*

X

"La presencia de un payaso" de Ingmar Bergman. La genial indecisión de un genio

Arte

Por: Koki Varela - 04/24/2014

Impresiones durante la proyección del filme de Ingmar Bergman “En presencia de un payaso”, incluido en el ciclo de la Cineteca Nacional sobre el director sueco.

Bergman

Bergman, alquimista de sombras, revelador de demonios, creador de personajes sin máscara o de máscaras amplificadoras de íntimas atrocidades; Bergman el destripador genial de traumas y desgarros, el retratista meticuloso del instinto de destrucción. Frente a un payaso, el público indomeñable y feliz de la Cineteca Nacional Mexicana cedió por un momento su pulsión fagocitaria al ardor del texto y la eficacia de las imágenes del viejo maestro de ceremonias catárticas.

Era viernes, y todo apuntaba a que el rumor palomitero y el estruendo metálico de las bolsas de papas me arruinarían la proyección. Pero el arte triunfó, el cinematógrafo se impuso a la pulsión del consumo, el drama asoló el murmullo de los jugos gástricos y todos quedamos absortos por el extraño y familiar mundo del creador de imágenes sueco. 

Un hombre (Börje Ahlstedt) cura su neurosis en un hospital psiquiátrico. Tiene una fijación: Schubert. Quizás un demente, probablemente un artista genial, con seguridad un hombre presa de pulsiones incontrolables. Una visita: un anciano hiperculto (Erland Josephson) con desvaríos predicadores, un visionario senil. Sus mujeres: más jóvenes, más bellas, más sensibles, abandonadas a la admiración y a la culpa, a la sujeción a niños disfrazados de arrugas y achaques. La combinación es la adecuada: los sueños del loco genial encontrarán el limo fertilizante en la excentricidad del recién llegado: un orador cuya mujer es paradójicamente muda y elocuente. El invento: la primera película con voz, un mecanismo ingenuo pero efectivo, la soldadura perfecta entre teatro y cinematógrafo. La obra: vida y tormento de Schubert, su “hundimiento” final. Un estreno: inquietantes y perfectamente dibujados invitados. Una sala y un técnico proyector que tose sangre. Comienza la función: imagen y voces funcionan a la perfección, pero algo falla: saltan los plomos, el cine arde, la proyección debe terminar (¿Bergman se decide por el teatro?). La razón: en lugar de plomos fueron insertadas monedas, o lo que es lo mismo: el dinero funde la ilusión, con llamas devora la existencia feliz y verdadera del arte. Decepción. Y sin embargo la función puede continuar: sin la torpe proyección, el relato continúa con la presencia viva de los actores. La emoción crece. El público se inserta en el relato, de mero espectador pasa a ser pura energía de escena, elemento catalizador. La magia renace multiplicada, el teatro demuestra su perenne poder de ensoñación. 

En la Cineteca Nacional Mexicana, abandonada al silencio y olvido de sus ágapes, el teatro embargaba a través del haz de luz. ¿Presenciamos una película o una obra fotografiada?, ¿vivimos la dramaturgia o la fascinación del cinematógrafo? “La película continúa”, dice el protagonista aliviando al público tras el incendio, “la película continúa”. Bergman toma una decisión. De una vez por todas, torna su sempiterna indecisión −director de teatro/director de cine− en la alquimia del relato. Cine y teatro se confunden y participan a relevos en la construcción de una obra que escapa a toda definición. Si en la película el cine fascina al público en un primer momento, el incendio lo devuelve a sus orígenes: como en una primitiva cueva la reunión se torna íntima y ritual. El orador delirante aludirá en su presentación a la primera proyección del hombre: pinturas rupestres agitándose al destello de primitivas antorchas. Realidad y ficción se condensan sobre las tablas; realidad y ficción que entran a formar parte de la Ficción que todos vemos y que nos absorbe por su extraña cualidad. ¿El teatro ha triunfado? ¿O es sólo cine lo que estamos contemplando? Bergman se decide por diluir en un mismo vaso ambas fórmulas, y aunque notamos una final inclinación amorosa por el escenario, no puede renunciar a su amor extramarital: el cine. Bergman se decide aunque sea por la indecisión, por hacer de la perfecta ambigüedad el resultado final de la tensión que recorre sin excepción toda su obra.

Bergman director de teatro, Bergman director de cine. El espectro de Strindberg recorriendo el polímero del celuloide como un fantasma imposible de exorcizar. Bergman se decide por el todo. A los empeñados en la especificidad del cine, a los desconfiados del teatro filmado (a mí ente ellos) les surge una duda razonable. En presencia de un payaso hemos visto a todos morir y resucitar el cine y revivir el teatro en la ilusión óptica de la proyección. 

El artista genial seguirá atormentado, la muerte vestida de clown está al acecho, la obra de arte tortura al genio y lo devora; frente a la muerte todo es inútil, absurdo, y, sin embargo, nos resistimos a ella con películas y representaciones. El cameo de Bergman en el psiquiátrico es elocuente: aquí debemos estar por querer franquear los límites, este es el lugar que nos queda a los que corremos contra la muerte enarbolando la efímera bandera del arte: finalmente sólo esperar, y procurar en el camino armarnos de ilusión por el medio que sea, o por todos los medios.

Te podría interesar:

Mira los trabajos estudiantiles de 10 grandes directores de cine

Arte

Por: pijamasurf - 04/24/2014

Estos son los trabajos estudiantiles de algunos grandes directores de cine antes de que lograran construir el camino para llegar a la pantalla grande.

Toda gran historia tiene un periodo de incubación en que poco a poco va gestándose, primero en la matriz social, luego en la cabeza de su creador. Los grandes directores de cine se han visto varias veces revolcados por la ola del lenguaje cinematográfico antes de aprender a surfear en él. En estos cortos podemos ver los primeros balbuceos visuales de lo que se volverá el lenguaje que hará único a cada director. Todos son proyectos estudiantiles (aunque no todos estudiaron cine), pero ya dejan ver rasgos de lo que será su posterior obra.

Aquí seleccionamos sólo 10, ¿ustedes qué otros ejemplos agregarían a la lista?

 

Martin Scorsese - What's a nice girl like you doing in a place like this?

Martin Scorsese entró a estudiar cine a NYU en 1960. Este es su primer corto y en el ya podemos ver cómo utiliza algunos de los recursos cinematográficos que se volveran su sello personal, como el uso de voz en off, la edición en staccato y los fluídos movimientos de cámara. Este corto marcó la pauta para otros posteriores como It's Not Just You, Murray! (su primer acercamiento a la mafia) y The Big Shave (una parábola anti-Vietnam).

 

Brian De Palma - The Wedding Party

Brian De Palma tiene a distinción de incluir en su primer film estudiantil la primera aparición en pantalla de Robert DeNiro (el cual es incorrectamente citado en los créditos como "Robert Denero"). El film muestra el amor que De Palma tenia por la Nouvelle Vague y el cine silente, algo muy distinto a lo que veremos posteriormente el peliculas como Scarface.

 

Roman Polanski - The Fat and the Lean

Después de llegar a Polonia como refugiado durante la Segunda Guerra Mundial (su mamá murió en Auschwitz), Polanski entró a la  National Film School en Łódź. Fue muy prolífico en sus inicios, dirigiendo varios cortos entre 1957 y 1959 como Teeth Smile, Break Up the DanceTwo Men and a WardrobeThe Lamp y When Angels Fall.

The Fat and the Lean es el último corto que realizo antes de su gran debut con Knife in the Water, y es visto por muchos como un homenaje a Samuel Beckett.

 

David Cronenberg - Under the Drain

Cronenberg siempre ha sido único en su especie. En 1963 se inscribió en el programa de ciencia de la Universidad de Toronto, pero al año se cambió al programa de Literatura Inglesa. Cuando vió el film Winter Kept Us Warm de David Secter, decidió aprender todo lo que pudiera acerca de cómo hacer películas, lo cual lo llevó a fundar el Toronto Film Co-Op con Ivan Rietman (quien después dirigiría la película Ghostbusters). Cronenberg dirigió dos cortos en 16mm, uno titulado Transfer, y Under the Drain, hacerca de dos locos aterrorizados por un tentáculo que viene del drenaje.

 

David Lynch - Six Men Getting Sick (Six Times)

Desde su primer corto estudiantil, Six Men Getting Sick (Six Times), Lynch mostró que no era como los demás. En el corto no hay argumento, todo es el loop de una macabra animación que se repite una y otra vez. Fue hecho cuando Lynch estudiaba en la Academia de Artes de Pennsylvania, con una cámara de 16mm en una habitación de hotel. Lynch animó varios cuadros que luego proyectó sobre una pantalla que incluía moldes de yeso de 6 cabezas. Dijo haberse gastado en todo unos 200 dolares en el proyecto. Realizó sólo un par de cortos más antes de su primer largometraje Eraserhead.

 

Darren Aronofsky - No Time

Darren Aronofsky estudió antropología en Harvard antes de enfocar sus estudios en la cinematografía. Su trabajo Supermarket Sweep lo hizo recibir un premio  y lo motivo a entrar al AFI Conservatory. Allí dirigió una seria de tres cortos. En primero, Fortune Cookie, es una adaptación de una historia de Hubert Selby Jr. (autor de Requiem for a Dream). El segundo, Protozoa, fue protagonizado por la joven Lucie Liu, y el tercero es esta bizarra comedia titulada No Time.

 

Christopher Nolan - Doodlebug

Antes de Batman o Inception, Nolan era un joven estudiante de literatura en el University College de Londres. Pero no sólo se interesaba en los libros, sino que era presidente de la film society de la universidad. Fue aquí donde empezó a rodar sus primeros cortos Larceny y Tarantella. Pero es Doodlebug el que anticipa los juegos mentales que Nolan desarrollarán en posteriores proyectos como Memento, film que lo llevó a la fama en el año 2000

 

Paul Thomas Anderson - The Dirk Diggler Story

Cuando tenpia 17 años, Paul Thomas Anderson decidió hacer un falso documental acerca de un actor porno titulado The Dirk Diggler Story (el cual eventualmente se convertiría en Boogie Nights). Aunque Anderson entró a estudiar cine a NYU dejó la carrera a los dos días. En lugar de eso, tomó prestada la tarjeta de crédito de su novia, dinero que había ganado en apuestas y $10,000 dolares que su padre tenía destinados para la universidad, para con eso financiar un corto llamado Cigarettes & Coffee, el cual le ganó un lugar en el Sundance Director’s Lab. Posteriormente, este corto se volvería la base de  Hard Eight, su debut en la pantalla grande.

 

Andrei Tarkovsky - The Steamroller and the Violin

Después de la preparatoria, Tarkovsky trabajó como geólogo, pero pronto entro al Intituto Estatal de Cinematografía de Moscú. Su primer film estudiantil, The Killers, fue una adaptación de un cuento de Ernest Hemingway, siendo esta la primera vez que se permitía que un trabajo de la escuela se basara en una obra extranjera. Después colaboró en un film propagandístico llamado There Will Be No Leave Today, pero su primer trabajo en solitario fue The Steamroller and the Violin, el cual le permitió graduarse con honores. Aquí el film completo.

 

Stanley Kubrick - Day of the Fight

El documental Day of the Fight, de 1951, es la primera filmación de Kubrick, basada en un trabajo fotográfico que realizo para Look, revista de la que era fotógrafo. Lo financió con sus ahorros a los 23 años, aprendiando a usar en el momento el equipo con ayuda del que se lo rentó. Este trabajo lo llevó a la realización de un segundo corto documental llamado Flying Padre (gracias al cual sacó el título de piloto), acerca de un sacerdote que viaja en avioneta visitando distintos pueblos de Nuevo México. Para cuando realizó su tercer y último documental ya se dedicaba de lleno al mundo del cine.