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Literatura Musical: Black Poetry, la revolución musical

Por: Jaen Madrid - 02/23/2014

Las premisas del rap y el hip-hop ya estaban escritas por The Black Poets antes de la gran revolución ideológica.

The Last Poets-0

La sociedad está seriamente enferma de su alma. El tiempo nos lo ha demostrado cada vez que es necesario el surgimiento de una rebelión que defienda a gritos el supremo y quizás utópico concepto de Justicia. La bestia que lleva por nombre Protesta, se ha manifestado como arte en un millar de ocasiones, de manera que podríamos preguntarnos, ¿qué evolucionará primero: las artes mediante influencias económicas-sociales, o la sociedad mediante influencias artísticas? Recordemos que las artes representan la esencia de nosotros mismos (ideas y sentimientos), el reflejo de nuestros ojos, los que construyen esta realidad y por ende el esquema social. Esta retroalimentación eterna dio lugar a transformaciones importantes en la música y la libertad de expresión allá por 1960, frente a los actos tiránicos interpretados por el racismo y la lucha de clases. La guerra del lirismo musical que tanto hacía falta trasladar del papel al micrófono se dio gracias a The Last Poets, proyecto nacido por destino en los talentos musicales innatos de neoyorkinos niggas (con gran admiración de Gil Scott-Heron): Felipe Luciano, David Nelson, Gylan Kain, Abiodun Oyewole fueron los principales miembros de este colectivo que cantaba a rimas conscientes, la llamada “era de los derechos civiles”. 

 

"When the revolution comes, guns and rifles will be taking the place of poems and essays"

Con la muerte de Luther King a la vuelta, hablar sabiduría entre un montón de ritmos nativos del funk obsoleto hacía que el pueblo afroamericano adquiriera mayor fuerza para desaprobar las agresividades por parte de los blancos, —la historia de siempre: la humanidad oscilaba entre la penuria y el descaro—, bongos en su máxima pureza rezaban a sus multitudes con carácter: “Factories of insanity playing on your vanity as they distort your sense of self”, mientras los disparos en el cielo anunciaban la hora de mirar la realidad bajo el sol de una metamorfosis colectiva. Las premisas del rap y el hip-hop estaban ya escritas por The Black Poets para cuando llegó la revolución ideológica de 1970. Ya poseían "Jazzoetry", el trabajo más revelador en la historia musical negra que hasta entonces no se encontraba familiarizada con ese espíritu de protesta tan bruscamente afilado para atravesar saxofones preciosos y percusiones de suave tonalidad, la lectura de cada canción exigía una enseñanza valiosa y se aprendía no sólo a escuchar la música, sino también a comprenderla: “Internal feeling is spiritually healing when I'm dealing with jazz”. 

El pensamiento afroamericano siempre ha sido naturalmente musical, es envidiable y claramente hermoso. Las subversiones, revoluciones, e inconformismo con el sistema de jerarquía global que protagonizaron nos han dejado una sublime biblioteca de vida que puede ser llevada a la práctica cuando las acciones oligárquicas o demagogas lo ameriten. Somos prisioneros de un ciclo fatal de las formas de gobierno, un círculo invisible y eterno que, si ha de producir evoluciones forzadas a nuestra conciencia, ¿por qué no forzarlo a evolucionar conscientemente?

 

Twitter de la autora: @surrealindeath

 

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Alter-instructivo: cómo hacer una taza de café como un experto (VIDEO)

Por: pijamasurf - 02/23/2014

La taza de café perfecta es sólo la que más se disfruta (y no necesariamente cuesta una fortuna en equipo o en la cuenta de un café).

Algunas cafeterías y baristas nos hacen creer que hacer una taza de café se parece a una operación riesgosa en el laboratorio de un científico loco. Las múltiples variables —desde la mezcla de café, la forma de preparación y el tipo de cafetera, hasta la temperatura del agua, el tostado, el molido y todas sus pequeñas supersticiones— tienden a reforzar el mito de que hacer café es difícil, y más parecido a una ciencia que a una forma de deleite. Nada más lejano de la verdad.

En este video, Corby Kummer, autor de The Joy of Coffee, nos enseña un sencillo método para preparar café que sólo requiere de práctica y paciencia, pero que al final no es tan difícil como desarmar una bomba. Los pasos, en una forma simple de describir, son los siguientes: 

1. Mojar el café durante 30 segundos permite que el grano libere sus aromas y esencias. Lo mismo aplica para prensa francesa: humedecer los granos es el equivalente a despertarlos. Usa tu sentido del olfato para detectar cómo el aroma se va desprendiendo suavemente del grano.

2. Vacía el resto del agua caliente (nunca hirviendo) de forma firme y sostenida, en un chorro que no ahogue la mezcla, sino que la moje de modo parejo.

3. Espera un par de minutos y luego remueve un poco el café con una espátula u otro instrumento a la mano: este pequeño secreto hará que toda la mezcla reciba el calor del agua más o menos a la misma temperatura, resultando en una taza más homogénea. 

4. Deja reposar el café por dos minutos más. No se trata de cronometrar el tiempo de espera (es por ello que hacer café no es una ciencia exacta), sino de permitir que los sabores contenidos en el grano dejen su impronta en el agua tibia. La práctica y el gusto personal (además de un conocimiento adecuado de tus instrumentos) son las únicas reglas infalibles: nadie sabe mejor que tú cómo te gusta beber tu café.

5. Disfrútalo.