía y en la vida en general, por lo cual era un momento apropiado para la conservación de los recursos y el recogimiento.

Para la medicina china, este período requiere de empezar a modificar los hábitos, dormir más y conservar energía para poder soportar el frío del invierno y el declive de energía y vitalidad, tanto en el cuerpo como en la naturaleza. Los equinoccios y los solsticios tradicionalmente han sido importantes fiestas religiosas, de las cuales quedan algunos remanentes en sociedades tradicionales. Más allá de esto, presentan la oportunidad de percibir la calidad del tiempo y no sólo su aspecto cuantitativo; el hecho de que los diferentes momentos requieren diferentes acciones y actitudes para poder vivir en salud y armonía, Fundamentalmente, la noción olvidada en la sociedad moderna de la interdependencia entre el hombre y el cosmos se hace patente en estos puntos nodales del movimiento solar.