*

X

¿Por qué siempre terminas borracho en las fiestas de la oficina? La ciencia lo explica

Salud

Por: pijamasurf - 08/22/2015

A veces la mente puede ser más poderosa que tu cuerpo, incluso al beber alcohol, como lo muestra este estudio
B1981.25.351

Imagen: "A Midnight Modern Conversation", William Hogarth (ca. 1732)

Por distintas razones, el alcohol tiene siempre distintos efectos sobre nuestro cuerpo o, dicho de otra manera, una borrachera no es siempre la misma. En términos generales y por experiencia, sabemos que en casi todas las ocasiones se trata de una suma de factores que vuelven distinta cada una de nuestras experiencias con el alcohol. A veces es el estado de ánimo con el que comenzamos a beber, otras las personas que nos acompañan, también la bebida elegida o el momento de nuestra vida en que nos encontramos.

Hay, sin embargo, una situación que más o menos invariablemente hace que todos los involucrados se embriaguen pronto y de manera casi inesperada: las fiestas de la oficina. Al parecer existe un extraño imán en estas reuniones por el cual uno puede beber apenas un par de cervezas y sin embargo sentir el efecto del doble o el triple de esa dosis. ¿Por qué sucede esto?

De acuerdo con un estudio realizado por científicos de la Universidad de Birmingham, en Inglaterra, este podría ser un efecto netamente psicológico, relacionado con la familiaridad que percibimos del lugar en donde bebemos.

El estudio consistió en hacer que 24 voluntarios consumieran alcohol en el mismo sitio con el objetivo de crear una “tolerancia al ambiente” respecto a dicho punto. Después, en una segunda fase de la prueba, esas mismas personas fueron llevadas a beber a otro sitio. En ambos casos los científicos midieron la tolerancia al alcohol experimentada por los voluntarios.

Entre los resultados observados, los investigadores notaron que la tolerancia al alcohol era al menos dos veces mayor en un entorno conocido en comparación con uno desconocido, lo cual se traduce en un efecto más fuerte de las bebidas embriagantes cuando nos encontramos en lugares o situaciones que nos son poco familiares. En el caso de las fiestas de la oficina, por ejemplo, se trata de personas que si bien conocemos y tratamos cotidianamente, no por ello las percibimos como cercanas, lo mismo que el propio lugar de trabajo.

Así que ahora ya lo sabes. Aunque te parezca extraño, quizá baste con que bebas una o dos cervezas cuando de una reunión de trabajo se trate, al menos si no quieres terminar gritoneando que mereces el puesto de tu jefe.

 

También en Pijama Surf: Científicos descubren que esta fruta es el mejor remedio para la resaca

Te podría interesar:

Investigación revela que despertar tarde aumenta nuestro rendimiento

Salud

Por: pijamasurf - 08/22/2015

Científicos afirman que, para un adolescente, una alarma sonando a las 7am es el equivalente a una alarma sonando a las 4:30am para un profesor de 50 años

despertador

Muchos de nosotros vivimos privados de sueño, pero ¿qué pasaría si pudiéramos arreglarlo con una solución bastante simple como levantarse tarde? Esta semana, en un discurso en el British Science Festival, el doctor Paul Kelley, socio e investigador clínico en el Sleep and Circadian Neuroscience Institute de la Universidad de Oxford, hizo un llamado a las escuelas para modificar sus tiempos de inicio de actividades para trabajar con el ritmo biológico natural de los estudiantes. Esto ayudaría a mejorar  el desempeño cognitivo, los resultados de los exámenes y la salud de los estudiantes (la privación del sueño ha sido relacionada con diabetes, depresión, obesidad y  alteraciones al sistema inmunológico).

De ello se desprende un documento, publicado el año pasado, en el que Kelley señala que cuando los niños están alrededor de los 10 años su alarma biológica está programada aproximadamente a las 6.30am, en jóvenes de 16 años esta alarma se eleva a las 8am, y en jóvenes de 18 años la alarma biológica está programada a las 9am. La hora de inicio de la escuela convencional funciona para niños de 10 años de edad, pero no en jóvenes de 16 ni 18 años.

Para los adolescentes mayores puede ser mejor comenzar la jornada escolar a las 11 horas o incluso más tarde. Kelley y sus colegas señalan que: "Una alarma sonando a las 7am para un adolescente mayor es el equivalente a una alarma a las 4:30am que suena para un profesor de 50 años". Kelley afirma que no es tan simple como sólo persuadir a los adolescentes de ir a la cama temprano.

"El ritmo natural del cuerpo es controlado por un determinado tipo de luz", dice Kelley. "El ojo no sólo contiene conos y bastones: contiene células que luego informan al SNC [núcleos supraquiasmático], en el hipotálamo", esta parte del cerebro es la que controla nuestros ritmos circadianos en un ciclo de 24 horas.

Pero no sólo son los estudiantes quienes se beneficiarían de un inicio de actividades más tarde. Kelley dice que el día laboral debería ser más permisible con nuestros ritmos naturales. Describiendo el promedio de pérdida de sueño por noche con diferentes grupos, el investigador opina:

Entre los 14 y los 24 son más de 2 horas de pérdida de sueño. Para personas de edades entre 24, 30 o 35 años, es cerca de 1 hora y media de pérdida de sueño. Eso puede continuar hasta que tengamos 55 años, cuando está en equilibrio otra vez. A los 10 y a los 55 años las personas duermen y despiertan naturalmente al mismo tiempo.

Esto puede explicar por qué el tradicional horario de 9 a 5 es tan habitual; es mantenido por los jefes, muchos de ellos arriba o en los 50’s, porque "es mejor para ellos". ¿Entonces los espacios de trabajo deberían tener tiempos de inicio inestables también? ¿Deberían  aquellos que estén arriba y en sus 50s llegar a las 8am, mientras que los que están en los 30’s a las 10 am, y los adolescentes y aprendices ser animados a llegar a las 11am?

Kelley dice que sincronizar el tiempo podría tener muchas consecuencias positivas. El lado positivo de esto es que el desempeño de las personas, el ánimo y la salud mejorarían. Es muy positivo porque es una solución que haría que la gente se enfermara menos y fuera más feliz y mejor en lo que hace.

“Probablemente habría menos accidentes ya que los conductores estarían más alertas”, dice Kelley.