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Si quieres transformar tu realidad comienza por cambiar tus hábitos.

La búsqueda de la felicidad, lo que sea que esto signifique para cada uno de nosotros, sin duda es algo que debe trabajarse. En especial si consideramos que vivimos en una era en la que nos encontramos asediados por cientos de estímulos e inercias mentales que, lamentamos decirte, seguramente no nos llevarán a alcanzar estados como la plenitud, la felicidad o, mucho menos, la tranquilidad.

Así que, considerando lo anterior, todo indica que debemos rediseñado individualmente nuestras respectivas realidades, una misión que bien podría comenzar por cambiar varios de los hábitos que atentan contra tu bienestar y que, tristemente, son hoy quizá más populares que nunca. Una vez que tomes control consciente sobre tus hábitos, tendrás ya completado una buena parte del trabajo personal que te corresponde. 

Para orientar o inspirar la misión, te compartimos algunos de los hábitos que, estadísticamente, es muy probable que formen parte de tu vida y los cuales deberías erradicar inmediatamente... tu vida te lo va a agradecer:

Deja de buscar respuestas trascendentales en discursos autosuperacionales

Ningún artículo de internet (por ejemplo este), fórmula, dogma o consejo te va a resolver la vida. El trabajo es de cada quien.

Deja de creer que eres el centro del universo

Este es uno de los hábitos mentales más comunes, y nocivos, entre nosotros. Esta creencia no solo alimenta el ego, también es combustible puro para el drama y la intrascendencia. 

Deja las pantallas y reconectate con la naturaleza

Ningún contexto o aliado más confiable para desarrollarte, ningún libro, película o filosofía, mejor que la naturaleza. 

Deja de quejarte

Quejarte solo puede ser válido si paralelamente estás tomando acciones para cambiar aquello de lo que te quejas. En pocas palabras, si te quieres quejar, gánate el derecho actuando al respecto. 

Deja de gastar tiempo en gente negativa

las relaciones sociales pueden ser lo mejor o lo pero que pasa en tu vida. Sé selectivo/a, elige con quién pasar tu tiempo de acuerdo a los aportes genuinos que se dan mutuamente. 

 

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Al “ego” se le debe conocer, aceptar, comprender, dar cariño en caso de ser necesario y, finalmente, dejar ir.

Creencias irracionales, angustia y heridas emocionales, son sólo algunos ejemplos de aquellos factores que impactan negativamente en diversas áreas de nuestra vida. Por ejemplo, experimentar el deseo de realizar una actividad –ganar un concurso, hablarle a la persona que nos gusta, terminar una carrera, conseguir un trabajo, mudarnos de país o ciudad– y, de pronto, recibir una ráfaga de pensamientos en contra de este deseo: “¿Será seguro?”, “¿Y si fracaso?”, “Si me rechaza o se burla de mí… Sentiré feo y no quiero sentirme así”, etcétera… 

Inclusive, hay especialistas que confirman que esta serie de creencias irracionales moldean no sólo la personalidad sino también la estructura corporal. Es como si la mente tuviera el poder de reestructurar toda nuestra existencia tanto para bien como para mal. Frente a este tipo de creencias irracionales, en las que pueden abundar pensamientos de insuficiencia o incapacidad de uno mismo, no queda de otra más que hacerles cara directamente. 

En el budismo el responsable de liberar este tipo de creencias irracionales es el “ego”, al cual se le debe conocer, aceptar, comprender, dar cariño en caso de ser necesario y dejar ir. De lo contrario, si sólo “se hace oídos sordos” a todos estos pensamientos, los resultados pueden ser fracaso y agobio, pues sólo se reprimen, lo cual produce que se incrementen en el interior de nuestro inconsciente. 

Mediante la constante práctica de la meditación y el mindfulness, la transformación casi resiliente del ego puede realizarse. De hecho, en los últimos años los especialistas en salud mental se han encargado de promover este tipo de prácticas dentro de sus herramientas terapéuticas, pues varios estudios clínicos demostraron que la práctica del mindfulness en terapias psicológicas tiene efectos productivos y positivos en los pacientes, en especial cuando ayuda a convertir el “veneno” en medicina, esto es, a desarrollar herramientas para transformar las dificultades en procesos de aprendizaje, a encontrar la cotidianidad como una vía para apreciar la vida, aun con los retos y las discusiones. 

Pero, ¿cómo puede ser que la meditación ayude a liberar al ego de sus manías tiránicas? En UCLA –University of California Los Ángeles– se han realizado numerosas investigaciones que demuestran que la práctica regular (la disciplina, tanto de la meditación como del mindfulness) ayuda a contrastar la salud mental y la neurosis en el día a día, reduciendo así los síntomas de angustia, estrés y otros rasgos de trastornos psicológicos. De alguna manera, la práctica “formal” de ambas disciplinas ayuda a desmantelar las creencias irracionales del ego.

Es como si se usaran lentes con micas que agrandan los objetos a la vista, y mediante la meditación/mindfulness fuésemos capaces de cambiar los lentes por unos con micas adecuadas y realistas según nuestras necesidades. Para poder lograr ese cambio, es indispensable tomar conciencia de lo más básico, el cuerpo, mediante sus olores, sensaciones, respiraciones, ritmos… Eventualmente el sentido de la quietud se desarrollará, facilitando el contacto con la tierra y la simplicidad de nuestro alrededor. Es como si se preparara el camino dedicado al trabajo interno mediante la expansión de la toma de conciencia de las sensaciones corporales y así, lentamente, puede emerger la vida como un Todo.  

El objetivo es cultivar estos destellos de conciencia en el día a día, recreando la práctica del mindfulness en la cotidianidad. La recolección de toma de conciencia es una experiencia incondicional: una sensación indescriptible y que se queda en la memoria tanto del cuerpo como de la mente. Es el momento para investigar a profundidad al ser en su totalidad: conocer y comprender realmente cómo se es en esencia. En otras palabras, es aprender a tocar esa parte que siente en el aquí y el ahora, liberando lo que es innecesario o inútil –como las creencias irracionales. No se trata sólo de estar sentado; es experimentar cada una de las sensaciones en su totalidad. 

Esta constancia alterará la reacción en cadena del proceso mental y de la red neurológica relacionada con el torbellino de confusión, logrando diferenciar entre lo que sucede en la realidad y las creencias irracionales, así como proveer seguridad en la toma de conciencia y de decisiones. Es decir, mediante las acciones del presente se crean las actitudes positivas del futuro, como si el enfoque de "el aquí y el ahora” redujera la cantidad y calidad de estas creencias irracionales que causan miedo o bloqueos creativos. La clave es ponerlo en práctica, como si fuese una disciplina, en el trabajo o la escuela.