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Por qué el solsticio es un momento de locura (y de celebración de la vida)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 06/20/2018

El solsticio es uno de los momentos más importantes del calendario simbólico

Históricamente, el solsticio fue uno de los momentos más importantes del calendario ritual de numerosas civilizaciones humanas. Desde la cultura del valle del Indo hasta los druidas y los mayas, prácticamente todas las sociedades que en algún punto de su desarrollo miraron hacia el cielo y estudiaron la ruta del Sol encontraron en esta fecha un punto de profundo interés, altamente significativo, y por ello mismo le atribuyeron una enorme influencia en la vida y el destino humanos.

En un pasaje de Las bodas de Cadmo y Harmonía, Roberto Calasso comenta brevemente el "columpio de oro" del que se habla en el Rigveda; nos dice:

Cada vez que el Sol se acerca a los solsticios, está a punto de enloquecer; el mundo tiembla, porque la carrera del astro podría seguir, por inercia, en lugar de invertir la ruta. Y justamente allí se dibuja aquel arco del círculo que es el columpio de oro en el cielo. Llegado al final de su oscilación, el Sol retrocede, como la doncella ateniense que un Sátiro empuja en el columpio.

Quien esté familiarizado con expresiones culturales como la mitología, la cultura popular o ciertas expresiones poéticas, reconocerá en estas palabras de Calasso uno de los motivos más recurrentes que se asocian con el verano: ese momento en que el ánimo se distiende y, aún más que eso, alcanza extremos que se creían impensables. La locura a la que alude Calasso es la misma que en ciertas tradiciones folclóricas y artísticas se atribuye al estío, a los días de la canícula y el calor exacerbado, cuando las pasiones se desatan y se vuelven incluso incontenibles.

No es casualidad que cerca del solsticio se celebren festividades como la Noche de San Juan, el "Midsummer" o la Noche de Walpurgis, entre otras, que más allá de sus evocaciones "paganas" comparten ese ánimo frenético, como si de un momento a otro todo fuera a caer en descontrol; o puede pensarse también en ese momento de la Fábula de Polifemo y Galatea en que Góngora dice "Arde la juventud" y pinta a continuación el cuadro de campos de cultivo mal trabajados y hatos de ganado errantes, abandonados los unos y los otros por jóvenes más bien tomados por la pasión erótica que por la responsabilidad o la obligación.

La noche de Walpurgis, Constantin Nepo

Desde un punto de vista ritual, dicho desenfreno puede ser comprendido: si al observar al Sol desde el cielo pareciera que el astro podría descarrilarse y acabar con el orden del mundo, ¿por qué no entregarse también, como el astro, a esa inminente destrucción del cosmos?

Sin embargo, vuelve. En las culturas antiguas se elevaban ofrendas y plegarias para que sucediera así, porque se creía que, en efecto, el Sol podía no regresar. Pero la ofrenda y el ritual eran bien recibidos. De ahí el movimiento del columpio: elevación y descenso, empuje y quietud, éxtasis y calma, una oscilación rítmica que contiene en sí la esencia de la vida.

 

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Por: pijamasurf - 06/20/2018

El efecto del observador en la física, según la interpretación de John Wheeler, sugiere que vivimos en un mundo participativo en el que la realidad surge de nuestras interrogaciones

El físico John Archibald Wheeler fue sin duda uno de los físicos más importantes del siglo XX, famoso, entre otras cosas, por acuñar el término "agujero negro" y por su interpretación de la mecánica cuántica basada en lo que llamó un "universo participativo". 

Wheeler, quien fue discípulo de Niels Bohr, consideró, después de un largo análisis de lo que implicaba la teoría cuántica, que el cosmos debía de ser un fenómeno participativo, es decir, que sólo existía en dependencia del acto de observación, esto es, de nuestra conciencia, como señala John Horgan en su perfil de Wheeler para la revista Scientific American. Uno de los aspectos más interesantes de la teoría de Wheeler es el paralelo que trazó con la teoría de la información de Shannon. Para Wheeler el bit de información era análogo al quantum de la física, la unidad mínima que es definida por el acto de observación (de allí su famosa exclamación It from bit):

Cada eso [it], cada partícula, cada campo de fuerza, incluso el mismo tiempo-espacio, deriva su función, su significado, su existencia misma -aunque en ciertos contextos de manera indirecta- de las respuestas que se obtienen a preguntas de sí o no, selecciones binarias, bits que se generan a partir de los aparatos [de medición].

Para explicar la naturaleza de la realidad a Wheeler le gustaba contar el siguiente ejemplo, basado en una versión alterna del popular juego "20 preguntas". En la versión convencional, una persona sale de una habitación mientras el resto de los participantes se pone de acuerdo sobre una persona, lugar o cosa que será la respuesta. El individuo que salió luego tiene 20 preguntas, que serán respondidas con "sí" o "no", para adivinar. En la versión de Wheeler, la persona que responde sólo pensará en el objeto de la respuesta una vez que se le haya hecho la pregunta y no antes. Todas las demás personas harán lo mismo, de tal forma que la respuesta sea consistente con todas las preguntas previas. Este ejemplo es ilustrativo, según, Wheeler, porque muestra, al igual que en el caso del electrón que pasa a través de una rendija, que la realidad no emerge hasta que se hace una pregunta. "La situación no se declara a sí misma hasta que has hecho una pregunta. Y el preguntar una pregunta impide y excluye que se pregunte otra". Y si esto ocurre con el acto de observación que determina la posición y el momentum de una partícula, ¿no sucederá lo mismo con la realidad del mundo? Lo que implica esto es que la realidad que vivimos podría ser una función de las interrogantes de nuestra conciencia, algo que emerge a partir de las particularidades de nuestra observación; y si hiciéramos otras preguntas, el mundo sería otro. Por lo tanto, no existe un mundo allá afuera, externo y separado. Por eso Wheeler dijo: "Me tomo 100% en serio el hecho de que el mundo podría ser un producto de nuestra imaginación".

 

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