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La dimetiltriptamina o DMT es un compuesto psicodélico poderoso que se encuentra en la naturaleza y en el cuerpo humano.

El DMT o dimetiltriptamina es un compuesto psicodélico de la familia de las triptaminas. Esto quiere decir que la estructura del DMT es análoga a la de sustancias como la serotonina y la melatonina, mientras que sus funciones son semejantes a las de otras triptaminas psicodélicas como la psilocibina. El N,N DMT actúa como enteógeno y esta capacidad de provocar estados alterados de conciencia es la razón por la cual las tribus amazónicas lo han consumido ceremonialmente desde tiempos inmemoriables, bajo la forma de ayahuasca e inhalado en forma de rapé con una leve variación molecular -5MeO-DMT, molécula que se consume también sintéticamente y en las secreciones del sapo Bufo alvarius.

Algunas plantas a partir de las cuales puede sintetizarse DMT son la anandera spp, también conocida como "yopo" o "cohoba" en Sudamérica, la mimosa tenuiflora, la acacia spp y la psychotria viridis, entre otras, aunque actualmente ya puede ser fabricado en un laboratorio y presentarse en forma de cristales. 

La presencia de DMT en varias especies de plantas y animales resulta sorprendente y se debe a que es un constituyente natural del sistema nervioso central. Hoy en día los científicos intentan descubrir qué funciones tiene la dimetiltriptamina que se encuentra endógenamente en el cuerpo humano, ya que los restos de esta sustancia en la orina y células cerebrales de las personas indican que es elaborada naturalmente por nuestro organismo. Esta es la razón por la cual el investigador J. C. Callaway sugirió la posibilidad de que el DMT esté relacionado con las "alucinaciones oníricas", es decir los sueños que tenemos mientras dormimos. 

Por otro lado, hay quienes como Rick Strassman han señalado que el DMT podría estar vinculado con las experiencias cercanas a la muerte. Strassman especula además que esta sustancia es sintetizada en la glándula pineal, que ha sido considerada por varias tradiciones místicas como "el tercer ojo", pues está relacionada con la capacidad de experimentar visiones trascendentales. La especulación de Strassman, considerando que la glándul pineal se forma en el feto humano en la séptima semana, lo cual coincide con los días que son los budistas tibetano un alma vaga por el bardo antes de encarnar, lo ha llevado a sugerir que el DMT es la molécula del espíritu o del alma. 

Los efectos del DMT son poderosos y casi instantáneos. Puede llevar a quien lo toma de un estado de "normalidad" a un estado alterado de conciencia en cuestión de segundos, lo cual para algunos puede resultar desorientador o atemorizante.  La duración de un viaje de DMT es mucho más corta que la de otros alucinógenos, durando entre 10 y 15 minutos, pero es sumamente intensa, Quienes han probado DMT con frecuencia reportan sensaciones de expansión mental sumamente emocionales y visiones vívidas y elaboradas difíciles de poner en palabras, además de comunicaciones con otros seres o experiencias de unidad cósmica, lo cual ha hecho a la dimetiltriptamina portadora del mote de "molécula espiritual"

Si bien el DMT está asociado con visiones de fractales, elfos interdimensionales, guardianes y demás seres que conforman una mitología psicodélica, así como con experiencias espirituales o seudo-espirituales -en gran medida por la brillante locuacidad de Terence Mckenna, el popular etnobotánico que impulsó esta sustancia en la conciencia colectiva-, no se menciona tanto que muchas personas sufren experiencias traumáticas y perturbadoras, sensaciones de volverse loco, disociación, flashbacks, paranoia, y dificultades para retomar la vida normal (aunque esto podría ser un efecto secundario positivo para algunos). 

El DMT es ilegal en la mayoría de los países del mundo y, aunque no produce adicción física el FDA en Estados Unidos lo clasifica como una droga de clase 1, junto con las drogas más peligrosas, incluyendo la cocaína y la heroína.

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Nuevo estudio muestra que el LSD genera sensaciones de felicidad pero impide que se reconozca el miedo

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 08/08/2016

En un estudio orientado a determinar si el LSD puede ayudar a enfermos a lidiar con enfermedades terminales se obtuvieron interesantes resultados

En medio lo que ya puede llamarse "el renacimiento de la medicina psicodélica", después de décadas de prohibición y tabú, un nuevo estudio publicado en el journal Neuropsychopharmacology y cuyo abstract puede consultarse aquí muestra que el LSD impide el reconocimiento de rostros que reflejan emociones como el miedo o la tristeza, si bien aumenta las sensaciones de "felicidad, confianza, cercanía y empatía emocional".

La investigación fue llevada a cabo administrando dosis de 100μg y 200μg a 20 mujeres y 20 hombres de entre 25 y 65 años que no eran experimentados en el uso de psicodélicos y se analizaron los efectos del LSD en el comportamiento social de los sujetos a través de dos pruebas: Tarea de Reconocimiento Facial de Emociones (FERT por sus siglas en inglés) y el Examen Multifacético de Empatía (MET por sus siglas en inglés).

En el caso de la prueba de reconocimiento facial, los voluntarios exhibieron un impedimento para detectar las expresiones faciales de miedo y tristeza. El reconocimiento de estas emociones está asociado con la activación de la amígadala, parte del sistema límbico del cerebro.

En lo que refiere a la prueba de empatía, los investigadores identificaron un comportamiento prosocial con una clara manifestación de emociones positivas y una capacidad de conexión aumentada. Esto contrasta con la prueba de reconocimiento facial.

Habría que tener cautela en interpretar los resultados, especialmente ya que exhiben, sin tener mayor conocimiento del estudio, una aparente contradicción o al menos una empatía selectiva en la que, bajo los efectos del LSD, los voluntarios aumentan su habilidad y deseo de conectar de manera positiva con otra persona pero a la vez pierden la facultad de identificar el miedo o la tristeza, lo cual podría ocasionar una falta de tacto social y una conducta riesgosa.

Las pruebas fueron realizadas para evaluar el posible uso del LSD en el tratamiento de pacientes con ansiedad ligada a enfermedades terminales. Los investigadores creen que la prueba sugiere que el LSD podría tener una aplicación valiosa para este tipo de casos.