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Las pinturas que hizo Picasso entre los 8 y los 13 años de edad

Arte

Por: pijamasurf - 09/01/2018

El genio florece entre la libertad y la práctica constante

En ocasiones, cuando se intenta explicar el “genio” de un artista (o de una persona que destaca en otros campos) se alude a un elemento inexplicable y extraordinario, como si se tratase de seres humanos que exceden esta misma condición y, al menos en un aspecto, se sitúan por encima de la mayoría. ¿Es un don metafísico que reciben? ¿Una combinación genética afortunada? ¿O, en el fondo, la explicación es más sencilla?

Las imágenes que acompañan esta nota son trabajos que Pablo Picasso realizó en su infancia. Picasso, que nació en 1881, es sin duda uno de los artistas más destacados e influyentes del siglo XX y uno de los pocos que se ganó ese lugar por su obra, que siempre realizó sin preocuparse de los laureles que cosecharía o de las opiniones que otros tendrían de su trabajo. 

El picador (1890)

 

A él, además, le sienta la etiqueta de genio porque gracias a esa misma libertad con que trabajó, revolucionó el arte de su época a través de su propia evolución como artista. Los distintos períodos en que se clasifica su obra (el “período azul”, su etapa cubista, su etapa abstracta, etc.) fueron subjetivos pero, al mismo tiempo, como la piedra que se arroja en un estanque, cada uno de esos cambios produjo efectos que tocaron las tendencias pictóricas que hasta entonces se tenían por aceptadas.

Torso masculino en yeso (1893)

 

Pero como vemos por sus pinturas de infancia, nada de esto es casual. Picasso no fue un “genio” espontáneo, sino que su talento puede explicarse también como resultado de las condiciones en que creció y, sobre todo, la práctica constante de las técnicas asociadas al dibujo y la pintura.

Estudio académico (1895)

 

Primera comunión (1896)

 

El padre de Picasso, José Ruiz y Blasco, era profesor de pintura en la Escuela de Artes y Oficios de San Telmo, en Málaga, profesión que practicó con su hijo desde que éste era muy pequeño, de tal suerte que a los 8 años de edad, el niño Pablo había dominado ya el óleo como técnica de pintura, a lo cual siguió, en los siguientes años, el dominio del dibujo (sobre todo del cuerpo humano) y de la pintura de objetos en movimiento. De ahí que, a los 13 años, Picasso considerara iniciada realmente su carrera artística. Para entonces pintaba con la perfección que otros soñaban con alcanzar.

Retrato de la madre del artista (1896)

 

Curiosamente, en una entrevista, Picasso afirmó que le tomó 4 años pintar como Rafael, pero toda una vida pintar como lo hace un niño. ¿Podría ser esa impresión un eco de la semejanza que Erich Fromm observó entre los artistas y los niños en la espontaneidad creativa que los caracteriza?

Ciencia y caridad (1897)

 

Entre el amor y la libertad, la enseñanza y la práctica, parece que se desarrolla el genio creativo. Al menos esto es lo que sugiere el ejemplo de Picasso. Todas estas, cualidades humanas, decididamente humanas.

 

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Maestros del ambient: Terry Riley, la repetición y la posibilidad de habitar el sonido

Arte

Por: pijamasurf - 09/01/2018

Uno de los primeros compositores en usar el recurso del 'loop', el californiano Terry Riley, ha mostrado con sus obras el potencial de la repetición en la música

Si algo complace al cerebro humano, es la repetición. Cuando nuestro cerebro se encuentra con un patrón que se repite, suele seguirlo instintivamente, porque así es como descubrimos intuitivamente la lógica que explica la realidad y también porque así es como encontramos seguridad en un mundo que de inicio nos pareció caótico y peligroso. No por nada las canciones de cuna, por ejemplo, suelen ser sonidos calmos que se repiten para tranquilizar al bebé que llora o que necesita dormir.

En este sentido, no parece casual que cierto elemento común en las composiciones de ambient sea la repetición. Comentando el preludio de El oro del Rin, de Richard Wagner, Theodor Adorno elogia la escala cromática de las primeras notas, cuya cadencia semeja una onda que va creciendo cada vez más, que se va ensanchando y que, a decir de Adorno, no es sino un acto creador mediante el cual Wagner hace aparecer de la nada la caverna donde las Hijas del Rin custodian el tesoro del río, esto es, construye un un mundo con nada más que música.

¿Era Wagner un compositor de ambient? No es eso lo que queremos decir. Más bien, queremos usar el comentario de Adorno respecto de Wagner para mostrar que la repetición, sumada a otras cualidades musicales, es capaz de generar verdaderos espacios para ser habitados.

El compositor que presentamos en esta ocasión se alinea a esa concepción de la música. Terry Riley, nacido en California en 1935, es un artista del sonido cuyas exploraciones lo han llevado a ser reconocido en el mundo del ambient, aunque varios de sus proyectos se han encaminado también hacia la música clásica o académica en su vertiente contemporánea. 

Con influencias que van de John Cage a Miles Davis y Bill Evans, pasando por la música tradicional de la India y de otras culturas de Oriente, Riley se decantó poco a poco al minimalismo cercano al estilo de Steve Reich e incluso Philip Glass. Los sintetizadores son un instrumento habitual en sus composiciones, pero igualmente ha destacado en la creación de piezas para cuartetos de cuerdas, varios de los cuales fueron estrenados por el Kronos Quartet, agrupación con la que un tiempo trabajó muy de cerca.

Una de sus composiciones más célebres, “A Rainbow in Curved Air”, fue inspiración para la también conocida introducción de “Baba O’Riley” del grupo de rock The Who, cuyo título justamente es un homenaje al compositor californiano. Asimismo, en otro momento colaboró con John Cale y Angus MacLise, dos de los miembros fundadores de The Velvet Underground; de esos años resultó el fragmento para teclado que Lou Reed interpreta en "All Tomorrow's Parties”, en el álbum debut de la banda. En general, Riley ha sido un compositor con una influencia notable en el desarrollo de la música electrónica de Estados Unidos, particularmente de los años 80 y 90 del siglo pasado.

Riley fue uno de los pioneros del uso del “loop” en la música clásica. Usando grabaciones que repetía una y otra otra vez, el compositor encontró una suerte de motivo original que fue visto como un golpe de creatividad. En su caso, este fue además un recurso en el que los sonidos que vuelven una y otra vez se convierten eventualmente en el camino que permite pasar a otra cosa, en el que sin saber bien a bien cómo, se crea una nueva senda por la cual transitar hacia nuevos espacios y habitarlos de otra manera.

 

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