*

X
La dificultad probabilística que el universo logra sortear para existir, ¿puede considerarse una prueba de una inteligencia conductora, o es simplemente una coincidencia fácil de explicar desde la física de los muchos mundos?

ghelix

Nuestro modelo de la vida en el universo está basado en el carbono. Sin embargo, este elemento no parece haberse formado en el Big Bang, el cual puede verse como una explosión de un mar atómico de hidrógeno y helio. Elementos más pesados, como los que tenemos actualmente, y sobre los cuales se basa la vida, no pudieron haberse formado en el origen del universo debido a las condiciones iniciales y a la composición de estos elementos ligeros.

En los instantes posteriores al Big Bang existe tal densidad y calor que cualquier dos núcleos pueden hacer colisión. Sin embargo, un átomo de carbón tiene una masa de 12, así que para hacer un átomo de carbón a partir de un mar de hidrógeno, de masa 1, y helio, de masa 4, se necesitaría que tres átomos de helio hicieran colisión en el mismo momento, ya que no existe un átomo estable con una masa de 8. El berilio 8 es sumamente inestable, existe solo 10^-17, lo que hace que esto sea implausible.

El físico Fred Hoyle, autor de la teoría de la nucleosíntesis estelar, notando esto, entendió que el carbono que existe debió de haberse producido en las estrellas a partir solamente de helio e hidrógeno. Uno pensaría que debido a la alta inestabilidad del berilio el universo debió de haber terminado con las estrellas extinguiéndose al dispersar su energía en interminables átomos de berilio desintegrándose. Pero esto no es así, por lo que Hoyle consideró que debía de ser posible que antes de que el berilio se desintegrara pudiera atrapar un núcleo de helio para llegar al carbono -12. Hoyle hizo el cálculo de la energía que se necesitaría para que esto fuera posible. Más tarde un colega suyo encontró la energía exacta para que se produjera esta colisión que Hoyle había llamado proceso triple alfa o resonancia del carbón y la cual calculó en 7.6 MeV. Por esto William Fowler ganó el premio Nobel, y de alguna manera explicó la síntesis original de lo que evolutivamente sería más tarde la vida que conocemos. La predicción de Hoyle puede verse como una predicción antrópica que pudo ser comprobada. El físico Steven Weinberg describe cómo ocurre este proceso:

Dos núcleos de helio se combinan para formar un núcleo inestable de berilio 8, el cual antes de desintegrarse, ocasionalmente, atrapa otro núcleo de helio, el cual forma un núcleo de carbón radioactivo que decae al estado normal de carbón. El estado de  energía del núcleo de berilio 8 y el núcleo de helio quieto es 7.4 MeV más que el núcleo de carbón en su estado normal, así que si la energía del carbón en su estado radioactivo fuera más que 7.7 MeV solo podría haberse formado en una colisión entre el núcleo de helio y berilio 8 si su energía cinética fuera de menos de 0.4 MeV, una energía extremadamente improbable a las temperaturas estelares.

panspermiaAlgunas personas utilizan esto como argumento de un principio antrópico o la idea de que el universo está especialmente equipado para la formación de la vida, cual parecería una señal de un diseñador. Sin embargo, Weinberg considera que si vivimos en un multiverso, el nuestro es simplemente un universo más entre un infinito de posibilidades, por lo que no se necesita recurrir a un diseñador, se puede entender como un proceso aleatorio: entre una vasta cantidad de universos, algunos deben de tener las condiciones necesarias para la formación de vida. De cualquier forma, coincidencia o no, es maravilloso el nivel de detalle sobre el que la vida del universo se sostiene, con una increíble precisión matemática. No es, en este sentido nada extraño, que tantos de los grandes físicos hayan visto en el cosmos una prueba de la mente de Dios operando (Kepler, Newton, Copérnico, por ejemplo). Quizás podemos sumar Hoyle a esta lista; el físico británico que acuñó despectivamente el término Big Bang creía que la vida fue sembrada por una inteligencia extraterrestre:

La vida en la Tierra se deriva de lo que parece ser un sistema viviente ubicuo en la galaxia. La vida terrestre tiene sus orígenes en el gas y las nubes de polvo del espacio, que más tarde se incorporaron y amplificaron dentro de cometas. La vida se derivó de fuentes exteriores a la Tierra y sigue haciéndolo. 

En realidad Hoyle veía esta inteligencia como una forma consciente de otro universo que entró al nuestro desde el principio para alterar las condiciones y propiciar la vida. Esto hizo que al final de su carrera científica fuera ostracizado en la academia. Su visión no es tan distinta de la idea de la panspermia dirigida de Francis Crick y, aunque para los científicos actuales merece el ridículo y el escarnio, quizás no debamos desestimar esta teoría que resuena con las fibras más profundas de la imaginación humana, como podemos ver en películas como 2001: Odisea en el espacio.

 

Twitter del autor: @alepholo

 

 

Te podría interesar:

Cómo las palomillas aletargan su celebro para alimentarse en la oscuridad (IMÁGENES)

Por: pijamasurf - 06/19/2015

Para poder abrir su visión como el obturador de una cámara, las mariposas nocturnas alentan su cerebro y tardan 17 veces más en encontrar alimento

science-take-hawkmoth-facebookJumbo

Últimamente, la ciencia se ha preguntado cómo es que las mariposas nocturnas pueden hallar alimento en la completa oscuridad si su cerebro es más pequeño que un chícharo. Los hallazgos son fascinantes porque nos muestran la sofisticación que existe en su maquinaria y cómo es que modulan los pocos recursos que tienen disponibles para poder sobrevivir.

El neurocientífico Simon Sponberg y su equipo encontraron que los esfíngidos han adoptado un truco inusual para lograr encontrar flores en la noche: alentar la manera en que sus cerebros procesan la luz, es decir, hacer que sus ojos trabajen como el obturador de una cámara fotográfica y captar una imagen más amplia y brillante. Pero esto viene con un costo: están cambiando una habilidad por otra, en detrimento de su rapidez.

Lo más interesante es que no requieren ser rápidas para poder alimentarse, sino sensibles. Entre más sientan el entorno, más posibilidades tienen de encontrar alimento. Los cerebros de los esfíngidos se aletargan tan tremendamente para poder ver en la oscuridad que tardan 17 veces más tiempo de lo que lo harían con un poco de luz. Pero las flores, a esas horas de la noche, son todas suyas, así que lo que tienen es tiempo. Para darse cuenta de ello, Sponberg realizó una serie de experimentos y los documentó.

Hawkmoth hovering from above

Construyeron flores robóticas que podían mecerse a velocidades controladas. El equipo monitoreó cómo las palomillas respondían a las flores moviéndose a distintas velocidades y en diferentes niveles de luz.

Hawkmoth hovering from side

Entender la visión de los esfíngidos y su vuelo podría tener aplicaciones sobre todo en robótica, pues puede proporcionar claves sobre cómo construir un mejor sistema de control o sistema de vuelo. Muestra, a la vez, cómo un cerebro puede adaptarse a su entorno.