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Recomendación Musical: Frenchedelia, un viaje por la psicodelia subterránea francesa

Arte

Por: Jaen Madrid - 02/12/2014

La élite musical de esta Nación Reverb no sólo se torna radiante en su calidad y propuesta, sino que también luce sus más grandes dones en técnica musical.

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La burbuja de monstruos psicodélicos en el mundo se hace cada vez más grande. Austin Psych Fest, Berlin Psych Fest, Cosmosis, Eindhoven Psych Lab en Reino Unido, y hasta Cape Town Inner City Psych Fest en Sudáfrica, son algunos de los festivales partidarios de la nueva generación de lúcidos artistas que encabezan los subgéneros musicales derivados de la psicodelia de 1960 y 1970, sin embargo, es realmente en Francia donde podemos encontrar a un puñado considerable de bandas originarias del enteógeno experimental al que nos referimos. Partiendo de una mácula de oscuridad sintética que fue la década de los '80, la psicodelia en su estado primitivo y puro ha sufrido una excéntrica transformación de ADN musical que combina la presencia de sonidos mecánicos futuristas (el ser humano tenía en su poder ya el sintetizador) con las viejas atmósferas hipnóticas del Blues y el Rock progresivo. Los 2000 fueron la década suprema de la consolidación de este híbrido y es en los últimos años que se han dado un sin fin de variantes en las bandas Underground, difícil de interpretar (¿Psicodelia Oscura?). Es de apreciarse que la brillantez de este fenómeno radica en una base conceptual resultante de los problemas sociales que se han generado como parte de una crisis mundial: El Caos. Luego de entender esto, podemos procurar nuestro viaje por Le langage des banlieues (lenguaje de los suburbios) en Francia, donde yace el corazón de un gran talento que se ha cultivado en la densidad de un país con una gran historia en la transmutación de su lenguaje y por ende, un entendimiento alternativo interesante.

 

Nación Reverb

Exploring Spastic Inevitable es un blog francés dedicado a la propaganda musical de este tipo de bandas engendradas en precursores épicos (que van desde Pink Floyd, Gong y The Ultra-5, hasta Spaceman 3, JAMC y Brian Jonestown Massacre básicamente), y el cual hace un par de semanas liberó a través de su Bandcamp el segundo compilado de Frenchedelia en el que reúne a la élite (real) musical de dicha nación, que no sólo se torna radiante en su calidad y propuesta sino que también luce sus más grandes dones en cuanto a técnica musical refiere. En un post de este blog dedicado especialmente a Francia, podemos encontrar un listado con más de sesenta bandas admirables -que incluso nos sitúan en un estado de reflexión sobre la comparación de nuestro país en el ámbito musical y la posición en que éste se halla en cuanto a la relación de influencias y grandes propuestas-, ejemplo de ello son bandas como Whatever Hippie Bitch, una de las gemas francesas esotéricas con una seducción altamente peligrosa, textos mesiánicos provocativamente banales servidos en un blues de sofisticado ruido atrofiante.  

The Limiñanas es otro de esos sonidos destacables. Un exuberante dúo con tintes femeninos al estilo cautivador de François Hardy y grandes arreglos progresivos con instrumentos de la India. Por supuesto, también encontramos bandas como Salamander Jive, en donde las armónicas y las grandes influencias country de bluseros como Sonny Boy Williamson dominan la atmósfera ahogada en mezcalina. No queda de más mencionar a The Dead Mantra, Melody Syndrome, Aqua Nebula Oscillator y Qúetzal Snåkes como algunas de las mejores dosis de orgía onírica al estilo francés. Este prestigioso movimiento subterráneo es un gran análisis de la trascendencia musical que ha dado el mundo al mezclar dos importantes ingredientes que parecieran no tener ninguna relación, donde quiera que se encuentre un mix de Psicodelia y oscuridad, siempre merecerá la pena escucharse.  

 

Enlace: Exploring Spastic Inevitable 

Twitter de la autora: @barbedwiredkisss

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John Zorn y Abraxas cocinan un progresivo e hipnótico Espagueti Western de vibrante ocultismo en honor Giordano Bruno

psychomagia_La música abre el espacio ceremonial, el grimorio, para que el adepto penetre en el mundo invisible –el sonido en el aire es ya una conexión directa con el espíritu. El conjuro es también un juego de moverse en la oscuridad con confianza.

El nuevo disco de uno de los gurús de la música contemporánea, el incontenible John Zorn ofrece un tributo al ocultista, astrónomo y poeta renacentista Giordano Bruno, un hombre que vio a la divinidad en todas partes –su panteísmo y su atisbo de que el sol era una estrella más en un universo infinito lo llevó a ser quemado por la Iglesia. Psychomagia busca captar las ideas de Bruno libremente, explorando a su vez las obsesiones musicales de Zorn, en una especie de indefinible caminata a la deriva, rodeo astral magistralmente ejecutado.

Es un rock progresivo que parece engarzar el pasado con el futuro, un arco que viaja por eones, pasando por agrestes espacios hechizados por animales salvajes, desde la edad media a una ciudad futurista, una dulce locomoción. La hipnosis a la que se someten las brujas adorando a las diosas, ante oráculos ininteligibles –bestias ocultas, debajo de los canales de sonidos— y una lúdica matemática de las esferas celestes, es codificada en los nueve tracks del disco compuesto por Zorn y ejecutados por Abraxas, el conjunto que interpretó anteriormente el Book of Angels Vol. 19. El interés de Zorn por el ocultismo —especialmente le hebreo, la contemplación del zohar y de los sefirots— es evidente en sus últimas producciones, su música también parece ser una evolución de la ideas asociadas a la corriente esotérica que va de la magia enoquiana y la cábala hacia la magia telémica, que visualmente tiene su contraparte en el trabajo de Kenneth Anger y Brian Butler.

Por momentos Abraxas nos lleva a una especie de Western –espagueti-esotérico-angelical—que brilla en arpegios tropicales: el usufructo de la operación mágica, la disciplina de la invocación. Emblemas sagrados en el fuego que camina con ellos, que se encuentran en cabalgatas en el Sol, o estaciones de trenes abandonadas, o llegando al fin del continente para observar el mar espumoso con su alarido triunfal.

Pero su sonido es demasiado fragoso y tiene demasiada sed de conocimiento oculto para mantenerse en un solo sitio. Se revuelca y revuela en un rock más pesado —la energía de la bestia subyacente— que toma aire con pinceladas de  de jazz, vacila, acelera, frena para volver a desatarse y fluir en una sostenida apoteosis. Las diferentes pistas se conectan entre sí, los acordes se repiten para cimentar el círculo mágico y la estructura rítmica que permite el trance y la posesión.

La música no sólo es la interpretación y la herramienta para explorar el pentagrama mágico, es también la esencia etérea que recoge y permite la deriva de la mente. Psicomagia: la magia entendida como un aspecto de la psique –la intención y el lenguaje que modifican la realidad. Después de Crowley el ocultismo puede leerse ya como una ciencia de la mente –los espíritus y entidades evocadas se espejean en las ondas cerebrales, en los estados que atraviesa la psique y corren en paralelos lingüísticos.

Psychomagia, bajo esta lectura, es el perfecto acompañante para una psiconáutica que desafía su propia zona de confort. Que practica como Jung, una exploración de imaginación activa: cerrar los ojos y aventurarse a las historias que surgen de las imágenes, mientras los sonidos languidecen o estallan, en una danza mental que puede o no acompañarse de una deriva del cuerpo... Persiguiendo la misma sombra y los demonios que enriquecen el contenido psíquico y son parte vital del acertijo de nuestra persona, para trascender el mundanal ruido. Todo para poder disfrutar del reino, ser parte consciente del anima mundi, la belleza del orden secreto, que constituye el placer supremo.

Twitter del autor: @alepholo