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Los gatos también pueden estimular tu excentricidad (o así fue con Burroughs y otros)

Arte

Por: Federico Erostarbe - 08/21/2014

Retratos del amor de algunos escritores por los gatos

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Caminan con una dignidad sorprendente, pueden dormir 20 horas al día sin duda y sin remordimiento, estas criaturas son mis profesoras.

Charles Bukowski

La relación misteriosa y sutil entre un gato y aquel que puede quererlo y alimentarlo (pero nunca es su dueño), por algún motivo extraño relacionado seguramente con la naturaleza felina, no hace más que profundizarse cuando la parte humana del vínculo se dedica a escribir. De Mark Twain a Hemingway y de Cortázar a Murakami, la relación es tan importante que Osvaldo Soriano llegó a decir que "un escritor sin gato es como un ciego sin lazarillo".

No son pocas las veces que los gatos hacen el salto a las páginas y se convierten en musa y protagonista –es el caso de Beppo, el gato de Borges con nombre de personaje de Lord Byron, que tiene un poema en su haber. Pero hay ocasiones en las que la profundidad del silencio con el que caminan sobre superficies sobre las que ningún mamífero con sistema nervioso debería transitar y el recorrido misterioso, claro, de su mirada hasta llegar a la mirada de aquel que nunca debe considerarse dueño de un animal tan arrogante son retratados con surrealismo etéreo y precisión absoluta –la mejor combinación posible al tratarse de gatos domésticos, esos animales que de acuerdo a Neil Gaiman nos protegen de los demonios de la noche. Estos son algunos retratos.

Philip K. Dick

Cuando los protagonistas de VALIS finalmente se encuentran con Dios (o lo que aparenta ser Dios), le preguntan cómo puede haber justicia en un mundo en el que el gato de Kevin, el lado cínico del escritor, murió atropellado. La muerte del gato es una de las constantes a lo largo de la novela autobiográfica; podría decirse que es uno de los temas centrales, probablemente debido al hecho de que una de las mascotas del escritor, un gato con el que tenía una intensa relación, murió de cáncer luego de las experiencias místicas del escritor.

Y lo que aumenta todavía la importancia es que PKD creía que la muerte estaba relacionada directamente con ese SIstema VAsto de INteligencia VIva: Philip K. Dick sospechaba que su gato había enfermado de cáncer debido a la fuerte radiación emitida por Valis (la misma radiación que, en la novela, causa que una versión ficcionalizada de Brian Eno asesine involuntariamente a Dios).

La preocupación de Dick por la muerte de su mascota es comprensible cuando sabemos de su amor por los gatos. Más allá del hecho conocido de que durante años el escritor se alimentó en parte con comida para gatos, la Exégesis contiene una anécdota que da cuenta de la relación entre ellos. En una ocasión, Dick –con frecuentes problemas de salud-- no soportaba el dolor de estómago –en determinado momento, el gato se subió al regazo del escritor y comenzó a ronronear. Inmediatamente, el dolor empezó a desaparecer y Philip K. Dick supo que el gato lo estaba curando.

Jack Kerouac

Si el siglo XX tiene un Cristo, un arquetipo de sufrimiento y redención y un poco más de sufrimiento, una figura literaria y redentora, sin lugar a dudas es Jack Kerouac. Jugador de futbol americano y poeta, macho que se avergonzaba de que se supiera públicamente que algunos de sus amigos (cada tanto) se la daban por el culo, cristiano y budista y novelista y borracho, perdido borracho y sí, también, amante: de la vida, de la naturaleza y sí, también, de los gatos.

En el capítulo 11 de Big Sur, luego de pasar tres semanas en una cabaña en medio de la nada, Kerouac recibe una carta de su madre contándole que Tyke, su gato, había fallecido:

Por lo general la muerte de un gato significa poco para la mayoría de los hombres, mucho para unos pocos, pero para mí, tratándose de ese gato, era exacta y sinceramente, y no miento, como la muerte de mi hermano menor –quería a Tyke con toda mi alma.

Después de ese breve párrafo Kerouac habla de su relación con Tyke y de los motivos de su identificación (irracional) con los gatos, a los que identificaba con su hermano, que también había muerto y le había inculcado el cariño por ellos.

William Burroughs

El autor de El almuerzo desnudo odió a los gatos durante la primera parte de su vida –como tantos otros. Pero con el paso de los años, se convirtió en una versión mística y surrealista de la típica "cat lady". Llegó a tener muchos gatos, la mayoría callejeros y los hizo, a todos, parte central de su vida emocional y espiritual. Y lejos de los ejemplos anteriores, no hay muertes en esta historia –Burroughs celebró a sus guías y mentores en vida.

El afecto y la veneración que sentía por ellos se manifiestan en una historia: mientras participaba de una conversación sobre el holocausto nuclear, Burroughs se puso a llorar. Pueden intentar imaginarlo, pero no les será fácil. Dicen que se podían contar con los dedos de las manos las veces que Burroughs había llorado y casi siempre debido al extraño asesinato de su esposa, Joan. Cuando le preguntaron por qué se había puesto así, su respuesta fue simple: se había preguntado qué sería de sus gatos si no estaba él para cuidarlos.

Burroughs cuenta muchas otras anécdotas en The Cat Inside, libro que escribió sobre los felinos y en los que plantea que para él los gatos son animales de poder, aquello que Castaneda denominaba “aliados”. En esta misma línea, en The Western Lands, su última gran novela, después de un largo viaje por distintos tiempos y dimensiones, después de encontrarse finalmente con el viejo de la montaña, Hassan-i Sabbah termina con el propio Burroughs en su cama, convertida en una nave espacial o máquina del tiempo –o las dos a la vez--, a punto de enfrentar el abismo, pero no en soledad: con la compañía de sus gatos.

Twitter del autor: @ferostabio

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Obras maestras ocultas bajo la superficie de otras pinturas

Arte

Por: pijamasurf - 08/21/2014

Ha sido una práctica común de los grandes maestros pintar sobre obras anteriores, a veces simplemente por reutilizar un lienzo pero otras, ocultando detalles de las obras por motivos poco claros para la historia

davinciA lo largo de los siglos, ha sido una práctica común entre los pintores reutilizar sus lienzos y pintar sobre murales previos, lo cual en algunas ocasiones ha significado ocultar obras de arte bajo la superficie de otras obras maestras. Los motivos son varios; quizá algunas veces se buscó ocultar un secreto o cambiar una escena, pero en la mayoría de los casos se trata de una simple cuestión de economía.

Muchos cuadros de grandes maestros presentados a continuación fueron pintados sobre lienzos propios de ejercicios de juventud; otros fueron creados sobre cuadros ajenos. Muchas de estas obras anteriores habrían permanecido ocultas para siempre si no fuera por los avances de la tecnología moderna; muchas otras se encuentran aún ocultas tras las pinceladas de la historia.

 

La batalla de Anghiari, de Leonardo da Vinci

Pintada en 1505, esta obra maestra de la que daban testimonio distintos bocetos del propio da Vinci y otros maestros de la pintura pasó mucho tiempo perdida, hasta que se descubrió que se encontraba oculta bajo una sección de un fresco de Giorgio Vasari (1511-1574) en el Salone dei Cinquecento del Palazzo Vecchio, en Florencia. La misma pintura de Vasari revelaba la clave de lo que permanecía oculto: "Se encuentra cerca" dice la inscripción de una bandera. El proyecto había sido abandonado por Leonardo porque la pintura no secó a tiempo y los colores se mezclaron.

Retrato de Isabella Romola de'Medici, Alessandro Allori

Este retrato decimonónico de Eleanor de Toledo fue practicamente calcado de un retrato anterior donde se presentaba a Isabella Romola de'Medici, que se cree fue pintado por Alessandro Allori alrededor de 1570.

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Vista de las arenas de Scheveningen, Hendrick van Anthonissen (alrededor de 1641)

Durante 150 años, se desconoció que en la versión original de este cuadro de van Anthonissen se encontraba una ballena encallada en la playa.

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Retrato de Don Ramón Satué, Francisco de Goya

Detrás de este cuadro de Goya se descubrío que ya había a medio pintar otro retrato, el cual se piensa que representa a José Bonaparte, hermano de Napoleón.

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Naturaleza muerta con flores de pradera, Vincent Van Gogh

Detrás de este cuadro de Van Gogh se oculta uno de sus trabajos estudiantiles, el cual muestra a dos luchadores semidesnudos. 

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El cuarto azul, Pablo Picasso

Detras de este cuadro de Picasso se ha encontrado no una mujer, sino un hombre barbado.

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