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¿Te sientes mal estando a solas? 7 formas de romper el encierro de la soledad

Salud

Por: pijamasurf - 08/04/2019

Si la soledad es para ti fuente de malestar, es posible hacer algo al respecto

El ser humano es por naturaleza un ser social, es decir, estamos hechos para crear vínculos con otros semejantes. Evolutiva e históricamente esa ha sido nuestra fortaleza. 

Sin embargo, particularmente en las últimas décadas, la forma de vida que llevamos gravita cada vez más hacia la individualidad y aun el aislamiento. Mucho del sistema económico en que vivimos tiende a la fragmentación porque de esa manera las ganancias se multiplican, en casi todos los ámbitos.

La contradicción es entonces evidente. No es sorpresivo que en nuestra época cada vez más personas padezcan el malestar que sobreviene por la falta de relaciones de todo tipo, y que parezca cada vez más difícil hacer cosas tan sencillas como conversar con un compañero de trabajo, verse con un amigo, enamorarse, etcétera.

A continuación compartimos siete sugerencias para salir de ese encierro que en ocasiones puede ser la soledad.

 

Comprende lo que sientes

Hasta cierto punto, es muy común que tratemos nuestras propias emociones con desdén. No son pocas las personas que las subestiman, o que creen que no son importantes, cuando en realidad determinan buena parte de nuestra experiencia de vida.

En ese sentido, si la sensación de soledad te molesta, puedes comenzar por preguntarte qué sientes en realidad, de qué emociones está hecha esa sensación y cuáles son sus motivos. ¿Te sientes triste? ¿Sientes enojo? ¿Frustración? ¿Aburrimiento? ¿Hay algo en específico que detona esas emociones? ¿Esas emociones te parecen conocidas? ¿Puedes recordar otros momentos en que experimentaste ese estado emocional?

Para comenzar a hacer cambios significativos, antes necesitas conocer el terreno sobre el cual sembrarás nuevas ideas y en el cual cosecharás nuevas acciones.

 

Cuida a otro

El altruismo es una de las formas más sencillas e inmediatas de romper el encierro de la soledad. Y lo mejor es que puede realizarse de muy diversas maneras. Puedes hacer trabajo voluntario en alguna asociación que te agrade, puedes adoptar un animal de compañía, incluso puedes hacerlo de manera un poco más informal y, por ejemplo, ofrecer tu ayuda para cuidar a algún niño(a) o alguna persona mayor.

 

¿Te hace falta sociabilidad o intimidad?

Hay personas que tienen un círculo social amplio y aun así se siente solas. Esto se debe a que sociabilidad e intimidad no son del todo equivalentes. En ocasiones la sensación de soledad viene del hecho de que no sentimos que tengamos una relación profunda y significativa con otra u otras personas. 

Si es tu caso, pregúntate qué tanto eres tú quien interpone barreras que impiden dicha intimidad.

 

Llena tu día de actividades

Este es un consejo más bien pragmático para prevenir que caigas en depresión por causa de la soledad. En la medida de lo posible, llena tu día de actividades: trabajo, ejercicio, alguna actividad inesperada, una caminata, una visita a un museo, etc. El objetivo es, por un lado, que no fomentes el encierro que a veces viene con la sensación de soledad y, por otro, que en esas actividades busques relacionarte con los demás, así sea de manera breve o transitoria. 

Uno nunca sabe dónde va a encontrar a la próxima relación significativa.

 

Intenta entender qué le hace falta a tu vida

A veces, cuando decimos querer algo, no siempre sabemos bien a bien por qué lo queremos. Hay quien dice querer una relación de pareja, por ejemplo, cuando lo que en el fondo busca es una persona a quien pueda delegarle la responsabilidad de su vida. Es decir, con frecuencia el deseo no es directo ni “puro”, sino que usualmente viene acompañado de otros elementos suplementarios a los que estuvo asociado en otros momentos de nuestra vida. Por eso tan importante conocer tanto qué queremos como las razones por las cuales decimos querer eso. 

En el caso de la compañía de otra u otras personas, aprende a distinguir por qué la buscas: ¿es sólo por la satisfacción y el placer de estar acompañado? ¿Buscas cómplices para una actividad que prefieres no hacer a solas? ¿Buscas inconscientemente a alguien se haga cargo de ti? ¿Qué quieres de la compañía de otro?

Cabe decir también que este proceso de autoconocimiento no tiene por objetivo culpabilizarte por lo que sientes o haces, sino sólo que entiendas tus motivaciones para que así puedas decidir mejor qué hacer al respecto.

 

Actúa

Para decirlo sencillamente, cualquier problema se resuelve actuando. La reflexión, el cuestionamiento, el análisis, etc., son necesarios, pero un cambio en la vida sólo ocurre a través de nuestros actos.

Si no quieres sentirte solo (a), ¿qué puedes hacer para remediarlo? Piensa con creatividad en el marco de tu existencia, seguramente hay alguna acción que puedas emprender para solucionar ese malestar. 

 

Mantén un espíritu abierto

A veces, cuando decimos querer algo, paradójicamente hacemos todo lo posible… para no obtenerlo. Estos actos de autosabotaje son más comunes de lo que creemos, y usualmente están ligados a la creencia subjetiva de que no “merecemos” algo, que no tenemos derecho a disfrutar, que no nos hemos “ganado” una recompensa, etcétera.

En ese sentido, vale la pena que procures evitar esa inclinación y, más bien, tengas una actitud abierta a las relaciones. Intenta navegar con tranquilidad y ligereza por las olas de los vínculos personales. Como se sabe desde tiempos remotos, la miel atrae siempre más que el vinagre.

 

¿Qué te parece? ¿Qué estrategia has usado tú para hacer nuevas relaciones? No dudes en compartirnos tu experiencia en la sección de comentarios de esta nota o a través de nuestros perfiles en redes sociales.

 

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Imagen de portada: Hotel Room (1931; detalle), Edward Hopper