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Por métodos poco sutiles, parece ser que estamos descubriendo por todos lados que el mundo es una simulación. Parafraseando a Baudrillard, "bienvenidos al desierto de lo real".

Este lugar es un sueño. Sólo alguien dormido lo considera real. Luego llega la muerte como el amanecer, y te despiertas riéndote de lo que pensabas era tu sufrimiento.

-Rumi

En algunos monasterios budistas se acostumbra reforzar su filosofía repitiendo cada tanto "esto es un sueño". Hoy en día la llamada "realidad" parece sugerirnos de manera natural esta práctica: ¿es real lo que estamos viviendo? ¿el mundo se encuentra en un intensificado proceso de revelar que es una broma? ¿O quizás una farsa? La idea budista de repetirse "esto es un sueño" tiene que ver con establecer un proceso de desidentificación y reconocer que los fenómenos que se experimentan no tienen existencia intrínseca o separada de la propia mente que los percibe. Si esto es así, ¿estamos entonces todos soñando a Donald Trump? La respuesta, creo, debe ser afirmativa. Pero, si lo es, también sería cierto que hemos soñado colectivamente antes a Obama y a George Washington (y a su fantasma)... a Napoleón y a Hitler y en cierta forma al Buda, a Jesús, a Mahoma.

Tal vez Trump es uno de esos glitches en la Matrix que nos revelan que estamos dentro de un programa informático. Borges los llamó "intersticios de sinrazón" que revelan que la arquitectura del mundo es sueño:

Nosotros (la indivisa divinidad que opera en nosotros) hemos soñado el mundo. Lo hemos soñado resistente, misterioso, visible, ubicuo en el espacio y firme en el tiempo; pero hemos consentido en su arquitectura tenues y eternos intersticios de sinrazón para saber que es falso.

Adam Gopnik menciona en el New Yorker, después del error en la entrega de la mejor película en los Oscar y del triunfo de Donald Trump, "Así estos dos extraños eventos ponen en la mente una simple pero inquietante tesis: estamos viviendo en la Matrix, y algo está saliendo mal con los controladores". Y agrega: "Puede que no sean un glitch en la Matrix. Puede que de repente alguien como el travieso Loki, esté controlándola". Loki es el dios nórdico ligado al arquetipo del trickster, el encargado de subvertir lo convencional, de romper toda lógica y confort para colocarnos en un estado de pánico o de conciencia alterada en el cual es posible trascender lo establecido, acaso despertar del sueño con un golpe. En la religión del Discordianismo se habla del reino de Eris, la diosa del caos, cuyo modus operandi básicamente es el "mindfuck" (uno de sus textos sacros reza: "El disparate puro es la clave de la iniciación"). Uno de los altos jerarcas de esta religión fantástica, Robert Anton Wilson, habla del "Cosmic Joker", el cual se hace notar por alterar el tejido de la realidad con incoherencias, glitches, sincronicidades, cáscaras de plátano en el piso y demás irregularidades en el programa. Trump copió el discurso de Bane, el villano de Batman, en su discurso inaugural, pero quizás más acertado sería el parangón con la figura del Guasón (como encarnación de las fuerzas del caos, al menos). Aunque estas deidades podrían parecer crueles, dioses que juegan con nosotros (como dijera Le Corbusier:  "Detrás de la pared, los dioses juegan, juegan con los números de los cuales está hecho el universo") y se ríen de nuestras catástrofes que son para ellos meras nimiedades ("es un imperio eso que se apaga... o una luciérnaga"), en realidad tienen una función vital en el esquema global, ese estremecimiento o shock que nos hace despertar o transformarnos forzosamente, la necesaria energía de la destrucción. En este caso, la destrucción no de un sistema económico solamente, sino de un sistema de percepción: de un mundo real, predecible, estable, sólido, separado...

Por supuesto, Gopnik está bromeando cuando habla de que vivimos en la Matrix. Aunque la idea de que vivimos en una simulación (en la Matrix, en un holograma, en un sueño) no es ninguna broma ontológicamente, por descabellada que parezca para nuestra mentalidad fincada en el objetivismo y en el materialismo que ocultan "el desierto de lo real" --es una de las ideas centrales de la filosofía espiritual de la India (maia, lila, samsara, etc.) y recientemente ha sido discutida por filósofos occidentales como David Chalmers y Nick Bostrom y explorada por físicos. Recientemente se dieron a conocer aparentes pruebas teóricas de que el universo es un holograma. Simulación informática, simulación cósmica y simulación política, el pan espectral de cada día.

Justo después del triunfo de Trump en noviembre, Jonathan Zap escribió en Reality Sandwich: "Hay una sensación de que la Matrix fue manipulada de alguna forma para crear el resultado que incluso los más optimistas en la campaña de Trump no anticipaban. Para aquellos que siguen The Walking Dead, se siente extrañamente cercano al triunfo de Negan". Intentando encontrar sentido, Zap cita el poema apocalíptico de Yeats, The Second Coming:

The best lack all conviction, while the worst

Are full of passionate intensity.

(Los mejores carecen de toda convicción, mientras que los peores

están llenos de una apasionada intensidad).

Agrega: "Las elecciones, como las fluctuaciones del mercado, están impulsadas por espíritus animales, y algunas veces el espíritu animal es un perro rabioso". O un gallo colérico de piel naranja-fuego, ufano e histriónico. Zap cita la famosa frase de James Joyce que tanto le gustaba a Terence Mckenna y que el mismo Borges utiliza en su ensayo sobre el budismo: "La historia es una pesadilla de la cual intento despertar". Suele ocurrir en los sueños que el cariz mismo de la pesadilla es lo que precipita el despertar. Pero hay dos formas de "despertar", salir expulsados del sueño a la vigilia, acaso simplemente sobresaltados sin mucha conciencia de lo ocurrido, o en el mismo sueño cobrar lucidez, notar que lo que aparentemente atenta contra nosotros, la sustancia misma de la pesadilla, no es más que una fabricación de nuestra imaginación, que su poder está en nosotros, como un desplazamiento de nuestra propia psique que se objetifica. Un demonio al cual alimentamos.  

Otra cita de Zap, esta vez de Jung (el autor que Trump o su escritor fantasma alaban en uno de sus libros por su concepto de la máscara o persona): "No hay bomba de  hidrógeno en la naturaleza. Todo es hechura del hombre. Somos el gran peligro. La psique es el gran peligro". Sobre Hitler, Jung había dicho: "Hitler no manipuló a la psique alemana, Hitler era la psique del pueblo alemán". Trump es la psique estadounidense, y en cierta medida la psique del mundo (y si nos vemos en el espejo psíquico de Trump quizás nos darán ganas de llorar pero seguramente después de reír). Jung escribió: "La psique crea la realidad todos los días, la única expresión que puedo usar para esta actividad es la fantasía". De alguna manera Trump es la acumulación de nuestra fantasía, de nuestras proyecciones, de las intenciones mentales (cetana) que el budismo conoce como karma. Bienvenidos al reino de la fantasía (animada por nuestros deseos, miedos y esperanzas), presidido por una rana verde xenofóbica, misogina, fascisto-coqueta, por un meme (que se llama Pepe), por un tulpa.

En la concepción cíclica del tiempo de la India, se habla de que vivimos en el Kali-Yuga, una era oscura caracterizada por el materialismo y la pérdida de los valores y tradiciones espirituales. Se dice en uno de los puranas que el Kali-Yuga será identificado por el hecho de que los reyes tendrán muchos elefantes, es decir, el poder estará con los que acumulen riqueza material Después de este yuga sigue el Sathya-Yuga o era de la verdad, similar a la época de oro de la que se habla en la mitología griega. Curiosamente recientemente se ha popularizado la idea de que vivimos en la "era de la pos-verdad"; esto a partir de que se manejara que en la elección presidencial de Estados Unidos y el consumo de noticias ha dejado de tener importancia que la información sea verdadera. Si bien existen otros dos yugas entre el Sathya-Yuga y el Kali-Yuga (Treta-Yuga y Dvapara Yuga), se podría decir que por definición el Kali-Yuga es la era de la pos-verdad, el momento de mayor decadencia y distancia de la verdad. Si la teoría de ciclos es "verdadera" (en la era de la pos-verdad, sólo podemos ponerlo entre comillas), entonces lo que sigue a la máxima ilusoriedad que caracteriza a nuestra época es la verdad, si bien vía la crisis y la destrucción. Por supuesto que sería un exceso pensar que Trump es el gran emisario del Kali-Yuga, Kalki (el jinete del Apocalipsis indio), pero tal vez no sea equivocado decir que es una de las múltiples señales, una de las intensidades, que nos hacen descubrir el engaño y la irrealidad en la que vivimos. Ante tal sopor, parece que necesitamos cosas sumamente burdas y groseras que nos hagan identificar por fin que hemos construido un insostenible mundo ilusorio que se está yendo a la goma. 

Donald Trump, el multimillonario (el hombre con muchos elefantes de concreto y metal en la grande Babylon) y estrella de Reality TV vuelto presidente (así cumpliendo el cuento de hadas que refleja el deseo rampante de nuestra sociedad enajenada por la fama y el dinero), nos coloca en un escenario donde uno no sabe si llorar o reír. O quizás los dos, una tras otro. Llorar: sacar la emoción contenida; reír: relajar la tensión. Dos conductas genuinamente humanas y necesarias en un mundo robótico. Uno se descubre llorando cuando despierta de una pesadilla, pero poco después le puede seguir la risa, cuando uno entra en la conciencia de que el monstruo que nos perseguía era una ilusión, una ridícula y absurda fabricación de nuestra mente. El miedo se desvanece, uno puede entonces analizar al monstruo (o a la situación que nos había sometido al estrés) y contemplarlo como si se tratara de una especie de representación teatral, un baile de máscaras, un acto de magia. Uno preferiría un espectáculo más sublime, de mayor logro estético, pero, a fin de cuentas, cualquier cosa que nos saque del letargo en el que estamos sumidos es buena.

Twitter del autor: @alepholo

 

Segunda parte de la entrevista a Carlos Pomeda: darshana, tantra hinduista y budista, efectos de la tecnología en la atención

En los últimos años el tantra ha entrado a la conciencia colectiva, y si bien esto es algo sumamente interesante y con un potencial enorme (el tantra es el sendero de la transformación espiritual más apto para nuestros días, según Carlos Pomeda), existe también un gran riesgo de frivolización, banalización y rebajamiento. En la segunda parte de nuestra entrevista con el maestro tántrico, yogui y sanscritista Carlos Pomeda, hablamos sobre el conocimiento más allá del intelecto, sobre el darshana o la percepción de lo divino, paralelos entre los vehículos tántricos budistas e hinduistas y los efectos de la tecnología en la conciencia. 

Para una introducción lee la primera parte de la entrevista o si prefieres, escucha el audio:

El método de conocimiento de los yoguis

La palabra filosofía se queda corta en este ámbito, porque no se trata de utilizar la razón para expandir nuestro conocimiento, que es el método filosófico. En sánscrito se le llama darshana: se puede traducir como experiencia, literalmente significa ver. Quiere decir que las enseñanzas del yoga no son especulativas, son la transmisión de la experiencia de algún maestro.

Mencionas a Abhinavagupta, él está hablando no desde el punto de vista teórico, sino desde el punto de vista de alguien que ha recorrido la tradición, que ha llegado al reconocimiento de su propia realidad, de la conciencia suprema. Y enseña desde esa perspectiva, entonces eso ya no es especulativo.

La palabra darshana tiene la otra vertiente de que es un instrumento para que tú puedas experimentar lo que esa persona experimentó. Aquí viene la parte práctica. Esto es a lo que me refería antes sobre aceptar que hay otros sistemas de conocimiento y darshana es un sistema de conocimiento pero no se basa en la especulación intelectual, se basa en la experiencia. Lo intelectual luego sirve para adquirir certeza en el conocimiento y luego para poder comunicar esas experiencias de manera lógica, pero no tiene una finalidad en sí misma. Esto puede ser una plataforma ideal para el futuro. Alguien presenta unas ideas, como Abhinavagupta, pero también está presentando un sistema y entonces podemos probarlo.

Doy algunas cosas como verdad porque son parte de la experiencia. En la práctica se comprueba la verdad de lo que se dice. Yo no tengo el estado de iluminación, pero a lo largo de los años que llevo practicando he visto tal transformación en mí que es exactamente la que se describe en las fuentes originales, por lo cual no tengo por qué dudar.

 

Sobre el peligros de los vehículos superiores no-duales

Para llegar a anupaya –el camino que no es camino– o en el budismo al mahamudra… para llegar ahí, hace falta todo un trabajo previo. Cuando uno sólo tiene información de libros, hay un peligro. Para llegar al punto en el que no hay que hacer nada hay que trabajar muchísimo, porque si no están los condicionamientos de tu subconsciente actuando sobre tu vida y te puedes engañar pensando que te estás iluminado o que estás muy cerca de la iluminación, y ni siquiera te das cuenta de la cantidad de equipaje que llevas ahí dentro y de la cantidad de trabajo que tienes que hacer. Por eso la importancia del estudio, conocer bien la tradición; así te puedes dar cuenta dónde encajan las experiencias.

 

Paralelos entre el budismo tántrico y el hinduismo tántrico

Si hablas de tantrismo budista, la compatibilidad existe. No hablan de atman, pero es una adaptación al budismo de todo el espíritu tántrico, de la tecnología tántrica.

Yo me manejo muy cómodamente en el budismo o en otras tradiciones que hablan del ser [atman, self, a veces traducido yo o sí mismo] o del no-ser. Entiendo las descripciones de ser o no-ser simplemente como mapas, como representaciones conceptuales. El problema es cuando lo tomamos como realidad o verdad última. Lo reificamos, entonces tenemos que crear modos de explicación que estén de acuerdo con este concepto y entonces todo tiene que girar en torno a este concepto.

En mi opinión, el budismo tiene mayor dificultad en explicar el mecanismo del karma ya que no hablan del ser, ¿finalmente, si no hay ser ahí, a quién pertenece el karma? Claro, los filósofos budistas son muy astutos y encontraron maneras de explicarlo, pero en mi opinión son más complicadas. Existe el ser y el ser lleva todo este equipaje de karma y esto lo lleva de encarnación en encarnación.

Cuando entras en la práctica no hay problema [entre el budismo y el hinduismo]. En la meditación vas mas allá de la mente y entras en ese espacio que está más allá de las palabras… luego cuando sales de la meditación lo puedes llamar ser o no-ser, como quieras.

Yo entiendo el énfasis del Buda —porque habla de vacío y de no-ser— como una estrategia pedagógica, porque él no quería crear un concepto más, si toda la metodología budista es el desvestirse de todos esos conceptos, para que crear otro concepto más: el ser.

En el Samyutta Nikaya (SN 44) hay un pasaje bellísimo en el que creo que es su discípulo Ananda que le pregunta si existe el ser, entonces el Buda dice una respuesta genial y muy repetitiva como ocurre en la tradición oral. Algo así como: “Si te digo que hay ser tú vas a ir repitiendo ‘el Buda enseña que existe el ser’. Si te digo que no hay ser, tú vas a ir repitiendo ‘el Buda enseña que no hay ser’. Por lo tanto permaneceré en silencio”. Me encanta esa respuesta, deja muy claro que una cosa  es una representación en palabras y otra la experiencia. No veo conflicto entre los dos, el conflicto está en si tomas la doctrina y discutes [sin haber tenido la experiencia], que es lo que han hecho históricamente entre los budistas y los hinduistas.

En una ocasión me encontré con un lama tibetano y él estaba hablando desde la perspectiva del no-ser. Entonces yo le pregunté: ¿si no hay ser qué es lo que sabe en la meditación que tú estás teniendo una experiencia trascendental? Se quedó pensando y me dijo: vijnana, la conciencia. Entonces nos entendemos, sólo es cuestión de terminología. ¿Pero sabes por qué? Porque él habla desde la experiencia. Estas filosofías son formas de expresar la experiencia interna y en los aspectos que esa experiencia va más profundo que la mente, pues está más allá de las palabras.

 

Tecnología y atención

Empecé a notar que al trabajar más con computadoras me costaba más mantener la atención, por ejemplo leer trabajos académicos. Y empecé a escuchar a muchas personas que les pasaba lo mismo. Me asomé a la literatura y hay mucha investigación en los últimos 15 años sobre los efectos de la tecnología en la mente. Un experimento, por ejemplo: les dan a unas personas un capítulo de un libro en papel y luego el mismo capítulo pero en la pantalla de la computadora. Y después les dan un cuestionario para ver qué recuerdan. Y a las personas que ven el mismo contenido en la pantalla les cuesta mucho más recordar.

La hipótesis es que las distracciones de los medios electrónicos interfieren con el proceso de asimilación de información, el proceso de transmisión de memoria de corto plazo a memoria de largo plazo se interrumpe. Esto me ha pasado a mí leyendo libros electrónicos. Cuando estás leyendo en papel tienes el refuerzo de los cinco sentidos, todo lo sensorial. Además tienes más tiempo para esa transmisión de la memoria de corto a largo plazo. Esto es importante porque lo que ha guiado el desarrollo de la tecnología no han sido un grupo de expertos que se sientan a ver cómo podemos utilizar mejor la tecnología. Lo que lo ha guiado han sido los intereses económicos. Recientemente algunos programadores ya han dado pláticas sobre replantearnos cómo estamos creando las aplicaciones que son todas de distracciones, basadas en notificaciones, que van fragmentando la atención. El problema no es solo de cara a la sociedad, hay mucha investigación en esto, esto es un problema para el yoga y la meditación, es fundamental desarrollar el músculo de la atención, para poder sostener la fuerza de la conciencia cuando entras dentro de tu ser, sobre todo al nivel del subconsciente. Necesitas una fuerza interior enorme para mantener la atención y no perderte en la fantasía.

Hasta ahora toda la tecnología nos ha privado de algo pero ha tenido una contrapartida positiva. Sin embargo, los análisis recientes nos dicen que no nos está dando facultades nuevas; por ejemplo, la escritura te libera la memoria para hacer otras cosas, etcétera. Pero los estudios científicos que yo he estado viendo, ya a nivel de resonancias magnéticas, enseñan sólo que nos hacemos ligeramente más capaces de hacer multitasking, lo cual no es necesariamente una virtud. Pero en términos emocionales, de atención, de inteligencia, es dañina. Está habiendo un despertar de la gente cuestionado la tecnología y preguntándose sobre quién está a cargo. La tecnología es maravillosa cuando nos sirve pero no queremos ser esclavos de la tecnología. Más gente cada vez se cuestiona el papel de la tecnología en su vida, si queremos estar encadenados al email… Se supone que la tecnología es para hacernos la vida más fácil, para liberar nuestra creatividad.

Hoy en día muchas personas lo primero que ven al despertar es la pantalla de su teléfono y lo último que ven antes de dormirse es su pantalla. Las áreas que se activan cuando recibes un email son las mismas que en el caso de adicciones, porque hay un estímulo que es parte de lo adictivo de los medios sociales; está activando las áreas del cerebro que tienen que ver con la adicción. Entonces, es un problema que la gente se pueda convertir en adicta la tecnología, a los mensajes, a los medios sociales. Tenemos que tomar control sobre esto.

 

Sitio de Carlos Pomeda

Primera parte de la entrevista

 

Twitter del autor: @alepholo