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A través de la visión remota Ingo Swann logró detectar anomalías impactantes en la Luna

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/30/2016

Mediante la visión remota, el psíquico identificó lo que parecían seres humanos operando en la superficie lunar

La visión remota o capacidad de observar a través de actividades extrasensoriales locaciones, objetos o personas que se encuentran a una distancia considerable puede no conformar parte de la cultura mainstream de nuestra sociedad, pero ciertamente ha sido estudiada en laboratorios de diferentes agencias de inteligencia en el mundo. De hecho, según indica Ingo Swann, uno de los pioneros de la visión remota, durante la guerra fría hubo una preocupación de parte del gobierno de Estados Unidos por los programa psíquicos que se estaban llevando a cabo en China y en la Unión Soviética. Claro que todo esto ha sucedido tras un complicado velo de secretos, ya que al parecer una serie de experimentos realizados en la década de los años 30 dejó claro que los seres humanos  tenían muchas más habilidades de las que hasta entonces habíamos creído.

 

Swann, quien se autodenomina como un explorador de la conciencia, cobró cierta notoriedad  entre los círculos interesados en el estudio y prueba de este tipo de habilidades paranormales después de haber conducido un experimento que implicaba utilizar  su visión remota para estudiar Júpiter. Esto sucedió en 1973, cuando Swann propuso a Russell Targ y Harold Puthoff aprovechar que la sonda Voyager visitaría el planeta en 1979, permitiéndoles verificar la información. Entre otras cosas Swann afirmó que Júpiter tenía anillos a su alrededor al igual que Saturno, lo cual era motivo de discusión científica en ese momento y quedó comprobado una vez que se obtuvo información de la Voyager.

 

El experimento le valió a Swann ser contactado por una serie de individuos que trabajaban con tanto secreto que nunca le proporcionaron el nombre de la institución o programa al que pertenecían, pero que le propusieron usar sus habilidades para explorar la Luna. La historia es larga y compleja e Ingo Swann la narró a detalle en su libro titulado Penetration, pero lo más importante del caso es que a través de la visión remota logró detectar diversas anomalías en la Luna, incluyendo lo que parecían seres humanos operando en su superficie.

 

En el capítulo 5 de dicho libro Swann declara que en algunas locaciones parecía que no había nada más que paisaje lunar pero en otras locaciones todo se tornaba mucho más complejo y confuso, de tal manera que hizo muchos bosquejos y trató de identificar los objetos. En sus palabras: 

 

Encontré torres, maquinaria, luces de diferentes colores y “construcciones” de extraña apariencia. Encontré puentes cuya función no pude identificar. Uno de ellos simplemente era un arco que no tocaba el suelo en ninguna parte. Había muchos domos de varios tamaños, cosas redondas, cosas como pequeños platillos con ventanas. Éstos se encontraban aparcados junto a los costados de los cráteres, a veces incluso en lo que parecían ser hangares. 

 

Tuve problemas estimando los tamaños, pero algunas de estas “cosas” eran muy grandes. Encontré cosas que eran como tubos y máquinas que eran como tractores subiendo y bajando las colinas, caminos en línea recta que se extendían por millas, obeliscos que no tenían ninguna utilidad aparente. Había plataformas en los domos y estructuras que parecían como grandes cruces. También había agujeros que parecían estar siendo excavados y que obviamente tenían que ver con algún tipo de operación minera o relacionada a la remoción de suelo. Había “redes” sobre algunos cráteres, “casas” en las que obviamente alguien vivía, sólo que no podía ver quién, con excepción de un caso.

 

En ese caso, vi a una clase de personas ocupadas mientras trabajaban en algo que no pude terminar de entender. El lugar estaba oscuro, el “aire” saturado de un tipo de polvo y había alguna clase de iluminación, como una bruma color verde limón. La cuestión es que o eran humanos o se veían exactamente como nosotros, pero todos eran hombres, lo cual pude notar porque estaban desnudos. No tenía idea de por qué.

 

Interesantemente, después de estos descubrimientos quienes lo exhortaron a participar en dicho experimento lo dieron por terminado sin más explicaciones. Por supuesto el libro de Swann contiene una serie de ideas de por qué tras el primer viaje al satélite terrestre no hubo más visitas allí, las cuales aún hoy han quedado sin respuesta, pues la mayoría de la población continúa creyendo que la Luna es un satélite natural y cuasidesértico incapaz de albergar vida humana.

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Técnicas de concentración antes de quedarse dormido para generar la luz clara de los sueños.

Una importante práctica dentro del budismo tibetano es el yoga de los sueños, el cual consiste de una serie de técnicas cuya función es preparar para la muerte (o los estados intermedios), así como también descubrir la naturaleza de la mente. El budismo tibetano considera que tanto los fenómenos que ocurren en la vigilia como los que ocurren en el sueño están vacíos, esto es, no tienen una realidad inherente o independiente de nuestra propia mente. Así el  yoga de los sueños es un entrenamiento para reconocer que también la vigilia es como un sueño y así poder establecer un estado de conciencia continua --entre la vigilia y el sueño y entre la vida y la transferencia de la muerte.  

La práctica esencial que recomendamos aquí, la cual es común a diferentes escuelas del budismo, es realizar una visualización o una concentración en un punto del cuerpo antes de dormir. Esto nos prepara para cruzar el umbral de una manera más lúcida y serena.

El Dálai Lama en su libro Sleeping, Dreaming and Dying señala que es importante tener una dieta apropiada para nuestro metabolismo si queremos lograr cierta claridad onírica. En la medicina tibetana se habla de un metabolismo dominado por el viento, la bilis o el flema. Y en general se recomienda no comer mucho (entre monjes budistas se evita la cena). Esto es el preparativo que menciona el Dalái Lama, para luego dar la instrucción de llevar la atención a ciertos puntos del cuerpo que corresponden con centros energéticos una vez que nos preparamos para dormir. Las concentraciones se dividen en tres puntos, en el entrecejo, en la garganta y en la zona genital o umbilical: 

Antes de quedarte dormido, dirige tu atención al entrecejo. Pero, si tu sueño es demasiado ligero, esto puede actuar como un obstáculo en el logro de la práctica. Para mantener un sueño más profundo, debes de ingerir comida más pesada y antes de quedarte dormido debes de dirigir tu atención a tu centro energético vital a la altura del ombligo o de los genitales. Si tus sueños no son muy claros, al quedarte dormido dirige tu atención al centro de la garganta. 

Así tenemos tres puntos para los diferentes tipos de practicantes, los cuales pueden intercalasre para encontrar cuál nos funciona mejor. El Dálai Lama luego señala que es importante tratar de reconocer "el sueño como sueño", es decir hacerlo lúcido, lo cual es una práctica central del budismo tibetano. Una vez que se ha logrado reconocer el sueño como sueño, el yoga de los sueños instruye que se debe focalizar la atención en el centro del corazón del cuerpo onírico. Se lleva la energía al canal central y se puede entonces producir una experiencia de la luz clara en los sueños --la luz clara es la conciencia primordial no-dual, que constituye nuestra verdadera naturaleza.

El maestro de dzogchén Namkhai Norbu en el libro The Cycle of Day and Night recomienda una técnica similar: "Justo antes de quedarte dormido, visualiza una letra A o una esfera (thig-le, en tibetano) de cinco colores iridiscentes en el espacio entre tus cejas... Visualizamos esto en el entrecejo porque nos brinda automáticamente control de nuestras energías vitales o pranas". La visualización debe de hacerse de tal forma que no inhiba el sueño, pero que sí logre una visualización clara y brillante. El resultado de esto es que el practicante entrará en el sueño de una manera alerta y relajada, manteniendo su conciencia sin la contaminación de los pensamientos discursivos. Esto puede hacer que se integre un estado de presencia pura con el sueño, lo cual se llama la luz clara natural (rang-bhizin' od gsal, en tibetano) y significa que el practicante logra entrar al sueño en estado lúcido con la continuidad de su conciencia, lo cual le permite reconocer su propia condición original que es igual a la realidad o el dharmata.

Twitter del autor: @alepholo