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Físicos sostienen haber encontrado evidencia de que el universo es un holograma

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/01/2017

Evidencia teórica de que nuestro universo inicialmente fue proyectado desde una superficie bidimensional hacia un espacio tridimensional como lo conocemos

Un grupo de científicos de diferentes universidades ha causado revuelo con la publicación de un trabajo que puede considerarse la primera evidencia teórica de que el universo es holográfico.

La noción de que vivimos en un holograma fue popularizada a partir de que en los 90 el físico Leonard Susskind sugiriera que las leyes de la física como las entendemos no necesitan de tres dimensiones; así que el universo que experimentamos en 3D podría ser la proyección de un universo bidimensional: las leyes matemáticas estarían codificadas en ese espacio 2D, llamado una frontera o un horizonte gravitacional dependiente del observador. Esto es igual a cómo un holograma que aparece en 3D es proyectado a partir de una película bidimensional que contiene toda la información codificada. Desde 1997, más de 10 mil papers científicos que examinan esta idea han sido publicados.

Kostas Skenderis, uno de los autores, explica:

Imagina que todo lo que ves, sientes y oyes en tres dimensiones (y tu percepción del tiempo) emana de un campo plano bidimensional. La idea es similar a la de los hologramas ordinarios, donde una imagen tridimensional está codificada en una superficie bidimensional, como en el holograma de una tarjeta de crédito, pero esta vez el universo entero está codificado.

Los científicos sugieren que en las primeras etapas del universo todo estaba siendo proyectado en el espacio tridimensional desde esta superficie bidimensional. El físico Niayesh Afshordi, uno de los autores de la investigación, reporta que irregularidades en la radiación de fondo del Big Bang indican una explicación holográfica.  

La teoría es una forma de explicar el ritmo acelerado de la inflación cósmica que habría hecho que el universo se expandiera más allá de la velocidad de la luz en sus primeros instantes. Asimismo, sostiene poder conciliar las aparentes inconsistencias entre la relatividad general y la mecánica cuántica. Al eliminar una dimensión espacial también se puede eliminar a la gravedad de los cálculos para hacerlos más fácil.  

Skenderis dice:

La teoría de Einstein de la relatividad general explica muy bien casi todo a gran escala en el universo, pero sólo se empieza a desentrañar cuando se examina sus orígenes y mecanismos a escala cuántica. Los científicos han estado trabajando durante décadas para combinar la teoría de Einstein de la gravedad y la teoría cuántica. Algunos creen que el concepto de un universo holográfico tiene el potencial para conciliar los dos. Espero que nuestra investigación dé un nuevo paso hacia esto.

Para probar su teoría, el equipo construyó un modelo computacional con sólo dos dimensiones espaciales y una temporal. Al insertar los datos del universo actual y correr una simulación utilizando los datos de la radiación de microondas las matemáticas encajaron perfectamente, aunque el modelo construido sólo fue de 10 grados de ancho.

Esto sólo significaría que nuestro universo fue en sus principios un holograma que se proyectó en más dimensiones, y no necesariamente que vivimos actualmente en un holograma --para nosotros al menos, las tres dimensiones espaciales son reales. Sin embargo, no se explica cómo se dio este paso hiperdimensional. Queda también la noción un poco asombrosa, al menos desde el punto de vista filosófico, de la codificación de las leyes del universo en un espacio bidimensional y su proyección como el mundo material. ¿Esas leyes existen de manera trascendente, en una especie de eternidad suspendida? En este sentido mucha de la física moderna tiene ecos del idealismo platónico. Todo lo cual evoca la famosa frase de Platón el Timeo de que el tiempo es una imagen móvil de la eternidad, o en otras palabras, una proyección holográfica.

El poder oculto de la mirada nos impide sostener conversaciones

Ciencia

Por: PijamaSurf - 02/01/2017

Estudio coreano revela posible respuesta sobre por qué nos es tan difícil sostener la mirada mientras hablamos

Cuando sostienes una conversación con alguien ¿evitas mirar sus ojos fijamente? Esto podría no tratarse de una cuestión de respeto o buenos modales sino de una reacción natural del cerebro. Un nuevo estudio científico buscó explorar por qué tenemos problemas para mantener contacto visual al platicar.

Científicos de la Universidad de Kioto estudiaron la relación entre los estímulos visuales y la capacidad para hilar un discurso coherente. Para ello, pusieron a 26 voluntarios a jugar con asociaciones de palabras mientras miraban fijamente caras generadas por computadora.

Resultó difícil, para la mayoría de los participantes, concentrarse en generar vínculos congruentes entre palabras mientras cruzaban miradas. Los investigadores declaran que “aunque el contacto visual y el procesamiento verbal parecen independientes, la gente frecuentemente evita mirar a los ojos de su interlocutor durante las conversaciones. […] Esto sugiere que existe una interferencia entre ambos procesos”.

Durante la prueba se compararon los resultados del juego con cada uno de los participantes. En una primera ronda se probaba su capacidad lingüística mientras la pantalla mostraba caras haciendo contacto visual. En una segunda ronda las caras se mostraban mirando a un lado.

Se pedia que asociaran sustantivos a verbos. Con los más frecuentes o simples la diferencia era mínima para ambas rondas. En cambio, durante la primera ronda, mientras más compleja era la palabra, más trabajo pasaban los voluntarios para vincularla. De aquí que se infiera que ambas tareas pueden estar asociadas o utilizar áreas cerebrales similares, pues los resultados sugieren que el cerebro sufre una sobrecarga cognitiva al intentar realizar las dos tareas a la vez.

Aunque la muestra es muy pequeña, esta hipótesis es de gran interés pues apunta, como muchos piensan, a que el cerebro pasa por un proceso especialmente peculiar cuando nuestros ojos se encuentran con los de otros.