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19 horas de David Bowie: su discografía, en orden cronológico, en una playlist

Arte

Por: pijamasurf - 10/20/2018

Un excelente recurso para admirar, una vez más, a uno de los músicos más geniales de las últimas décadas

Cuando David Bowie murió, en 2016, el mundo fue testigo de un tributo que además de ser amplio y espontáneo, de algún modo fue también sorpresivo. Si bien Bowie gozaba ya del reconocimiento generalizado como un músico de valía, su muerte suscitó una explosión sincera de creatividad, por todo el mundo y bajo distintas formas, como si a lo largo de su trayectoria, el artista multifacético que también fue, hubiera inspirado secreta pero constantemente a miles de personas, haciéndoles ver que basta con escuchar la autenticidad que cada cual lleva consigo para liberar ese potencial que también forma parte de nosotros.

En esta ocasión hablamos de Bowie con motivo de una playlist difundida recientemente en el sitio Open Culture que, grosso modo, compila la obra completa del músico, con el añadido de presentarla en orden cronológico.

De este modo, es posible seguir y acaso redescubrir la evolución artística de Bowie, que se desarrolló bajo los signos del desafío, la exploración y el experimento. 

Como suele ocurrir cuando se revisan las obras reunidas de otros artistas, la playlist nos enseña también los altibajos de una trayectoria que aunque en términos generales puede considerarse genial, también conoció momentos menos luminosos.

Sea como fuere, se trata sin duda de un excelente recurso para admirar, una vez más, a uno de los músicos más geniales de las últimas décadas. 

 

También en Pijama Surf: La tabla periódica de David Bowie: la carrera de Bowie resumida en sus influencias y su química con otros artistas

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'Kanye West no es Picasso’: el poema que Leonard Cohen dedicó a la ignorancia de esta época

Arte

Por: pijamasurf - 10/20/2018

Un poema de Cohen publicado póstumamente

Si vivimos o no en una época de gran ignorancia es una pregunta que vale la pena intentar responder. ¿Bastan los avances tecnológicos de las últimas décadas para admitir cierto progreso de nuestro estatus colectivo como especie? ¿Un reconocimiento equivalente puede hacerse en otros campos, como el desarrollo cultural o la vida política? En comparación con otros momentos de la historia, ¿puede decirse que el ser humano conoce la realidad en la que vive y la entiende?

El panorama que sugieren estas preguntas oscila entre la esperanza y la desolación. Por un lado es posible constatar una sofisticación notable de la evolución humana, que como nunca en la historia ha sido capaz de asegurar bienestar, salud, acceso a la información y otras ventajas para sus individuos. Por otro lado, sin embargo, nos enfrentamos a una necedad incomprensible de nuestra especie, que por más que los siglos transcurran ha sido incapaz de encontrar los métodos necesarios para vivir conscientemente en el mundo, como los animales “superiores” que supuestamente somos: respetando la naturaleza, conviviendo en paz con nuestros semejantes, usando nuestra racionalidad y nuestra inteligencia.

Una prueba de ese contraste se puede encontrar en el uso que se da actualmente a los medios de generación y consumo de información, en particular aquellos que surgieron con la invención de la Web, convertidos ahora, mayoritariamente, en plataformas conquistadas por la banalidad, la ignorancia y aun la falsedad. El sueño alejandrino de conocimiento que parecía albergar Internet en sus primeros años se convirtió pronto, si no totalmente en una pesadilla, sí al menos en el reflejo de una humanidad que se niega a dejar sus hábitos destructivos, que se niega a crecer y a pensar por sí misma.

Con estos párrafos introducimos un poema que Leonard Cohen escribió poco antes de su deceso, ocurrido en 2016. Como anunciamos ya en el título de esta nota, el texto tuvo como motivo a Kanye West, el conocido rapero estadounidense que si bien saltó a la fama por su talento musical, en los últimos años ha cobrado celebridad por su cercanía con Donald Trump, por la ostentación de su riqueza y en general por cierta extravagancia que lo ha hecho protagonizar momentos polémicos.

Justamente en uno de esos arrebatos, Kanye West se comparó con Pablo Picasso. De hecho, se trata de una comparación que al cantante parece complacerle, pues la ha repetido en varias ocasiones. Especialmente, la más comentada fue en marzo de 2015, cuando West tuvo un encuentro con estudiantes de arte de Oxford en el Museo de Historia Natural de Londres y dijo que si él se hubiera dedicado a las bellas artes, su objetivo habría sido ser como Picasso o incluso más.

Esta declaración llevó a Leonard Cohen a escribir el siguiente poema, titulado sencillamente “Kanye West no es Picasso”, fechado también en marzo de 2015. El texto forma parte de una edición de los poemas póstumos de Cohen, The Flame, presentada recientemente.

KANYE WEST NO ES PICASSO

Kanye West no es Picasso
Yo soy Picasso
Kanye West no es Edison
Yo soy Edison
Yo soy Tesla
Jay-Z no es el Dylan de nada
Yo soy el Dylan de la nada
Yo soy el Kanye West de Kanye West
El Kanye West
Del gran cambio fraudulento de la cultura de mierda
de una tienda a la siguiente
Yo soy Tesla
Soy su bobina
La bobina que hizo a la electricidad tan suave como una cama
Yo soy el Kanye West que Kanye West piensa que es
Cuando te echa del escenario
Yo soy el verdadero Kanye West
Ya no me dejo ver tan a menudo
Nunca lo he hecho
Solo revivo después de una guerra
Y aún no hemos tenido una

Versión de Xaime Martínez Menéndez 

 

También en Pijama Surf: Vivimos en la era de la ignorancia: la ilusión de la tecnología (I-II)