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Creador de un insinuante género musical, la obra de Astatke nos sumerge en un franco recorrido de estimulación y placidez

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Música versatil, bien sentida e incluyente. Estos son sólo tres de los abundantes calificativos que germinan mientras suenan las composiciones del maestro Mulatu Astatke. Versátil no sólo porque funge como risueño diplomático entre disímiles géneros y bagajes culturales, también porque alhaja con la misma generosidad una mañana soleada que una noche inescrutable. "Bien sentida" porque tiene la cualidad de transmitir un disfrute afectivo, y porque se legitima mediante una de las más bellas rutas creativas, la autenticidad. Incluyente porque no exige, más bien da: entreteje de forma dadivosa ambientes gratos, muy gratos.

Nacido en Jima, al sureste de Etiopía, Astatke fue iniciado musicalmente en Londres para luego continuar en Nueva York y Boston donde, por cierto, quedaría encandilado con los ritmos latinos, mismos que después incluiría en la unicidad de su música. Multiinstrumentista (percusiones, teclados y vibráfono) y compositor, su incidencia en la cultura musical de su natal Etiopía fue fundamental. Hasta esas tierras llevó consigo ritmos e instrumentos hasta entonces lejanos, quizá inimaginables. De hecho protagonizó en buena medida la era dorada de la música etíope en la década de los 70 –esa efusiva mixtura entre jazz étnico, funk y latin instrumental que hizo reverberar a escuchas alrededor de todo el mundo (algo así cómo John Coltrane orquestando luego de un viaje de iboga o Tino Contreras componiendo entre una manada de zebras).

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Astatke es considerado el creador del Ethio-jazz, género que logró amistar ese archipiélago sonoro que manifiesta la música tradicional de Etiopía con la esencia del jazz estadounidense. A pesar de sus notables cualidades, el Ethio-jazz, y en especial la música de Astatke, se mantuvo en la periferia del imaginario colectivo occidental hasta que Jim Jarmusch echó mano a su música para incluirla en el soundtrack de Broken Flowers (2005). Años después un diálogo de la película La gran belleza (2015), de Paolo Sorrentino, también rinde tributo al género creado por este músico, cuando un decadente socialité romano advierte durante una fiesta: "todos sabemos que el jazz etíope es el único tipo de música que vale la pena escuchar hoy en día".  

Si bien lo que motiva este breve texto sobre Astatke es, obviamente, su música, vale la pena también echar un vistazo, aún más breve, a su historia de vida. Y es que siendo casi un adolescente dejó su tierra para convertirse en un ingeniero aeronáutico en una universidad de Gales. Tiempo después regresó, pero en lugar de traer consigo sofisticados conocimientos ingenieriles convidó a Etiopía, y al mundo, un nuevo y exquisito género musical. En este sentido su historia de vida ilustra ese acto paradigmático de "seguir el llamado", y no de forma frívola o pretenciosa como lo hacen muchos "creadores" de la actualidad, sino auténtica y perseverante, "bien sentida".

Hoy miles agradecemos ese cambió de timón que tomó Astatke cuando joven. Lo celebramos acompañados plácidamente de un cuerpo de obra que sin duda trascenderá el cuerpo físico de su creador y, por supuesto, el nuestro. 

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

Discografía recomendada:

  • Afro-Latin Soul, Volume 1 (1966, US)
  • Mulatu of Ethiopia LP (1972, Worthy Records, US)
  • Plays Ethio Jazz LP (1989, Poljazz, Poland)
  • Ethio Jazz: Mulatu Astatke Featuring Fekade Amde Maskal
  • From New York City to Addis Ababa: The Best of Mulatu Astatke
  • Mulatu Astatke
  • Éthiopiques, Vol. 4: Ethio Jazz & Musique Instrumentale, 1969–1974 CD (1998, Buda Musique, France)
  • Mulatu Steps Ahead with the Either/Orchestra CD/2xLP (2010, Strut, Germany)
  • Sketches of Ethiopia Vinyl, LP (2013, Jazz Village, France)

 

 

 

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La historia del "asombroso" mago Randi, el más famoso de los escépticos (VIDEO)

Por: pijamasurf - 11/07/2015

Un mago famoso decide desenmascarar a los que sólo se hacen pasar por seres iluminados: James Randi es, desde los 70, el azote de los psíquicos y sanadores milagrosos

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Se dice que un mago es aquel capaz de engañar a otros con la verdad. ¿Engañarlos para qué? En los viejos tiempos, en la prehistoria, tal vez para curarlos o para mostrarles mensajes de los dioses a través de la forma de las nubes o de los intestinos de un animal sacrificado; en la actualidad, simplemente para divertir y fascinar a las audiencias como parte de la industria del entretenimiento. En una época donde la ciencia y la magia conviven en las pantallas de televisión surgió James "The Amazing" Randi, un hombre que en su juventud decidió ser mejor mago que Harry Houdini, y que en su vejez decidió convertirse en uno de los más célebres promotores del escepticismo.

El documental An Honest Liar (Un mentiroso honesto, escrita y dirigida por Justin Weinstein y Tyler Measom y estrenada en febrero de este año) retrata el recorrido vital de Randi desde sus inicios como escapista hasta su cruzada por la verdad a través de la magia. En sus inicios, Randi hizo suyo aquel lema de Houdini: "Si alguien puede construirlo, yo puedo escapar de ahí". La gente se acercaba a él pensando que tenía verdaderos poderes mágicos, no que simplemente era un "artista del engaño". Esto lo puso muy pronto bajo alerta del poder que estos actos pueden tener en las mentes del público.

Luego de retirarse de los peligros del escapismo debido a su edad, en los años 70 del siglo pasado, Randi se volvió un escéptico experto, que aparecía en talk shows para hablar sobre la forma en que los psíquicos, los sanadores y los predicadores engañan a la gente y hacen una fortuna entretanto. El filme muestra sus batallas para dejar en ridículo al psíquico israelí Uri Geller (famoso doblador de cucharas) y al predicador/sanador Peter Popoff, que supuestamente recibía de Dios el diagnóstico de la gente que iba a sus shows, además de sanarlos (Randi demostró que la esposa de Popoff le leía los diagnósticos a Peter por medio de un pequeño audífono vía radio).

Randi es descrito a menudo como un gran desenmascarador (incluso llevó a cabo algunos hoax para mostrar que el público y los científicos están dispuestos a dejarse engañar más a menudo de lo que quisiéramos aceptar), pero el documental muestra de manera honesta y cruda cómo Randi mismo vivió toda su vida en el engaño al deshilvanar la relación con su pareja José Álvarez: Randi salió del clóset a los 81 y se casó ese mismo año.

En estos días donde la realidad y la ficción son recursos convenientes a manos de las empresas y el capital, esta película muestra que el mentiroso no es aquel que te dice que va a engañarte (y lo hace de manera magistral), sino aquel que afirma ser quien no es, o que segura poseer poderes que nadie posee. En la era de la información seguimos viviendo, de algún modo, en un oscurantismo ignorante que nos hace adoptar como verdades aquello que hemos decidido creer.