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Celebridades que de verdad creen que la Tierra es plana

Sociedad

Por: Pijama Surf - 12/17/2017

El mundo de las creencias es tan diverso que, a veces, nos lleva a lugares muy extraños

Si pensabas que la negación del cambio climático por parte de miles de personas en el mundo es escandalosa, las creencias de algunas figuras públicas podrían dejarte atónito.

Recientemente el sitio iflscience hizo un recuento de celebridades que creen (así lo declararon en algún momento) que la Tierra es plana. Sí, pareciera que simplemente les gusta creerlo (no hallamos otra posible explicación). Cabe anotar que desde hace unos años surgió en Twitter el hashtag #FlateEarth. Se convirtió en una especie de submovimiento de los creyentes de este teoría. Desde músicos a deportistas.

Kyrie Irving

Este jugador de basketball dijo en febrero pasado para un podacst que no solo creía en la existencia de aliens, sino que también la Tierra es plana.

 

Sammy Watkins

Este jugador de fútbol americano de Los Angeles Rams tuiteó que la Tierra podría ser plana. Más tarde borró el tuit y se dio a entender que se trató de una broma. Aunque, de ser así, no entendemos por qué eliminó su comentario.

 

B.o.B

Este rapero tuitéo en 2016 comentarios apoyando la idea de que la Tierra es plana. Al respecto dijo: “Muchas personas están perturbadas por la frase “Tierra Plana”, no hay manera de ver toda la evidencia y no saber, crezcan.” Y luego agregaría “No importa qué tan alto estés, el horizonte siempre se ve al nivel del ojo… lo siento cadetes… yo tampoco quería creerlo”.

 

Tila Tequila

Esta famosa, originada en MySpace, también comentó en Twitter: “Pararé con mi #TierraPlana si alguien puede enviarme una @€ø# foto del horizonte con alguna curvatura”.

 

Freddie Flintoff

Este popular jugador británico de cricket dijo en un podcast de la BBC 5 que hay evidencia para afirmar que la Tierra no es redonda: “Si te encuentras en un helicóptero y merodeas, ¿por qué la Tierra no viene hacia ti si es redonda?”.

 

Sherri Shepherd

La actriz y comediante afirmó que no es una creyente de que la Tierra es plana, pero, afirmó, “hay algunos datos que hacen sentido”.

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Sociedad

Por: PijamaSurf - 12/17/2017

Se pueden enlistar múltiples beneficios de un teléfono celular sin notificaciones de redes sociales

Gracias a los avances tecnológicos, la comunicación evolucionó: se hizo constante, inmediata e ininterrumpida. Se convirtió en el centro de atención de numerosas plataformas sociales, medios empresariales, gubernamentales y ejercicio de la libertad de expresión. Se amplificaron  momentos tanto positivos como negativos mediante la viralización de publicaciones. De alguna manera, esta nueva manera de comunicarnos se nos metió tan al fondo que ahora nos parecería imposible una vida sin social media, y pocos se atreverían a dejarla

No obstante, algunos de nosotros conocemos uno que otro personaje alejado de las plataformas de redes sociales. Incluso, hay ocasiones en que se les reclama lo difícil que es encontrarlo sin la mensajería instantánea de internet y se les cuestionan las razones por las que tomaron esa decisión tecnoludita.

Para el periodista de The Guardian, Mark Boyle, quien lleva un año sin utilizar tecnología, la vida sin social media le ha brindado al menos cinco lecciones realmente trascendentales:

1. La identificación del periodismo sensacionalista.

Los algoritmos tanto de las redes sociales -IG, FB, Twitter-, como de las plataformas de búsqueda -Google, Yahoo- benefician a los sitios web que más reciben clicks, los cuales tienden a ser aquellas páginas que poseen titulares sensacionalistas, polémicos o que tocan una fibra sensible de las emociones. La mayoría de ellos suelen contener información copiada-pegada de otro sitio, noticias fuera de su contexto cultural/temporal y premisas manipuladoras que aparecen en un link al darle scroll en cualquier red social. El objetivo de este tipo de periodismo no es informar, sino dejarnos expuestos a la sensación, viralización, popularidad y pánico sin filtros ni capacidades para rechazarlos -porque sólo aparece, ahí, en la plataforma mientras uno revisa su red social-.

De modo qu,e cuando uno se aleja de las redes sociales, es mucho más fácil adquirir una perspectiva crítica de las noticias y sus fuentes. Es decir que, en vez de que el periodismo sensacionalista llegue a provocar una conmoción sin fundamentos reales, uno toma dominio de las noticias e información que decide consumir. Se trata, en otras palabras, de un ejercicio de responsabilidad ante el arte del conocimiento y el impacto que ejercemos en el entorno.

2. La reinvindicación de la vida social local.

Una vez que se toma distancia del vicio de tomar el teléfono celular para revisar las mismas notificaciones y noticias que se revisaron en los últimos cinco minutos, uno empieza a notar la presencia de vecinos, desconocidos regulares y conocidos de algún momento de la vida. Boyle explica que, desde que empezó a llevar una vida libre de social media, tuvo un mayor contacto con vecinos y, a través de ellos, estuvo al tanto de la vida del pueblo en donde habita. Es como si se volviese a generar una red de vínculos: un apego seguro a la cotidianidad física/visual/oral en donde se reconstruye la confianza entre las personas que cohabitan en un edificio, una calle, una cuadra, un barrio, una colonia. Así se fortalece tanto al inconsciente individual como colectivo, frente a una humanidad cada vez más separada, rota, incomunicada.

3. Conexión entre mente y cuerpo, en el aquí y el ahora.

Pese a la incredulidad que reina sobre el impacto del abuso de la tecnología en el bienestar emocional y físico de las personas, el mantener a la distancia las redes sociales obliga a estar presente en el aquí y en el ahora, resultando en una inevitable conexión entre la mente y el cuerpo. Es, en otras palabras, un estado de meditación que no sólo reduce los niveles de estrés, ansiedad y depresión, también incrementa la percepción del placer y felicidad en la vida. De hecho, Boyle resalta la necesidad de estar frente a la fogata con una copa de vino disfrutando de poder estar ahí sin la distracción de la azúlea luz del teléfono celular; de comer disfrutando del sabor de cada bocado sin la sensación de urgencia para conocer los últimos chismes en cualquier plataforma digital. Se trata de una alternativa al Carpe Diem renacentista.

4. La reducción de la tecnología se traduce en el ahorro de energía eléctrica.

Al reducir el consumo de las redes sociales, se ahorra batería en el teléfono celular ya que se reduce la cantidad de ocasiones en que se debe recargar mediante energía eléctrica y, por lo mismo, se aumenta su tiempo de vida. Esta pequeña acción se ve reflejada en un impacto altamente positivo para el medio ambiente: la disminución de la extinción masiva de especies, de los síntomas del cambio climático, de los contratos de manufactura militar a escala industrial, del consumo de plataformas de petróleo, canteras, minas, fábricas, redes de transporte, fuerzas armadas y prisiones, de chatarra electrónica y químicos que son absorbidos por la tierra y el agua afectando tanto a la biodiversidad como a la salud de múltiples individuos.

5. El reaprendizaje del escucha y habla.

Gracias a la reinvindicación de los vínculos sociales locales, se desarrolla la capacidad de escuchar a un otro empáticamente y de comunicarse con un otro asertivamente. Son herramientas que aprendemos a utilizarlas desde la infancia, y que, sin embargo poco a poco se han alterado con la introducción de la comunicación digital. Por lo que el acercarnos a los otros desde la empatía, la comprensión y la asertividad, brindará múltiples beneficios a la capacidad de elaborar un proceso de sanación emocional.