*

X

¿Cómo saber cuándo tomar antidepresivos o cuándo sólo buscar algún tipo de terapia?

Salud

Por: pijamasurf - 03/12/2018

Hay algunos criterios bastante sencillos para determinar si uno debe tomar antidepresivos

Es una duda común y fuente de gran estrés entre personas que se sienten deprimidas decidir o definir si deben tomar antidepresivos. Usualmente si van con un psiquiatra, éste no reflexionará mucho sobre sus problemas y recetará antidepresivos, siendo la solución más fácil y generalmente más potente. Contrariamente, si la persona busca un tratamiento conductual, integral o alternativo se buscará tratarla con una terapia, arrojando luz a los aspectos psicológicos de la conducta o con suplementos naturales. El problema en gran parte yace en el enfoque que se le da a la condición, si bien ambos caminos no son excluyentes.

El psicólogo clínico Jordan Peterson, probablemente el psicólogo más famoso del mundo actualmente, parece una voz razonable en este sentido, siendo que él mismo ha luchado con un problema de depresión por años y ha tratado a cientos de individuos con esta condición. En una de sus populares conferencias universitarias, Peterson trata el tema de diferenciar entre tratamientos conductuales o psicoterapéuticos e intervenciones médicas. Grosso modo, Peterson señala que uno debe analizar su propia vida y tratar de entender si la fuente de la depresión viene del desorden y la insatisfacción que se tiene con ésta. Es decir, si tu vida es un desastre, tal vez puedas primero intentar con psicoterapia conductual y tratar de poner en orden tu vida.

Por otro lado, hay casos de personas que tienen una vida ordenada, tienen amigos, trabajo, pareja, no se autoengañan y demás y aun así se sienten deprimidos; en esos casos, se debe probar con un antidepresivo. Finalmente, somos organismos biológicos y la depresión puede tener una causa química. Peterson señala que en estos casos es obvio que hay que intentar un tratamiento médico, ya que con sólo 1 mes de prueba se podrá saber si funciona y esto puede evitar cosas más graves como una desintegración familiar o hasta el suicidio. Asimismo es importante desestigmatizar los antidepresivos en relación con el ego, pues muchas personas no los toman porque piensan que hacerlo es depender de algo externo y asumir que son un fracaso mentalmente. Curiosamente, tomar antidepresivos y pedir ayuda puede ser un acto de valentía.

Dicho eso, Peterson cree que es importante hacer un análisis multidimensional y posiblemente combinar las medicinas con la terapia. Las personas que tienen problemas como uso de alcohol, mala alimentación, no tienen relaciones íntimas, no tienen trabajo, etc., son presa fácil de la depresión y requieren de ayuda para poner orden y mejorar su vida -una vez que logran esto, suelen salir de la depresión-. Y aunque en estos casos también la depresión puede reflejarse químicamente como una baja de serotonina y otras sustancias, la causa de fondo puede no ser un problema físico sino emocional y psicológico. Tener una vida terrible no suele resolverse mediante antidepresivos, y además estas sustancias tienen efectos colaterales. Obviamente, existen casos más intrincados en los que una depresión química pudo haber llevado a serios problemas existenciales, y esto debe analizarse y tratarse con cuidado. Estos casos probablemente sean los más complicados, pero si el individuo realmente se siente físicamente deprimido, aunque ello tenga muchas posibles causas, puede probar con antidepresivos y buscar ordenar su vida una vez que se sienta mejor, y luego abandonar los medicamentos.

Adicionalmente, Peterson ha notado que las personas creativas suelen beneficiarse de una terapia jungiana, que incorpora la expresión artística, los sueños y las manifestaciones del inconsciente. Otra opción interesante que quizás pueda ser en un futuro intentada antes de los antidepresivos es la terapia con psicodélicos, como los "hongos mágicos", la ayahuasca y la ketamina, todos los cuales han probado ser efectivos para tratar la depresión y la ansiedad en recientes investigaciones. Hay que mencionar que es probable que la efectividad de estas sustancias tenga que ver con el protocolo médico que se está siguiendo en estos estudios pioneros, así que los resultados de manera individual, fuera de un contexto médico, pueden no ser satisfactorios. Claro que tomar estas sustancias bajo un contexto chamánico puede ser igualmente efectivo, pero es mucho más riesgoso, ya que existen numerosos charlatanes y una creciente industria de turismo psicodélico bastante turbia.

Te podría interesar:

Estos son los 3 tipos de consumidores de porno: ¿a cuál perteneces tú?

Salud

Por: pijamasurf - 03/12/2018

Aunque el uso de la ciberpornografía es variado, en este estudio se decidió investigar la heterogeneidad relacionada con la autoerotización durante el consumo de pornografía

En muchísimas ocasiones el porno no se convierte tan sólo en el primer contacto con el sexo, sino también en una especie de guía acerca de cómo debería ser en relación con el atractivo físico, las conductas y algunas prácticas sexuales. De alguna forma, quienes comienzan a consumir porno, empiezan también a definir su sexualidad marcando pautas acerca de sus experiencia hacia el futuro.

De acuerdo con un estudio a cargo de la doctora Marie-Pier Vaillancout-Morel y publicado en la revista Journal of Sexual Medicine, el consumo del porno se relaciona con tres tipos de espectadores –de los cuales, sólo uno de ellos resulta ser saludable–. Si bien, explican los autores, el uso de la ciberpornografía es variado, en este estudio se decidió investigar la heterogeneidad relacionada con la autoerotización durante el consumo de pornografía. Es decir, cómo experimentan los consumidores del porno el porno mismo, y así indagar los perfiles de personalidad tomando en cuenta factores como salud sexual, sexo y contexto interpersonal a la hora consumir pornografía.

Los investigadores presentaron un estudio analítico con una muestra de 830 adultos, quienes rellenaron encuestas sobre su consumo de pornografía y su salud sexual –incluyendo la satisfacción sexual, compulsión, evitación y disfunción–. Los resultados fueron medidos en función del inventario del uso de ciberpornografía, la medida global de satisfacción sexual, la escala de compulsión sexual, la subescala de evitación sexual y la escala de experiencias sexuales de Arizona. Los resultados fueron contundentes:

El 75.5% de los perfiles consumían pornografía de manera recreacional, el 12.7% de manera altamente estresante y no compulsiva, y el 11.8% restante de manera compulsiva. Es decir que por un lado, los consumidores recreacionales reportaron una alta satisfacción sexual y una baja compulsión sexual, evitación o disfunción; por otro lado, los usuarios con un perfil compulsivo presentaron una baja satisfacción sexual y una alta compulsión, disfunción y evitación. Y finalmente, los usuarios que utilizaban el porno como un método estresante no compulsivo reportaron tanto una menor satisfacción sexual y compulsión como una mayor disfunción sexual y evitación. Cabe mencionar que mientras que una gran parte de las mujeres y de los usuarios en pareja formaban parte del grupo de consumidores recreacionales con 24 minutos de porno a la semana, los consumidores solteros hombres tendían a poseer un perfil estresante no compulsivo y compulsivo, viendo porno durante 110 minutos a la semana.

Como conclusión, los investigadores hallaron un patrón que confirma no sólo la existencia de perfiles recreacionales y compulsivos sino, también, de un importante subgrupo de consumidores estresados –quienes normalmente pasan alrededor de 17 minutos viendo pornografía a lo largo de la semana–. Y tú, ¿cuántos minutos pasas viendo porno a la semana?