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Arqueólogos podrían haber hallado los restos de Miguel de Cervantes

Por: pijamasurf - 01/29/2015

Los posibles restos óseos del autor de Don Quijote de la Mancha están siendo analizados luego de haber sido descubiertos en una tumba en Madrid

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Para muchos el Quijote es la máxima obra en la historia de las letras hispanoamericanas. El delirante andar de este caballero ha marcado, desde que el texto fue publicado entre 1605 y 1615, la mente colectiva de millones de personas. Su autor, Miguel de Cervantes Saavedra, fue un soldado y escritor español que, se piensa, habría muerto apenas 1 año después de publicar la segunda parte de su magna obra, en 1616. 

Recientemente un equipo de arqueólogos y antropólogos anunció el presunto descubrimiento de los restos óseos de Cervantes, alojados en una cripta en Madrid. El ataúd contiene las iniciales M. C. Fue hallado en la capilla de un convento en la capital española, y actualmente los restos se encuentran siendo examinados. 

Cervantes murió a los 69 años de edad. Entre las distinciones fisiológicas que históricamente se le atribuyen está el hecho de que al morir ya sólo le restaban seis dientes y que durante la batalla de Lepanto, en la cual participó como soldado, recibió tres impactos de un mosquete. 

En un plano práctico cuesta imaginar los beneficios que ostentar el esqueleto de Cervantes pueda implicar, más allá de algunas conclusiones que resulten de esto para enriquecer su figura histórica. Pero a nivel simbólico, sin duda abonará el tener en mente el eco óseo de aquel que se atrevió a dar a luz al magnifico Don Quijote.  

 

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Para tu cerebro, leer en silencio es igual a hablar en voz alta (ESTUDIO)

Por: pijamasurf - 01/29/2015

Un nuevo estudio ha demostrado que para el cerebro no existe diferencia funcional entre leer en voz alta y pronunciar palabras internamente

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Los niños aprenden a leer pronunciando las palabras en voz alta, y es famosa la anécdota donde San Agustín observa a San Ambrosio leyendo a solas, silenciosamente, y le parece sumamente extraño: después de todo, durante muchos siglos, la lectura fue un acto público sustentado en la voz, en ese sentido público. Leer a solas, para sí mismo, fue considerado durante mucho tiempo una extraña anomalía...

Un grupo de neurólogos italianos llevó a cabo un interesante estudio que vuelve a resaltar la relación entre el sonido y el lenguaje desde el rol anatómico. Para probar esta relación, reunieron a un grupo de 16 voluntarios (12 hombres, cuatro mujeres) que pasaron por cirugías para remover tumores cerebrales malignos. Los investigadores colocaron electrodos en el área de Broca del cerebro de cada participante (un área responsable de la producción verbal) para monitorear su actividad durante una serie de pruebas. Cabe resaltar que los participantes estuvieron conscientes durante la prueba y la cirugía se llevó a cabo utilizando anestesia local.

En la primera parte del estudio, los participantes leyeron frases y palabras en voz alta mientras los investigadores medían las ondas sonoras y las señales eléctricas en el cerebro; en la segunda parte, los participantes leyeron en voz baja las mismas frases y palabras.

El patrón resultante fue sumamente valioso, pues demostró que el área de Broca mostró una actividad similar cuando los participantes leyeron en voz alta y también en voz baja. En otras palabras, en un nivel anatómico, leer silenciosamente o en voz baja se procesa literalmente como un discurso sin voz, como si las palabras fueran pronunciadas por el cerebro, aunque el sonido no emerja por la boca.

Los autores esperan encontrar nuevos tratamientos contra la afasia (daños en áreas del cerebro productoras de discurso) a partir de la observación minuciosa de la actividad cerebral durante la producción del discurso. Otra consecuencia interesante es que "los resultados sugieren que para personas que escuchan normalmente, la representación del sonido está en el núcleo del lenguaje, y no simplemente como vehículo para expresar una actividad cerebral que de otra manera sería misteriosa". Dicho de otro modo, toda representación cerebral del lenguaje pasa por el cerebro como discurso pronunciado en voz alta.