*

X
Hubo una vez 9 películas y una fábula

Hubo una vez en Hollywood, la novena película en el canon fílmico de Quentin Tarantino, fue recibida con buenas reseñas y el aplauso de la audiencia, que reconoció a la ambientación como la mejor aportación de la cinta, un retrato del fines de los años 60, ubicado en el verano de 1969, año recordado por el asesinato de la modelo Sharon Tate, pareja del entonces polémico pero enigmático director Roman Polanski, a manos de una secta inspirada en los discursos y dogmas de Charles Manson. Amén del diseño de producción, el público y crítica que se dio cita en el Festival de Cine de Cannes, celebró en Hubo una vez en Hollywood las actuaciones de Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie y Al Pacino, entre otros. 

El estreno de la película coincide con el 25º aniversario de la realización de Tiempos violentos, la innovadora, irreverente, ecléctica, posmoderna y fascinante película del también guionista Tarantino, la cual consolidó la carrera de su director y abrió una nueva perspectiva narrativa a la cinematografía de los años 90, que viera estrenar varias cintas vertidas entre el crimen, la encrucijada, la complicidad, el romance y la violencia, cual renacer del cine noir. Los sospechosos comunes, dirigida por Brian Singer y escrita por Christopher McQuarrie, o Los Ángeles al desnudo de Curtis Hanson, fueron algunas de la extraordinarias cintas que continuaron el éxito labrado por Corrupción judicial de Abel Ferrara, Fuego contra fuego de Michael Mann y la obra maestra Perros de reserva, que el propio Tarantino tuvo en acierto firmar como su ópera prima.

Desde su irrupción en la industria cinematográfica, el cine de Tarantino llamó poderosamente la atención por su propuesta narrativa a nivel de guión y por su coreografía visual que concatenaba la trama con secuencias cargadas de música, energía, tensión, humor y sí, también violencia; por ello el beneplácito de la crítica fue considerable y a nivel audiencia convirtieron al director, película a película, en un imán de taquilla y  en un atractivo inherente a los festivales de cine, así como un icono de culto y estudio en los programas de estudio cinematográficos.

DECÁLOGO dedica esta entrega a modo de conmemoración del 25 aniversario del estreno de Tiempos violentos, la fundacional cinta que relanzara la carrera de John Travolta, y al mismo tiempo se suma a la expectativa causada por Hubo una vez en Hollywood, haciendo un repaso por las nueve películas del director nacido en Knoxville, quien diera el paso del cine independiente al cine de estudios y se estableciera por méritos propios, basándose en diversos directores y homenajeando míticas cintas clásicas, como una marca de registro en la cinematografía universal.

Recuerdo haber visto Tiempos violentos en el cine, y aunque no había restricción o al menos no la tuve para verla, debo admitir que, tendiente a preferir otro tipo de directores, fue una experiencia por demás hilarante. Criticado por unos, vanagloriado por otros, Tarantino desata pasiones que lo mismo ponderan su habilidad para concatenar de forma no lineal sus guiones, que denostan el abuso de sangre o violencia como un recurso de morbo y atracción. Lo cierto es que visualmente y a nivel estructural desde sus guiones, el cine de Tarantino provoca y genera el debate que permea la línea de la seducción con el duelo; para unos sobrevalorado, para otros poco reconocido, su obra se ha convertido en causa de expectativa para director y audiencia, y en su paso el reto en desafío. El orden de las cintas atiende, como en la mayoría de los decálogos, al apego, gusto o impacto personal hacia la obra del canon del agnóstico director miembro de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas.

 

10. EL CUMPLEAÑOS DE MI MEJOR AMIGO (My Best Friend's Birthday) 1987

El título del presente decálogo atiende a nueve cintas y una fábula, y aunque la fábula pudiera hacer referencia al título de la cinta más nueva del realizador, hace énfasis en una película parcialmente perdida. Rodada en blanco y negro y con una duración inicial de 70 minutos, la cinta sufrió la quema de gran parte de sus negativos en un incendio, y se considera en su concepto de largometraje perdida; sin embargo, aproximadamente unos 30 minutos de la misma sobrevivieron y han sido editados como vestigio de aquel primer ejercicio fílmico del laureado director. En el montaje encontramos elementos narrativos propios del realizador como los diálogos derivativos y el movimiento de cámara angulares que yuxtaponen la secuencia en movimiento, así como su actuación que no dista de las que le veremos en posteriores cintas. Filmada en 16mm durante casi 4 años, en los cuales el director trabajó en Video Archives, tienda de renta y acopio de películas en California, aborda la amistad, y la búsqueda de un estado feliz sin encontrarlo.

La película ha adquirido matices de culto no sólo por el significado que confiere ser la primera aproximación del director, sino porque confirma la tendencia romántica e influencia fílmica de las tiendas de película de los años 80, que eran laboratorios de ideas y proyectos, como lo reflejará más adelante Rebobinados de Michel Gondry.

 

9. DJANGO SIN CADENAS (Django Unchained) 2012

Aunque Tarantino había evocado desde la ambientación de sus cintas diversas épocas, por ejemplo Jackie Brown con un matiz propio de los años 70, y la realización de Bastardos sin gloria ubicada en la segunda guerra mundial, no es sino hasta Django sin cadenas que explora una época que a nivel cinematográfico tuvo gran impacto en el joven Tarantino, el salvaje oeste. El propio director ha hecho énfasis en la influencia que la cinta El bueno, el malo y el feo ha tenido en su obra, y no es de extrañar que el maestro Ennio Morricone haya incluido algunos temas en esta cinta y posteriormente, pese a sus desencuentros, haya compuesto en su totalidad la música original del siguiente proyecto del director.

En Django sin cadenas podemos notar la influencia que en él han tenido cintas japonesas ubicadas en la medianía del siglo XIX y las películas del salvaje oeste entronizado por directores estadounidenses como Sam Peckinpah y por otro el grupo de realizadores en los que sobresale el gran Sergio Leone, y que hicieron del spaghetti western un género en sí mismo. Tarantino afinca el desarrollo de su trama en la Guerra Civil, así como en las expediciones, complejos, profundos y dolorosos contextos de esclavismo, discriminación  y apropiación de la tierra.

Leonardo DiCaprio, Jamie Foxx, Samuel L. Jackson y Christoph Waltz encabezan el elenco de esta cinta que entre la redención, la emancipación, el ajuste de cuentas y la crítica social a la trata de seres humanos, desarrolla un viaje de acuerdos, pactos leales, acuerdos injustos y una historia de amor, vertidos en el estilo visualmente violento del director, que ofrece bellos paisajes y horizontes cobrizos que brindan una atmósfera de tierra y sangre resaltada en la fotografía de Robert Richardson. Django sin cadenas le otorgó a Tarantino el Premio Óscar a Mejor Guión Original, así como a Christoph Waltz su segundo reconocimiento como Mejor Actor de Reparto, repitiendo el triunfo en la misma categoría y bajo las órdenes del mismo director.

Varios elementos destacan en la cinta. Por una parte es la primera película de Tarantino cuyo montaje no estuvo a cargo de Sally Menke, quien murió 2 años antes, y por la otra, acorde al director, le permitió abordar el tema del pasado esclavista de su país sin profundizar propiamente en el aspecto social de sus varias temáticas, sino tratando de hacer mella desde la realización cinematográfica.

 

8. LOS 8 MAS ODIADOS (The Hateful Eight) 2015

Su posición en el decálogo atiende más al gusto por la numerología, aunque bien pudiera ocupar la posición anterior. Este franco homenaje al cine de Akira Kurosawa, así como a los spaghetti westerns de Sergio Leone, tuvo una recepción hasta cierto punto tibia por parte de la crítica y audiencia, y en la actualidad es recordada por otorgarle al fin el Premio Óscar a Mejor Partitura Original en competencia a Ennio Morricone y en especial, por haber sido filmada en Panavision 65mm y posteriormente transferida al glorioso 70mm que reza la publicidad de la cinta, lo que recordó, entre otros, los gloriosos formatos como el Cinemascope de los años 50, que destacaban incluso por su innovación tecnológica en las marquesinas de los teatros, lo que ofreció desde un inicio una promesa romántica para su estreno. Samuel L. Jackson, Kurt Rusell, Jennifer Jason Leigh, Tim Roth, Michael Madsen, Demian Bichir, Walton Goggins y Bruce Dern integran el coral reparto de esta cinta que, filtrado su guión en 2013, pareció no ver la luz hasta que Tarantino decidiera finalmente realizarla no como novela sino como película.

Para esta cinta se inspiró en las enormes series televisivas de los años 60, como Bonanza, y en la temática de solícita revancha que fortaleció el argumento de Los siete samuráis del citado Kurosawa, su adaptación Los siete magníficos de John Sturges y Los imperdonables de Clint Eastwood, destacando la camaradería, la amistad y la lealtad del grupo de forajidos que otorga una tenue pero sustancial diferencia respecto al sentido de traición o suspicacia que impera en otras cintas grupales del director. Del mismo modo, Tarantino pondera al guión diálogos sueltos que combinan con el desarrollo del thriller y amalgaman la tesitura del humor negro con la derivación de una tragedia con el sentido genérico de la redención de sus personajes, destacando sobre todas la actuación de Jason Leigh, quien fuera nominada a Mejor Actriz de Reparto. La fotografía de Robert Richardson es para mi gusto si no la mejor, una de las mejores por mucho en el canon de Tarantino, subrayando el uso de los colores negro, blanco y rojo, que matizan el contraste de la montaña, el llano, la pradera y los pantanos.

Tarantino hace énfasis en la numeralia de sus cintas, y el título recuerda al espectador que es la octava entrega de su oferta fílmica, a la que prometió sumar 10 postales, siendo esta una postal de larga duración en su versión ampliada, que incluye un intermedio al más puro estilo de las proyecciones que todavía hasta finales del siglo pasado podíamos disfrutar como una suerte de dos tandas en una.

 

7. JACKIE BROWN (Jackie Brown) 1997

En lo personal, el guión de Jackie Brown me parece espléndido, por una parte cuidado, continuo y preciso, por la otra abierto, dinámico y espontáneo, es además la única adaptación directa que Tarantino ha realizado de una obra literaria, en este caso de la novela Rum Punch de Elmore Leonard. Protagonizada por Pam Grier, Robert De Niro, Bridget Fonda, Samuel L. Jackson (ganador a Mejor Actor del Festival de Berlín), Michael Keaton y el espléndido Robert Foster (nominado al Óscar como Mejor Actor de Reparto), Jackie Brown cuenta con una fotografía de tonalidad ocre azulada, propia del fotógrafo mexicano Guillermo Navarro, que combina a la perfección con la estructura más lineal de su argumento en comparación con las demás cintas del director.

La violencia es más tenue en sintonía, y los diálogos conllevan una resolución concatenada de situaciones que llevan al extremo al personaje de Grier, pasando de un empleo como azafata al alto riesgo del contrabando en una especie de círculo sin fin o camino de no retorno, y a la conversión de la protagonista de inocente a delincuente a testigo, llevando la persecución del caso en una estrategia que no pierde el humor y los cuestionamientos profundos que enfatizan temas complejos o polémicos. Tarantino aborda el determinismo, el racismo, así como la adaptación y afirmación del lenguaje como ofensa, defensa y poder, situando la identidad como un elemento fundamental que rebasa el propio argumento de la trama.

 

6. BASTARDOS SIN GLORIA (Inglorious Basterds) 2009

Una de las más largas películas del director oriundo de Tennessee, Bastardos sin gloria presenta una propuesta narrativa de ficción alterna sobre un hecho histórico, desarrollando a nivel literario la licencia creativa de suponer, interpretar o adaptar de un hecho real o histórico sucesos ficticios desde una situación alterna (el hecho: la segunda guerra mundial; lo alterno: los bastardos y su cometido).

Brad Pitt, Melanie Laurent y Christoph Waltz protagonizan esta cinta que hace confluir historias entrelazadas con un dual objetivo, la venganza y la justicia, o el castigo y la venganza, y para ello recurre a un guión ucrónico sobre la segunda guerra mundial y el nazismo. La alianza implícita de los personajes en torno a la eliminación de los nazis o a cobrar revancha por sus crímenes de lesa humanidad, brinda un corolario de complicidad inintencional pero efectiva, que une a soldados del ejército aliado e integrantes de la Resistencia en una comuna resiliente. Las historias avanzan en líneas paralelas que, se advierte, se encontrarán en una encrucijada con acontecimiento narrativo, proveído por causales que funcionan como nudos o nexos, la vocación justiciera, la promesa por la justicia y el castigo del crimen. El director presenta así una propuesta de anhelo para quienes desearían haber realizado estas acciones o que hubieran sucedido; la ética moral, la doble moral, las secretas intenciones, los deseos manifiestos, la ira, la indolencia y la ignominia, permean la trama y conectan no sólo las historias sino los propósitos de un pasado que sucedió, pero que el director hubiera deseado sucediera de una forma distinta, no en el desenlace del suceso, sino en la procuración de justicia de los ofendidos.

El punto medular de la película es el cine, una función en cuya proyección puede converger el horizonte de sucesos, donde los personajes y sus respectivas misiones alcanzan un nivel de epifanía; podría catalogarse como una de las cintas más viscerales del director, donde la razón, el perdón o la complacencia resultan inadmisibles ante la atrocidad y la inmundicia, una intencional posición maniquea que, a debate de la audiencia, critica y análisis historiográfico de una posición ficticia, revisita ser una cinta audaz en su realización pero sujeta a los juicios de la historia.

 

5. HUBO UNA VEZ EN HOLLYWOOD (Once Upon a Time in Hollywood) 2019

Novena película de Quentin Tarantino, advertido en la promoción de la película, como un aviso de que la décima se aproxima (y con ella, el autoprometido retiro del director), Hubo una vez en Hollywood nos recuerda desde su título a la cinta Hubo una vez en México, dirigida por el colega y amigo del director Robert Rodríguez, pero situando su temática como una historia que acontece paralela a la historia misma, como hiciera en Bastardos sin gloria. Leonardo DiCaprio, Margot Robbie, Brad Pitt y Al Pacino, entre un amplio cartel, protagonizan este filme que de manera brillante ambienta el contexto histórico y cultural del año 1969, entre la psicodelia, los movimiento sociales y el arribo de los primeros visos posmodernos.

Un asesinato y la secta que lo llevó a cabo son el móvil histórico del Hollywood real, mientras que la trama de un actor y un doble completan el Hollywood de fábula que despliega un humor voluntario e involuntario mezclado con la psicosis, los crímenes y las ideologías convergentes entre las diversas formas del existencialismo, la anarquía y la sujeción a los sistemas imperantes. Crimen y misterio pululan en los vericuetos y vicisitudes de la pareja formada por DiCaprio y Pitt -en la cual parecía incrustarse Tom Cruise, con quien el director ha querido trabajar, lo que por diversas razones no sucedió- por sobresalir en medio de la industria, con sus vaivenes, prejuicios y arrebatos. 

El director presenta las diferencias existentes en su tiempo entre el cine y la televisión, y la difícil transición para los histriones en aquel tiempo por transitar de una a otra, algo que en el contexto actual parece inconcebible, más aún con la pléyade de formatos existentes, pero que para entonces y hasta entrada la década de los años 90, hacía una gran diferencia. En la cinta aparece un enorme Bruce Dern que funge como catalizador bizarro de las complicidades y complacencias, así como Luke Perry en su última actuación, además de guiños actorales de actores recurrentes de Tarantino como Tim Roth, Michael Madsen o Kurt Rusell. La cinta, primera de Tarantino sin sus anteriores productores debido a sendos escándalos sexuales, fue estrenada durante el Festival Internacional de Cine de Cannes y recibió en su mayoría críticas positivas; si bien podría acusarse la prominencia de un suceso trágico, destacan la dirección provocativa y sugerente del director y las actuaciones moduladas y carismáticas de sus protagonistas. Está de más mencionar que su éxito taquillero está garantizado, no obstante valdrá saber a qué premios podría estar sujeta, y en especial, cómo será tomada en el mediato y mediano plazo por la audiencia y seguidores del director.

Crimen, Hollywood e historia han sido puntos medulares de otras cintas clásicas, que combinan dos o tres de los tópicos enunciados, la redención, la fatalidad y el destino desencadenado por diversas situaciones concatenadas, como una constante en Tarantino, forman parte del esfuerzo de Rick Dalton, DiCaprio, por ser alguien donde el concepto de ser atiende más a la industria, al capital y a la fama, que al ser mismo, dejando lagunas, vacíos y visos abiertos al amparo del azar. Hubo una vez en Hollywood nos indica desde su título que ese Hollywood y el espacio-tiempo que atendemos en la cinta no existe más, fue y no volverá, como la época que sitúa 50 años atrás el director, sus años de cuentos de hadas, sus años de infancia.

 

4. KILL BILL LA VENGANZA Vol 1 (Kill Bill V. 1) 2003

Primera parte de su tratado sobre la venganza, Kill Bill, personificada por Uma Thurman en el papel de La novia, presenta una premisa contundente desde su título: matar a Bill, los porqués, las causas, acaso las razones, resentimientos, los motivos, serán parte importante de la estructura del guión que lo mismo nos atrapa hacia el pasado que hacia el devenir que pudiera enfrentar la protagonista en caso de sobrevivir al presente y sus vericuetos. Desafiante, impactante y poderosa desde lo visual, Kill Bill se convirtió de inmediato en un referente para futuras películas de acción y en un estándar para las cintas coreografiadas, además de presentar sendas secuencias sanguinarias, violentas y desbordantes que pusieron en apoteosis el canon de Tarantino. El intento de asesinato de un hijo no nacido y los porqués del hecho nos adentran a esta historia presentada en dos volúmenes, que si bien atienden a la misma historia y podrían delimitarse como una sola cinta estrenada en dos partes, muestran una sutil pero notoria diferencia que bien vale resaltar o compartir en este decálogo que, como en todas nuestras entregas, atiende a la observación personal.

Para hacer una retrospectiva, disfruté más la primera parte que la segunda, quizá por el sentido de sorpresa que causó el primer viso, pero considero que la segunda tiene una mayor profundidad de caracteres, y sobre esa premisa desarrollo sus apartados. Además de reconocer al cine japonés de los años 50, en su conjunto Kill Bill es un homenaje a las cintas de karate de los años 70, tanto chinas como particularmente de Hong Kong, algunas de ellas protagonizadas por Bruce Lee, y también a los animes que en años posteriores inundaron la industria gráfica del entretenimiento japonés; inclusive hace referencia a la audiencia de series televisivas como Kung Fu, protagonizada por el propio David Carradine, Bill. El volumen 1 fue todo un acontecimiento para la fecha de su estreno y tal como lo hiciera Tiempos violentos adquiriría, además del culto y premios, un estatus de cinta generacional, influenciando a diversos cineastas, películas y franquicias posteriores; tan sólo basta mencionar John Wick, donde la coreografía y la música se convierten en un dual elemento definitivo de su estructura narrativa y visual, y de ahí la valía del trabajo del maestro Woo-Ping Yuen. En Kill Bill V. 1, además de la venganza como motivo y sustento narrativo sobresalen la confabulación, complicidad, conspiración, determinación y la identidad, conformando un corolario de emociones que en pantalla se traducen en heridas, sangre, miradas, acciones y reacciones exacerbadas o de exageración manifiesta.

La banda sonora mezcla temas de Ennio Morricone, Bernard Herrmann o Quincy Jones, y va avanzando como avanza La novia en el cometido de su lista, esa donde incluye los nombres en veces de objetivos, rememorando el género grindhouse y su bizarro contenido, así como buscando en la encomienda generar un impacto similar de atracción hacia lo provocador. No es casualidad que Tarantino haya apreciado tanto la obra maestra coreana Oldboy de Chan-wook Park, que formara parte de una trilogía precisamente sobre la venganza.

 

3. KILL BILL LA VENGANZA V. 2 (Kill Bill V. 2) 2004  

Segunda parte de su tratado sobre la venganza, Kill Bill V. 2 es una película que si bien completa una saga, tiene propia identidad, arraigada en su perfil más dialéctico, a través de diálogos que resultan más importantes que las escenas de acción que prevalecen en la primera parte, lo que de forma sutil prepara los acontecimientos finales del volumen y de la cinta como un concepto final, a través de un camino de encuentro y liberación. Incluso, podría decirse que analizando los diálogos es posible advertir que la trama tiene secuencias al devenir, que bien pudieran ser filmadas por algún otro director, esto en caso de confirmarse que tras una décima cinta Tarantino no dirigirá más, lo cual no priva de que escriba diferentes guiones como en sus comienzos, destacando el guión True Romance dirigido por el desaparecido Tony Scott.

Kill Bill V. 2 resulta una grata apreciación filosófica de la compasión, la trascendencia como una posibilidad, en cuyo centro tiemblan la mentira, la verdad y la suposición, el desarrollo de la trama ofrece una tensión más intensa que en el volumen inicial, y esto lo logra el director sin apelar a la violencia, sino en la expectativa de la misma. De esta manera,  la confrontación final es una suerte de culmen operístico que tras el desborde de energía del primer volumen, aquieta las pasiones para dejarlas fluir como esa consciente liberación que busca su protagonista, el desahogo ante el vacío. La película resulta ser no una lírica de venganza per se, sino también una aproximación a la revelación de una historia que se atrapa entre los tiempos de su desarrollo, y que no acude al pasado como lo hace su guión, tampoco al devenir como lo anuncia la estructura narrativa como promesa, sino al presente que, como indicamos en la primera parte, radica en la supervivencia de la protagonista en el presente, eso sí, motivada por el revulsivo de matar a Bill o redimirse a sí misma. Uma Thurman, David Carradine, Lucy Liu, Michael Madsen y Daryl Hannah forman parte del estupendo elenco de la saga.

 

2. TIEMPOS VIOLENTOS (Pulp Fiction) 1994

Un serial de historias entrelazadas por el destino, los tiempos y el espacio caprichoso de encontrarles desde la óptica de sus personajes, hacen de Tiempos violentos una película extraordinaria en un momento de la historia donde la violencia en el mundo sucede pero se esconde en los recovecos de una posguerra y albor de nuevos horizontes definitorios entre las fronteras. Al medio de esos debates globales, la atención por lo que sucede entre las historias íntimas cobra fuerza de cuento, de invento, de ficción, y en esa ficción de la realidad, de la violencia como una oda desesperada de ambición, ajuste de cuentas y éxito, gravita Tarantino para ofrecer su más alabado trabajo y la cinta que bien podría, incluso desde su mirada vintage y regresiva, definir a la última década del milenio.

Una película posmoderna en cuya narrativa se juega la estructura no lineal y al tiempo sensorialmente estructurada, donde los giros y las explicaciones a las acciones de sus protagonistas no se justifican ni juzgan sino suceden, y al sucederse dejan hilando conjeturas al espectador. Protagonizada por un variopinto elenco, Tiempos violentos renació la carrera de John Travolta y a su vez su habilidad para hacer del baile una línea del guión que vive, y lo hizo al compás de Uma Thurman, Samuel L. Jackson, Tim Roth, Ving Rhames y Bruce Willis, Harvey Keitel y Christopher Walken, entre otros. Girl you’ll be a woman soon de Urge Overkill, se posicionó con fuerza como parte de la banda sonora, y You never can tell de Chuck Berry en la melodía de un baile épico que hizo de la cinta una emblemática, que logra hacer de cada secuencia una hilarante combinación de música, gestos, coreografías, esmóquins, sangre, estilos de peinado alborotados, traiciones y crimen. Entre preludios, situaciones y confusiones propias del enredo pulp que ensambla referencias culturales y contraculturales que permitieron a su ficción hacerse de gran popularidad y además cobrar notoriedad por las sendas nominaciones al Premio Óscar en uno de los años más competidos de la historia, Sueños de fuga, Quiz Show, Cuatro bodas y un funeral y la ganadora, a disgusto de muchos, Forrest Gump; sin embargo, Tiempos violentos deslumbró en el Festival de Cine de Cannes y recibió la Palma de Oro. La película juega con la ironía desde su título, que hace referencia al corazón mismo de la realidad que se crea y desde su creación genera una y varias historias que al final son una misma, y lo hace desde el imaginario ficcioso de su director de culto.

 

1. PERROS DE RESERVA  (Reservoir Dogs) 1992

Obra cumbre para mi gusto del cine de Tarantino, obra maestra del cine neonoir, Perros de reserva es una película fundacional que curiosamente adquiere esa categoría tras el éxito de Tiempos violentos, cuando la crítica y en especial la audiencia revisitan la ópera prima del director para entender el impacto de lo que generaba tal grado de asombro en la industria. Harvey Keitel, Tim Roth, Chris Penn, Steve Buscemi, Lawrence Tierney y Michael Madsen integran el elenco épico de una cinta clásica.

Precisamente se debe a Harvey Keitel que esta película hubiera sido rodada con un mayor presupuesto, al involucrarse de lleno en su realización y atraer inversionistas para apoyar la cinta de un director para entonces desconocido. Epítome del cine independiente de los años 90, Perros de reserva explora la trama de un guión extraordinario, dinámico, misterioso y resolutivo, tildando la confusión y la claridad, guardando en su propia intimidad la anónima identidad de quienes consideran, hay alguien que ha denunciado el golpe de los criminales por los criminales mismos, y de ahí que los hechos no hayan resultado como se esperaba, el golpe maestro. El grupo delictivo se identifica sin conocerse a través de catalogar su denominación por colores, un simbolismo que bien sirve al cruce de balas perdidas y a un contrato que, a destiempo, juega con los avances no lineales del script. Idas y vueltas, analepsis, elipsis, paráfrasis, flashbacks, llevan a la audiencia a un límite que comulga la violencia y la sensación de asfixia y supervivencia que va eliminando los nexos de quienes aguardan, como en El ángel exterminador de Luis Buñuel, en una bodega su desenlace.

Con una fuerte influencia de The Killing de Stanley Kubrick, Tarantino despliega su arsenal de técnicas visuales y narrativas que juegan lo mismo con el guión que con el uso del close-up tanto a personajes como a cosas aguardando sucesos o antecediéndolos, como si preparara una batalla, y tempera el descubrimiento de más nodos para la audiencia a medida que nos adentramos a la historia y nos identificamos con los personajes hasta llegar a conocerlos, lo que entre ellos sucede de igual forma. The taking of Pelham 123 de Joseph Sargent, The Wild Bunch de Sam Peckinpah, son algunas de las películas que pueden venirnos al recuerdo ya sea por la denominación simbólica de los personajes, por su condición de alianza y tragedia, o bien por la violencia como un recurso, así también el título que procede de Le revoir les enfants, de Louis Malle.

El humor negro que será característico de Tarantino y las referencias puntillosas desde el lenguaje aparecen con soltura en la medida en que la situación límite se muestra en una suerte de inexorable resolución de la urgencia. Audaz, brillante y plena de energía, Perros de reserva es una de las mejores películas de los años 90 y del cine independiente de Estados Unidos y para mi gusto, junto a Tiempos violentos, está en la mejor oferta del canon Tarantino.

 

* Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial hispanoamericana. Es autor de las novelas El Surco, El Ítamo y los poemarios Navegar sin Remos y Puntos cardinales, que abordan la migración universal y han sido estudiados en diversas universidades a nivel internacional. Dirigió los documentales La voz humana y Día de descanso. Es Director Editorial de Filmakersmovie.com.