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El Discordianismo y la Iglesia del Subgenio: dos religiones que cuestionan la misma naturaleza de la religión y revelan un paradigma de acercamiento a lo sagrado sin la interfaz de la creencia.

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The world is indeed comic but the joke is on mankind

-H.P Lovecraft

 

Hace un siglo o un poco más, brillantes filósofos y escritores enunciaban frases como "Dios ha muerto", "Nada es verdad; todo está permitido", se escuchaban en los vórtices del espacio-tiempo caballos relinchar, fanfarrias, fuegos y corchos explotando en el cielo y tal  vez uno que otro hombre-cabra jadeando en el bosque con una risa diabólica. Y es que el dios que hemos heredado y la "verdad" que hemos aprehendido colectivamente, al menos desde el seno dogmático del cristianismo y el cartesianismo, son bastante prohibitivas y punitivas, aunque mesuradas, difícilmente admiten cosas como otras realidades, orgías, alteraciones de la conciencia o religiones propias. No parecen querer que todos seamos también dioses y gocemos de los altos secretos cósmicos, pizza en las estrellas, playas nudistas en el invierno sin tener que regresar a trabajar, mimosas servidas por guacamayas, la máquina de energía eterna de Tesla, la telepatía no electrónica, entre otros tesoros gnósticos.

El hombre moderno ha descubierto o ha empezado a tomar conciencia de que la religión, en la búsqueda de poder y control o en el extravío del fanatismo, ha fomentado o escudado las más grandes atrocidades de nuestra historia. Al mismo tiempo, este desencanto, sumado a vislumbres de la filosofía o de la ciencia más abierta, ha generado una caída de los absolutos y de los dogmas, religiosos y científicos. El contexto histórico, la amplitud panorámica de los post-ismos, nos muestran claramente que lo que en algún momento nos pareció un modelo verdadero, completo e irrefutable del mundo suele poco después ser reemplazado por otro. Es decir, lo que creemos que es verdad no suele tener validez más que por un periodo corto, dentro de un contexto y quizás solamente para aquel o aquellos que formulan y comprueban esa creencia. La relatividad abarca todos los ámbitos de la existencia. Como los políticos, los conceptos, las teorías y los mismos dioses nos dejan de parecer atractivos y merecedores de nuestra lealtad después de  la seducción inicial de su campaña, cuando al gobernar suelen no poder cumplir sus flamantes promesas (o sólo las cumplen mientras estamos encantados por su aparato de marketing).

El impulso religioso en el hombre es algo que difícilmente culminará con la evolución de la conciencia histórica, no es algo superable. Esto es, en tanto a religión como proceso de re-ligar, o reconectar con una unidad pérdida. En esteste impulso subyace toda actividad moderna, desde la comunicación digital (pobre sucedáneo de la ansiada intimidad), hasta la búsqueda de experiencias psicodélicas y la famosa nostalgia por la naturaleza que padece el hombre urbano, expresada entre otras cosas por el movimiento eco. Lo que quizás podamos superar son las organizaciones religiosas como las conocemos, en las que lo sagrado está controlado por la autoridad y limitado a una perspectiva impuesta de la realidad.

Un buen comienzo para sacudirnos de este lastre es hacer una crítica de la religión; y es quizás la comedia la forma más fina de crítica que nos ha legado la historia. La comedia porque puede decir lo que de otra forma sería intolerable para nuestra realidad convencional, para nuestro sistema operativo mental dominante y para la misma legislación de lo que es permitido (algunos grandes juglares logran así reírse del rey en sus narices). O sea que es un buen inicio, paso transitorio y rito de pasaje, para luego subvertir y transformar las instituciones de una forma más seria, el juego es lo que lleva hacia nuevos paradigmas de conciencia. 

Dos notables parodias de la religión que encarnan esta idea de la catarsis espiritual a través del humor son el Discordianismo y la Iglesia del Subgenio. La más vieja de las dos, y quizás también la de más alto linaje, es el Discordianismo. Como su nombre lo indica, el propósito del Discordianismo es sembrar la manzana de la discordia en el centro de la religión mundial y de todo tipo de ideología y dogma. Adoran a Eris, la Diosa del Caos, que anteriormente sembró la discordia entre las diosas, haciendo de la teología un concurso de belleza (Eris, cuya manzana, según la tradición, es "de un color dorado metálico aunque también podría ser Acapulco Gold"). 

crazy1024El Discordianismo fue fundado en 1965 por dos individuos que trabajaban encubiertos, bajo los nombres código Malaclypse el Joven y Don Omar Khayyam Ravenhurst, quienes publicaron el libro canónico Principia Discordia. Los principios de esta religión le fueron revelados a Malaclypse el Joven y a Don Omar cuando jugaban bolos, a través de la epifanía telepática de un chimpancé de las estrellas que les dictó los mandamientos, uno de los cuales es “no comerás salchichas calientes con pan” y otro es “no creas en nada”, por lo cual, algunos de sus miembros viven en confusión absoluta, que es equivalente a la santidad absoluta (radiante irrealidad del buda que se iluminó comiendo una salchicha).

Algunos han comparado al Discordianismo con ciertos linajes del budismo zen y se sabe que existe una influencia mutua entre Robert Anton Wilson y los discordianos, abrazando el precepto de que la realidad que vivimos no tiene un carácter absoluto y es el resultado de la percepción y los conceptos que tenemos de ella, los cuales la trastocan y hacen que sólo existan modelos subjetivamente válidos. Tanto el orden, como el caos, son ilusiones impuestas por el sistema nervioso del ser humano, pero el caos se ajusta más a la posibilidad de la subversión y al surf de la mente. Es difícil calcular cuántos discordianos existen, ya que los miembros son motivados a generar cismas y revoluciones al interior de la Iglesia. Por otro lado, cualquier discordiano cuenta con investidura papal y puede nombrar a otro individuo Papa, lo cual significa "alguien que no está bajo la autoridad de las autoridades".

Uno de los principales adagios del discordianismo es "Consulta a tu glándula pineal"; esto, luego de que los Episkopos, quienes crearon su propia versión  del Discordianismo, entraran en comunicación con Eris, sintonizando a la diosa con su glándula pineal para recibir nuevos mandamientos vía esta llave-nave de la conciencia humana (aparentemente habiendo logrado sintetizar el DMT del cerebro humano a raudales o risotadas). Algunos otros principios son:

Creemos en romper las reglas, pero no como regla. 
Creemos, generalmente, que el té es una cosa maravillosa. 
Creemos en estar en desacuerdo entre nosotros lo más posible. 
Creemos en extraterrestres y fantasmas y cosas así, pero sólo si ellos consienten creer en nosotros también. 
Creemos en cambiar nuestras creencias con la suficiente frecuencia para que nadie pueda llevar un registro, y menos nosotros. 

Uno de sus famosos koans:

Greater Poop: Is Eris true?

Malaclypse the Younger: Everything is true.

GP: Even false things?

M2: Even false things are true.

GP: How can that be?

 M2: I don't know man, I didn't do it.

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La Iglesia del Subgenio surge una década después en Estados Unidos, con una inspiración similar, parodiando a las religiones extraterrestres y a la fe establecida (especialmente el protestantismo y su cultura del trabajo). Esa broma elaborada vuelta culto se burla de la cultura estadounidense de los años '50 a través de su profeta J.R. "Bob" Dobbs, quien recuerda a un conductor de un programa de concursos de televisión. La Iglesia del Subgenio señala que existe una conspiración mundial para suprimr las enseñanzas y la consecutiva iluminación de Bob. La enseñanza principal del Subgenio es el "slack", la subefectividad o la desidia como método para alcanzar la salvación. Uno de sus panfletos reza: "¿Crees que eres EXTRAÑO?... ¡Entonces puede que estés en el camino indicado!" Aquí un poco de su cosmogonía:

JEHOVÁ 1 -a.k.a Yavé es un extraterrestre demente, con la cara llena de ojos, Él viene de las nubes, radioactivo, todo abarcante. Es Él el que forjó su alianza con el SubGenio en las CADENAS de PROGRAMACIÓN GENÉTICA y DEMANDA OBEDIENCIA a su sentido del humor primitivo... Nos rebelamos ante este extraterrestre JEHOVÁ 1 y a la vez lo aplacamos pidiendo que ÉL no nos azote con la guerra nuclear, un desastre climatológico u OVNIs hostiles.... El MENSAJE ESPECIAL DE JEHOVÁ 1 para el SubGenio es que  ESTE DENSO PLANO FÍSICO NO EXISTE  y que la compulsión para tener éxito en el ojo de los demás es la más PESTILENTE INVENCIÓN del hombre.

Entre otras cosas, la Iglesia del Subgenio sostiene que Jesús (Dios JR.) era un detective que vino del espacio para liberarnos de las tenazas de una divinidad monstruosa (como un cefalópodo gigante). Y que en realidad estamos viviendo (y  somos salpicados por) una competencia de deportes acuáticos entre diferentes razas de la galaxia.

Vale mencionar también al Pastafarianismo, la pseudo religión que adora al Monstruo de Espagueti Volador como máxima deidad. El Pastafarianismo, sin embargo, con una astuta divinidad tutelar, parte de una crítica que hace otra religión o al menos otro sistema dogmático, el ateísmo: un menosprecio de la divinidad, con un buen sentido del humor. Pero el ateísmo comparte con las religiones tradicionales la imposición de una certidumbre (la certidumbre es servidumbre) que es, por demás, incomprobable, de que dios no existe. El Discordianismo o la Iglesia del Subgenio parten del agnosticismo, de cuestionar toda certidumbre. (Como diría Bob Wilson: la certidumbre pertenece sólo a aquellos que tienen un sola enciclopedia). Wilson, uno de los ideólogos detrás de estas religions paródicas (él mismo gran satírico de las conspiraciones) se pronunciaba como un místico agnóstico (algo que lo emparenta con Jorge Luis Borges, quien se denominaba agnóstico, pero que tenía notables inclinaciones o al menos intereses por el misticismo). Ésta es una de las revelaciones que nacen de estas religiones bromistas y de personajes como Aleister Crowley: es posible experimentar lo místico, conversar con ángeles y espíritus e incluso probar experiencias telepáticas o paranormales sin creer en ellas. Y entonces podemos regresar a esa posición de frescura, en la que es posible relacionarnos con las cosas y con lo que nos sucede de manera más directa, sin tantos conceptos.

 Twitter del autor: @alepholo

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La filantropía avanzada por los grandes íconos del capitalismo tiene una serie de matices que nos hacen reflexionar sobre si es parte de una política estratégica para cuidar intereses y convertir a modelos neoliberales a países subdesarrollados.

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Recientemente Bill y Melinda Gates publicaron la carta anual de su fundación , en la que se muestra una visión sumamente optimista de su trabajo y del panorama mundial. En esta carta anuncian su visión de que, con la ayuda extranjera , en 2035 se erradicará la pobreza en todo el mundo. Bill Gates desde hace unos años ha dedicado buena parte de su tiempo a esta fundación que tiene como misión "reducir la pobreza en el mundo" y mejorar la educación en Estados Unidos a través del "acceso a las tecnologías de la información". La fundación ha gastado más de 28 mil millones de dólares desde su creación, lo que la convierte en la más grande fundación privada del mundo.

No es es de sorprenderse que esta fundación sea objeto de numerosas críticas y conspiraciones. Bill Gates es miembro del Grupo Bilderberg y uno de los hombres más ricos del mundo, lo cual inmediatamente lo vuelve objeto de críticas según la visión polarizada de que el mundo es controlado por una élite. Por otro lado, Gates es alabado por muchas personas que lo consideran más bondadoso que su contraparte de "genio millonario de la tecnología", Steve Jobs. Un hombre que, en esta concepción, habría dejado de lado la ambición insaciable del capitalismo para dedicarse al servicio, al filantrocapitalismo, redimiendo la máxima de que el poder corrompe y exponenciando su poder en capacidad de ayuda. Lo que queda claro aquí es que, de cualquier forma, Bill Gates tiene leverage ("influencia" o, de manera más literal, "palancas"). 

¿Cómo mueve su poderosa palanca Bill Gates? ¿De manera completamente desinteresada, según el espíritu esencial de una fundación filantrópica? ¿O según sus propios intereses, de manera estratégica, apuntalando un sistema económico que es también un modelo de estilo de vida, que en su manutención asegura la primacía de un grupo selecto de personas? Una de las críticas más serias que se le hace a la fundación de Gates es que busca mejorar el mundo principalmente a través de la promoción de políticas públicas que suelen mejorar las ganancias de inversionistas extranjeros en países del llamado tercer mundo, particularmente en África. Es decir, se sugiere que la ayuda es una especie de gancho o condición con la que se presiona o endulza a gobiernos extranjeros para que se implementen medidas de salud o proyectos de desarrollo tecnológico, como pueden ser la aplicación de vacunas, el uso de computadoras o de semillas genéticamente modificadas y otros métodos agronómicos —todos éstos suponen ganancias para compañías extranjeras. 

Este esquema en el que Gates aparece más como un evangelista del capitalismo que opera no sólo para la conversión de los pueblos al dogma, sino, como ocurrió con la evangelización cristiana, para que en esa conversión se asegure la preeminencia de su poder, se refuerza por su participación en diferentes empresas, muchas de las cuales han sido seriamente cuestionadas desde un punto de vista ético. La mejor forma para atestiguar los verdaderos intereses de las compañías y empresarios suele ser simplemente revisar sus inversiones y sus sociedades, ya sea directamente o a través de compañías fantasmas o fronts. En el 2013, la Gates Foundation tenía 16.8 mil millones en acciones, incluyendo 9.4 millones de acciones de McDonald's (5% de su total), 15 millones de acciones de Coca-Cola (más de 7 % de su total, lo que significa más mil millones de dólares). En su historia, la fundación de Bill y Melinda Gates ha tenido millones de acciones de compañías farmacéuticas como Schering-Plough Corporation (14.9 milliones), Eli Lilly & Company (1 millón), Merck & Co. (8.1 milliones) y Wyeth (3.7 milliones). Desde el 2008 se han asociado con Glaxo Smith Kline para ofrecer masivamente vacunas de malaria en África. La mayor parte de las acciones y del capital de la Fundación Gates están invertidos en el conglomerado Berkshire Hathaway, el cual tiene acciones de grupos como Wal-Mart, Nestlé, y farmacéuticas como Glaxo Smith Kline y Sanofi Aventis.

[caption id="attachment_69644" align="aligncenter" width="614"]journal.pmed.1001020.t003 Tabla de 2009[/caption]

Quizás las participaciones más polémicas de la fundación Gates son su compra de 500 mil acciones de Monsanto (valuadas en 23 millones de dólares) y su asociación con el agrogigante Cargill para desarrollar soya genéticamente modificada e introducirla en países como Mozambique. No es secreto que Monsanto ha sido vinculada con el desarrollo de pesticidas y demás agrotecnología que representa serios peligros para la salud; igualmente, ha sido acusada de pasar de largo las regulaciones locales para inundar el mercado con sus productos.  La relación de Gates con los dos agrogigantes más agresivos del mundo genera preocupación sobre la introducción,  "en el nombre de darle de comer al mundo", del método de agricultura de alta tecnología de Estados Unidos en África donde podría ser inapropiado, contraproducente y probablemente poco respetuoso de los agricultores locales y su ancestral relación con la tierra.

Estas participaciones en compañías cuya reputación es cuestionable en lo referente a la misión base de "ayudar a crear un mundo mejor" son excusadas bajo la contención de que la Fundación Gates se maneja como un ente que toma decisiones financieras con el fin de aumentar sus ganancias para poder simplemente tener más dinero y ayudar más. Pero lo cierto es que la Fundación Gates trabaja de la mano en proyectos filantrópicos con compañías como Coca-Cola o algunas de las farmacéuticas que tiene como socias y sería quizás un poco ingenuo pensar que no cuida los intereses de estas compañías (que son sus intereses) en sus donaciones "desinteresadas" y en las decisiones de su junta directiva al formar relaciones con gobiernos extranjeros y abrir canales de inversión.

Que existe un conflicto de intereses en la labor de la Fundación Gates ha sido la inquietud  de expertos de la Universidad de Harvard y de la London School of Tropical Medicine and Hygiene, quienes en un trabajo de investigación publicado en PLOS Medicine, manifestaron su preocupación sobre  el nivel de confianza que esta fundación merece. Específicamente haciendo énfasis en lo que pareciera ser una contradicción moral: una compañía que tiene una importante injerencia en la salud pública de numerosos países y que a la vez ha invertido en bebidas gaseosas y dulces que dañan la misma, o en compañías que basan sus ingresos en la generación de enfermedades. Sonia Shah, escribiendo en Le Monde Diplomatique sobre esta investigación señala:

De manera privada un experto en salud global me dice que sospecha de que el involucramiento del sector privado en la guerra contra la malaria pueda ser una forma novedosa de capitalismo del desastre, con los donantes corporativos de hoy a la salud global convirtiéndose mañana en los dueños corporativos de los accesos a la salud de la gente.

 

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Bono

El cantante de la banda irlandesa de rock U2, Bono, se ha convertido en la imagen de póster de la celebridad activa y supuestamente comprometida con ayudar a los pobres. Bono le pide a los presidentes de Estados Unidos que condonen la deuda; Bono habla con el Papa y se sienta con el Dalai Lama y negocia ayuda ("sin intereses" ) para los países subdesarrollados o emite mensajes alentadores de buena vibración. Bono lanza una marca de ropa para ayudar a los niños en África. Como su nombre lo indica, Bono, "el bueno", es la imagen andante de un "rockstar con una causa", otorgándole a la filantropía la necesaria carga de coolness en un feedback loop: coolness también para su persona, que es una marca. La celebridad de Bono se ha fundido con su filantropía en un continuo espectáculo —el show lo justifica todo. Una mirada atenta, sin embargo, fácilmente detecta cierto cinismo en la faz de Bono, la cual Bret Easton Ellis confundiera con el mismísimo diablo en una de sus novelas en un momento de paranoia cocainómana.

De reciente publicación, el libro Bono: en el nombre del poder, del periodista irlandés Harry Browne, hace una radiografía de la vida del cantante y su participación clave en esa forma de altruismo capitalista que permite a grandes corporaciones obtener grandes ganancias, ya sean directamente económicas o indirectamente: medidas en reputación, greeenwashing y demás técnicas y recursos que luego se transformarán en ganancias económicas. La tesis de Browne es que

Bono ha hecho más daño del que parece, ya que se ha convertido en portavoz de la élite occidental, al defender la visión y el modelo económico neoliberal de personajes como George Bush, Tony Blair, Jesse Helms, Condoleezza Rice, Bill Clinton, Steve Jobs y Bill Gates, por nombrar algunos

Bono, el cabezaparlante, figura visible, ha recibido beneficios de su acting-out, pitazos para participar en jugosas venture capitals como Facebook (que tiene a Bono entre sus máximos beneficiarios). Browne comparte el mismo argumento: el modelo de ayuda está basado en la aceptación incondicional de las políticas neoliberales, y Bono es una especie de brazo propagandístico o títere de sonrisa colmilluda.

Según el editor del libro y director de la editorial Sexto Piso, Diego Rabasa, la investigación: refleja cómo los corporativos trasnacionales, tienen cada vez más influencia y poder a través de un supuesto altruismo, pero que en realidad encubre toda una operación financiera de alcances globales, como representantes de un neoliberalismo salvaje.

Al igual que Gates, Bono también tiene una serie de conductas corporativas que ponen en duda la autenticidad de su intención de ayuda, por ejemplo su marca de ropa lanzada para fomentar el valor del “Made in Africa” que está hecha en China y luego es vendida.

 

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El dinero que se gira a los "países pobres" y a las personas desamparadas no es un dinero libre. No es "gasta este dinero como te convenga", es "usa este dinero para lo que nosotros sabemos que te conviene": es dinero que reafirma un modelo económico y un estilo de vida de raíces capitalistas. A fin de cuentas este dinero es una especie de respuesta inmediata, a corto plazo (muchas veces a lacerantes problemas creados por el mismo capitalismo), que impide un posible desarrollo a mediano y largo plazo independiente (un poder autónomo de un país de autodeliberar). Es dinero regulador, homogeneizante. Un ejemplo de cómo este dinero podría estar condicionado es el siguiente: una empresa extranjera anuncia que donará una cantidad en ayuda a la tragedia sufrida debido al huracán Katrina en Nuevo Orleans. Su ayuda es bienvenida, pero cuando condiciona esta ayuda —aunque sea tácitamente— a su participación en la reconstrucción de Nuevo Orleans no podemos decir lo mismo. Lo cierto es que los modelos de ayuda del filantrocapitalismo en muchos casos, como parecen ser el de Gates y el de Bono, parecen estar comprometidos. La ayuda nunca es desinterasada: es una forma sofisticada de capitalizar los propios intereses.

Para Slavoj Zizek el altruismo es una forma de humanizar el capitalismo y de hacer sus atrocidades tolerables, de reparar con una mano los daños que se siguen haciendo con otra: una hipocresía. De manera radical:

Se imponen la tarea seria y sentimental de remediar los males que ven, pero sus remedios no curan ese mal, sólo lo prolongan, sus remedios son parte de la enfermedad, quieren solucionar los problemas de la pobreza manteniendo a la gente pobre viva o divirtiéndolos, pero esto no es una solución, es sólo un agravante de la dificultad, el objetivo adecuado es reconstruir la sociedad de tal forma que la pobreza sea imposible —y las virtudes altruistas han impedido este objetivo. El peor dueño de esclavos es el que era amable con sus esclavos, ya que impedía que se dieran cuenta de los horrores del sistema e impedía que fueran entendidos por aquellos que lo contemplaban. La filantropía degrada y desmoraliza: es inmoral utilizar la propiedad privada para aliviar los horribles males que resultan de la institución de la propiedad privada.

 

Twitter del autor: @alepholo

También en Pijama Surf: La recolonización africana de las celebridades: mapa de una invasión altruista

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no NECESARIAMENTE reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.