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Experimento científico podría comprobar que el mundo es un holograma

Ciencia

Por: pijamasurf - 08/28/2014

Probando la Matrix: lanzan experimento que sondeará el límite digital del espacio-tiempo para determinar si vivimos en una proyección holográfica

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En los últimos años, la ciencia ha empezado a considerar seriamente la posibilidad de que nuestro universo sea la proyección holográfica emitida desde el horizonte de sucesos de un agujero negro. Esta hipótesis, sin embargo, es una versión moderna de una idea recurrente en la historia del pensamiento: que el universo es una ilusión y que vivimos en una construcción artificial.

Científicos del Fermi National Laboratory de Illinois han lanzado recientemente un experimento en el que buscan saber cómo almacena información el universo, para poder determinar si vivimos en un holograma bidimensional (que ilusoriamente percibimos como un mundo tridimensional). "En el mismo sentido en que el personaje de un programa de TV no sabría que su mundo aparentemente en 3D sólo existe en una pantalla en 2D, podríamos no saber que nuestro espacio en 3D es sólo una ilusión. La información de la totalidad del universo podría estar codificada en pequeños paquetes bidimensionales", señala el comunicado de prensa.

El experimento busca detectar esos paquetes de información 2D de los cuales la realidad en 3D sería una representación. Cuando uno se acerca mucho a una pantalla se pueden observar los pixeles, pequeños puntos de data que conforman la imagen que vemos a distancia. El experimento parte de la hipótesis de que el espacio tiene un tamaño de pixel de 10 billones de billones de veces más pequeño que un átomo, lo que se conoce como la escala de Planck.

El director del Fermilab, Craig Hogan, explica que se intenta descubrir si el espacio-tiempo es un sistema cuántico al igual que la materia y está compuesto, por así decirlo, de partículas de información y tiene un aspecto digital. "Durante cientos de años hemos asumido que el espacio está hecho de puntos y líneas. Pero tal vez eso no es correcto --quizás está hecho de ondas, de la misma manera que la materia y la energía".

Como si se tratara de un ejercicio de ciencia ficción (pero no), los investigadores del Fermilab han construido un aparato que llaman holómetro, el cual consiste de dos rayos láser de alta intensidad que son fragmentados y enviados perpendicularmente por dos brazos de 40m. Después, en la punta de estos brazos, los rayos son regresados y son recombinados. La idea es que cuando los rayos hacen contacto con el "fragmentador" (splitter, en inglés), este aparato debería moverse de cierta forma haciendo que el brillo de los rayos fluctuara. Esta fluctuación luego sería analizada para determinar si ha entrado en contacto con lo que llaman "ruido holográfico" (o quantum jitter), que serían los mismos bits cuánticos que codifican el holograma del universo. De toparse con este "jitter" o fluctuación informática, se podría decir que vivimos en un espacio-tiempo holográfico; nos habríamos topado también con el límite de lo que podemos medir en nuestro universo. El holómetro está diseñado para descartar otro tipo de vibraciones, como la radiación de fondo o las emitidas por otros aparatos electrónicos

Hogan y su equipo creen que en un año podrán tener los primeros resultados.

 
Científicos sugieren que el agua podría ser más abundante de lo que se creía en el universo, siendo un ingrediente común en la formación de sistemas planetarios

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Agua, agua en todas partes, y todos los planetas pueden tomar un trago. "La rima del antiguo marinero", S. T. Coleridge

Cada tanto nos topamos con un dato que nos hace asombrarnos y redimensionar nuestra pertenencia a la inmensidad del cosmos. El Sol, que tiene 4.6 mil millones de años, es el objeto más viejo de nuestro sistema solar, el cual nació de una nube de polvo en el espacio que fue acumulándose en un disco y a partir del efecto gravitacional de este disco --que se convirtió en el Sol-- se formaron los planetas. Pero al parecer la mitad del agua de nuestro planeta tiene un origen más antiguo.

Un nuevo modelo científico sugiere que el agua fue heredada de un suministro de hielo interestelar al tiempo que el Sol se estaba formando. Esto significa que la humedad de nuestro sistema solar no era el resultado de condiciones en el disco protoplanetario (en la nebulosa solar), sino una característica regular de la formación planetaria.

Investigadores del Institución Carnegie recrearon en laboratorio las condiciones químicas del nacimiento del Sistema Solar y se fijaron en el deuterio, un isótopo del hidrógeno. Encontraron que los índices de ese elemento hallados en el agua del Sistema Solar en la actualidad no pueden ser fruto de los procesos químicos dentro del disco protoplanetario, lo cual significa que debió haber sobrevivido pese a la formación de nuestro sistema solar y no a partir de esto.

"La química nos dice que la Tierra recibió una contribución de agua de alguna fuente que era muy fría, sólo 10 grados sobre el cero absoluto, mientras que el Sol, siendo sustancialmente más caliente, ha borrado esta huella de deuterio o agua pesada (aquella que contiene más deuterio que hidrógeno)", dijo el investigador Ted Bergin.

Una de las implicaciones de esto tiene que ver con la posibilidad de que el agua sea más abundante de lo que creemos y exista en muchas parte del universo, lo cual, bajo nuestro modelo paradigmático, sugiere que la vida es harto común en el cosmos. "Las implicaciones de este hallazgo es que parte del agua del Sistema Solar ha sido heredada del ambiente del que nació el Sol y le precedía. Si la formación de nuestro sistema es típica, esto implica que el agua es un ingrediente común durante la formación de todos los sistemas planetarios",  dijo Ilsedora Cleeves, de la Universidad de Michigan.

Aunque el agua que bebemos no tiene estrictamente 5 mil millones de años, sí es el resultado de esa protoagua del hielo interestelar en la nebulosa solar. Hay una cierta memoria en la evolución  --una resonancia mórfica-- y cuando bebemos un vaso de agua o entramos al mar estamos interactuando con un antiquísimo proceso universal, del cual nosotros somos parte.