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'It All Depends', la fresca y sabrosa electrónica del productor mexicano Roderic

Arte

Por: pijamasurf - 06/21/2018

El nuevo álbum de Roderic es un caleidoscopio de emociones, melódica electrónica multiinstrumental, sonido latino y cósmico

El productor mexicano Roderic lanza hoy su segundo álbum, It All Depends, bajo el sello Kattermukke, el legendario gatito del house berlinés. El disco fue grabado en la República Dominicana y trae consigo algo del sol y la rica brisa de las playas caribeñas. Aunque el disco tiene una amplia variedad de sonidos y géneros, la constante es el groove, una filosofía natural del ritmo. 

La poligamia sonora de Roderic no sólo está atestada de influencias como el psy-trance, el deep house (y el deep todo), funk, ritmos latinos y africanos, etc.; también cuenta con un ensamble variopinto de músicos invitados. Se destaca la participación del cubano Alain Pérez en las congas, guitarra y voz en el track que le da nombre al disco. Pérez ha trabajado con algunos de los más grandes músicos de los últimos tiempos, incluyendo a Paco de Lucía y a Celia Cruz, y en esta rara ocasión lo vemos experimentando con la electrónica. Mattia Lolli-Ghetti  (aka Matt.i) aparece en las percusiones y voz en el track "Choses Qui Se Passent", y es además el productor ejecutivo del álbum. Diferentes vocales femeninas llenan las pistas de evocadores ensueños, musas esporádicas que juegan y enamoran en horizontes abiertos. Una gozadera multiinstrumental de músicos dominicanos arropan las melodías apenas musitadas que se presentaban en la imaginación de Roderic. Esto le da al disco -que fue grabado sin librerías de sonidos, todo análogo y acústico- un sonido orgánico, pletórico de élan vital, vibrando idílicos veranos y noches de emociones líquidas.

It All Depends acerca a Roderic a un pequeño boom de electronica latinoamericana que incluye a Nicola Cruz, Nicolas Jaar, Matanza y otros productores cosmopolitas que funden los sonidos raíces -madera, aliento, selva, playa- con una clara conciencia de los sonidos globales más industriales, música electrónica para bailar llena de cuerpo y variedad. It All Depends es la mezcla correcta de momentos más contemplativos y melancólicos con momentos definitivamente movidos, energéticos, ansiosos y jubilantes. ¿Es contradictorio decir que es downtempo bailable? Es downtempo porque es profundo, y viene desde abajo, poco a poco, con suave y gordo regodeo. El vuelo es por abajo. La danza está en la tierra, como sugiere Nietzsche, bailando nacen oídos en los pies y en las piernas. 

Un track como "Passengers" recuerda algo de Younger Brother, una melancolía pasajera pero que acaba gravitando hacia un centro tropical psicodélico, hacia una progresiva catarsis a través del ritmo. "Serendipity" coquetea y tararea en el camino, dejándose seducir por momentos por un pop sexy, sólo para regresar a su núcleo housero y funky. "Jacaranda" y "Domingo" nos brindan sonidos urbanos, más ácidos e hipnóticos. Tracks como "It All Depends" y "Stay" llevan directamente al dancefloor, con explosiones de alegría y sonidos lúdicos para explorar desinhibidamente en la pista.

No cabe duda de que Roderic ha cristalizado la promesa, que ya anunciaba tempranamente, de una relación virtuosa con el ritmo. Sin embargo, creemos que esto es apenas una probada de lo que viene. Hay buenos augurios. 

En Beatport puedes escuchar snippets de los tracks

Sitio oficial de Roderic

El disco tendrá su lanzamiento en vivo este viernes 22 de junio en Departamento, en la colonia Roma de la CDMX.

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'Nunca estarás a salvo': la locura total de la violencia

Arte

Por: pijamasurf - 06/21/2018

La directora Lynne Ramsay ha creado una de las grandes películas de esta década

Nunca estarás a salvo (You Where Never Really Here) es la última película de la directora británica Lynne Ramsay, quien comprueba que tiene un lugar entre los más grandes realizadores de su generación. Algo similar ocurre con Joaquin Phoenix -el actor protagónico-, que con sus recientes actuaciones también demuestra ser uno de los mejores actores de su generación.

Antes de esta película, Ramsay dirigió Tenemos que hablar de Kevin, un filme sobre la mente de un adolescente asesino. En este caso regresa a su tema favorito, la violencia, en el formato de un thriller que no deja respirar al espectador. Joaquin Phoenix es Joe, un ex veterano de guerra que sufre de doble síndrome postraumático, tanto por haber ido a la guerra como por, aparentemente, haber sido abusado de niño. Joe trabaja como una especie de hitman, específicamente, rescatando a niñas que han sido secuestradas y que son prostituidas. Su nuevo caso es buscar a Nina (Ekaterina Samsonov), la angelical hija preadolescente de un senador -y la cual es la favorita del pedófilo gobernador del estado-, traerla de regreso y castigar brutalmente a sus agresores. Pero las cosas se complican. 

Como en sus otros films, Ramsay nos introduce a los abismos del alma humana y nos hace vivir dentro de la psique de personajes que padecen, ya sea por cultura o natura, la infección de la violencia. Pero no lo hace con un dejo moral, sino con un derroche de estilo, con una especie de poesía hipertensa, un frenesí intimista con descargas de humor, de sublimes absurdos. Ramsay se ha convertido en la principal experta cinematográfica en meternos en la cabeza de sujetos violentos, traumatizados, perturbados por la sociedad, la mala fortuna, la corrupción del alma. Pero en medio del bajo fondo satánico, una luz resplandece.

Algunas personas han comparado este film con Taxi Driver, y está a la altura. Sin embargo, la película de Ramsay logra producir ternura y compasión, a la vez que nos muestra algo igualmente sórdido y perturbador. La violencia no tiene sentido, es una forma de locura. La sociedad está enferma, pero en medio de toda esta demente vehemencia hay vida y belleza y una posible redención. Sus películas parecen hablarnos del sinsentido que es la violencia -al final, la mente de Joe no cesa de delirar, todo parece ser una oscura comedia sangrienta- y, sin embargo, en esa exploración abismal se asoma la empatía, la necesidad de entender y conectar con el ser humano.

Phoenix es un trauma ambulante, asediado por visiones traumáticas de la infancia, por visiones traumáticas de la guerra y por delirantes y paranoicas anticipaciones de lo que va a suceder -o de la violencia que está a punto de cometer- que llevan a la película a un in crescendo onírico y hasta fársico. Phoenix muestra un cuerpo bestial, por momentos una concentración feroz y por momentos una vulnerabilidad conmovedora. Su personaje es desarrollado con maestría, en toda su claroscura complejidad; muestra el enorme sufrimiento del trauma, una enorme capacidad para la brutalidad, pero a la vez nos hace ver que está vivo, es un tipo sensible y hasta tierno, capaz de sentir compasión -y esta compasión es lo único que le puede dar sentido a su vida, si bien no hay por ningún lado una escapatoria a la tragedia-. No estamos en la mente de un psicópata incapaz de sentir empatía; estamos en la mente de un hombre profundamente herido, orillado por un mundo enfermo.

You Where Never Really There es una película por momentos intolerable, brutal, perversa, luminosa, divertida. Una película en la que el espectador sufrirá y quizás se quedé con algunas pesadillas, pero como experiencia cinematográfica, sonora y visual, es una de las joyas de los últimos tiempos Es el gran talento de ciertos artistas -como Dostoyevski- que al mostrar lo más sórdido de la existencia, también logran mostrar una belleza imperecedera.

 

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