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Esta declaración de Michael Caine aclara el ambiguo final de 'Inception'

Arte

Por: pijamasurf - 08/14/2018

¿Sueño o realidad? Si tú también tienes duda sobre el sentido de la escena final de "Inception", esta declaración de Caine podría despejar tus dudas

Entre los éxitos de taquilla de los últimos años, quizá pocos comparten con Inception la doble aura del triunfo multitudinario y una indiscutible calidad cinematográfica. Como sabemos, estos dos criterios no siempre vienen acompañados y, más bien, lo común es que una buena película no sea vista por miles o millones de personas y que las cintas de éxito masivo no sean siempre las mejores exponentes del llamado séptimo arte. Inception es un buen ejemplo de que, con talento, es posible balancear ambas cualidades.

Parte de su éxito se debe sin duda a la ambigüedad que su director, Cristopher Nolan, utilizó deliberadamente en la construcción de la película, un elemento que sin duda se corresponde a la perfección con el motivo central de la misma –los sueños– y es llevado no sólo hasta su límite sino, literalmente, hasta el final de la cinta. Quien la haya visto recordará que la última secuencia muestra al protagonista Dom Cobb (Leonardo DiCaprio) reunido finalmente con sus hijos, después de lo cual la cámara enfoca la pequeña perinola que usaba para distinguir entre la realidad y el sueño: si ésta caía, eso significaba que se encontraba en la realidad; si continuaba girando infinitamente, entonces todo a su alrededor era un sueño. 

Pero en la última escena, la perinola nunca cae: la pantalla negra corta antes de que el público pueda distinguir si quizá el "tótem" contaba con fuerza suficiente para seguir girando con normalidad o si, más bien, nunca se detendría.

Recientemente, uno de los actores que participaron en el filme y que ha acompañado en otras cintas a Nolan, el inglés Michael Caine, declaró que al leer el guion él mismo se enfrentó a esta ambigüedad. Y como otros espectadores, quiso saber si Cobb seguía soñando al final de la película o había despertado a la realidad. 

Entonces se acercó al director para preguntarle por la solución del dilema. Y la respuesta de Nolan fue muy sencilla; de acuerdo con Caine, el director le dijo: "Mira, siempre que tú estás en la escena, es la realidad". En este sentido, Caine funge como una suerte de "discriminador" de la realidad (en un sentido matemático del término) a lo largo de toda la cinta. Como vemos en el video anterior (un extracto con el final de la película), en la secuencia participa Caine, así que el misterio está resuelto: Cobb se encuentra en la "realidad".

El actor realizó estas declaraciones en el marco del festival Film 4 Summer Screen, celebrado en Inglaterra, donde justamente se encargó de presentarle Inception a la audiencia.

La explicación es quizá menos poética que la que dio hace un par de años el propio Nolan sobre el final de su cinta, pero quizá a más de un espectador le funcionará para poner punto final a la polémica.

 

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El videoclip de Beyoncé y Jay-Z en el Louvre: el estado del arte y la cultura, el coup d'etat final

Arte

Por: pijamasurf - 08/14/2018

"Apeshit" en el Louvre, una muestra altamente significativa del estado actual del arte y la cultura mundial; en su cúpula más alta, sus más altos exponentes

Nada es verdad; todo está permitido. 

Vladimir Bartol

Beyoncé y Jay-Z -la power couple de la industria del entretenimiento- recientemente rentaron el Museo Louvre de París para hacer su nuevo videoclip: "Apeshit" ("Caca de Mono"). El Louvre es rentado de manera usual -sólo hay que pagar buen dinero- y numerosas filmaciones se realizan ahí cada año. Pero hay algo diferente en este caso. Es un statement de las popstars

En el video los vemos vestidos exótica y grandilocuentemente, luciendo cadenas de oro, ropa exuberante y poderosa, paseando por los pasillos de la gran cúpula del arte mundial que ahora es sólo de ellos, o contemplando con cierto desprecio sus tesoros. Por momentos, frente a obras consagradas -y algunas de gran significado religioso-, Beyoncé y sus bailarinas semidesnudas hacen el conocido twerking (o perreo), esa simulación del acto sexual que se ha vuelto el paso característico de géneros como el reggeaton y cierto hip-hop y pop de masas. No es para escandalizarse, pero no es algo insignificante. 

En un momento especialmente significativo se les ve bailando frente a la Consagración del emperador Napoleón y la emperatriz Josefina. La corona de Josefina queda justo en la cabeza de Beyoncé. Beyoncé y Jay-Z, como dice la revista ArtNet, "se están insertando en el canon del arte occidental". Y están haciendo una crítica de la ausencia del arte negro. ¿Qué tiene de malo esto? Pues quizá no mucho, aunque quién sabe. Ciertamente es valida su crítica política, se comparta o no. Pero lo que es más significativo e inquietante es que el video, con toda su hipérbole y pomposidad, es realista en el sentido de que esto es lo que tenemos actualmente. En realidad el video es bastante bueno para su género, el tema es que es lo máximo a lo que llegamos. Un videoclip como este es la inspiración con la que contamos. Los museos sólo así se vuelven relevantes (sólo el culo divino de Beyoncé puede darle relieve: ahora, el Louvre está ofreciendo tours especiales de las obras que se muestran en el video). La cultura pasa por el entretenimiento. Personas como Jay-Z y Beyoncé o Kim Kardashian y Kanye West (quien tiene cosas buenas, hay que decirlo, pero de allí a que sea "el mejor de todos los tiempos"...) son de alguna manera nuestros Leonardos, Beethovens o Shakespeares, y más aún, son nuestros Apolos, Venus, Dionisios. Lo son al menos en tanto que ocupan un espacio similar en la cultura, en la mente de las personas y en los deseos que provocan. Lo son y lo saben -como es evidente por el desenfadado narcisismo que exhiben constantemente-. Y no son los únicos en saberlo; muchas personas genuinamente creen que son lo mismo. Y algunos defienden su importancia cultural a la misma altura y discuten cosas como los paralelos entre Kim Kardashian y Le Corbusier  o por qué Kardashian es más relevante que García Marquez. Argumentan que el arte ha cambiado y esto es lo que tenemos y es igual de valido, bello, rico y profundo. Después de todo, en un mundo materialista -en el que se ha "comprobado" que no existe el espíritu y que quizás ni siquiera exista la conciencia- ¿qué otra cosa más sublime se puede hacer que contonear cuerpos sensuales y presumir riqueza y poder? El triunfo del individuo que ha conseguido el éxito y que es adorado por las masas, el modelo y héroe. El culto a la personalidad. El arte reducido al poder.  El oxímoron de la belleza inmoral. 

Como suele ocurrir con sus canciones, "Apeshit" habla sobre sus vidas, despotrica contra los que los envidian y afirma su éxito, lo cual es la prueba de su genialidad, de que merecen todo lo que tienen, de su cuasidivinidad. Son más poderosos que las instituciones, que los Grammys, que el Superbowl -y ciertamente, que el Louvre-. Son la nueva pareja presidencial. Son gánsters, pero santos también.

Stack my money fast and go (fast, fast, go)
Fast like a Lambo (skrrt, skrrt, skrrt)
I be jumpin' off the stage, ho (jumpin', jumpin', hey, hey)
Crowd better savor (crowd goin' ape, hey)
I can't believe we made it (this is what we made, made)
This is what we're thankful for (this is what we thank, thank)
I can't believe we made it (this a different angle)
Have you ever seen the crowd goin' apeshit? Rah!

Llevan sus vidas, sus conflictos cotidianos -la sustancia universal de la chismografía- a una dimensión arquetípica, a una nueva mitología que es consumida por las masas y crea, como ocurre con lo mítico, las pautas de la conciencia colectiva. Sus vidas y enredos, señala una popular youtuber, son la nueva Ilíada, sólo que, claro, más relevante para nosotros, porque, ¿qué nos puede decir a nosotros un poeta ciego que vivió hace 3 mil años? Lo que antes eran las estrellas y sus divinidades1, ahora es literalmente "starpower", la gasolina de los sueños. 

Motor cade when we came through
Presidential with the planes too
One better get you with the residential
Undefeated with the cane too
I said no to the Superbowl, you need me, I don't need you
Every night we in the endzone, tell the NFL we in stadiums too
Last night was a fuckin' zoo
Stagedivin' in a pool of people
Ran through Liverpool like a fuckin' Beatle
Smoke gorilla glue like it's fuckin' legal
Tell the Grammy's fuck that 0 for 8 shit
Have you ever seen the crowd goin' apeshit? (Rah)

De nuevo, disculpen el puritanismo, pero estas son nuestras aspiraciones, estos son nuestros valores, estas son nuestras estrellas que "guían e iluminan".

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[1]  Sobre las celebridades, Roberto Calasso escribe:

habría que decidirnos un día a entender que las stars son astros, al igual que Andrómeda y las Pléyades y muchas otras figuras de la mitología clásica. Sólo si se reconoce este común origen astral y fantasmal, se podrá llegar a comprender cuáles son las diferencias -y las distancias, también ellas estelares- entre Sunset Boulevard y el Olimpo.

Una nueva transmigración de los dioses. Esas apariciones de Apolo o de Atenea en el campo de batalla -teofanías, y también manifestaciones externas de la psique- son hoy las apariciones de las estrellas de cine en nuestras vidas (la diferencia de si estas ocurren en una ficción o en la vida real es menos significativa que la aparición misma que se registra en nuestra psique: una pálida posesión. "Las películas han robado nuestros sueños, de todas las traiciones ésta es la peor", dijo F. Scott Fitzgerald).