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La historia de la guerrilla ontológica y la crítica activa de los medios y la autoridad no puede entenderse sin Operation Mindfuck, el grupo discordiano que marcó la pauta en la resistencia memética con sus geniales travesuras y sus gestos caóticos.

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El disparate puro es la clave de la iniciación. - El Libro de Todd

Existen divergencias entre los historiadores sobre el alcance y la influencia que ha tenido la Operación Mindfuck (OM) en la historia moderna. Para algunos se trata de la organización de inteligencia (cointel pro) más importante en los últimos 50 años, responsable de haber neutralizado importantes conspiraciones de control mental, sedación masiva y embotamiento trasnacional. Sus logros, por momentos intangibles, estarían emparentados con la labor que le comisionó Aldous Huxley a Timothy Leary: "conviértete en un porrista de la evolución", o lo que le asesoró Marshall McLuhan para promover el LSD: utilizar los propios medios —en un movimiento de jujitsu— de la sociedad que quería transformar para amplificar su mensaje: publicidad psicodélica —pero de manera críptica, utilizando cabezas-parlantes como el mismo Leary e infiltrando o creando sus propias sociedades secretas. Para otros historiadores, la Operación Mindfuck nunca existió en el mundo real, es acaso un rumor metafísico, un movimiento imaginario, una serie de proyectos que sólo ocurrieron en la mente de un grupo de personajes inclinados a fumar grandes cantidades de cannabis.

Es difícil puntualizar exactamente quiénes han sido miembros de esta espectral organización. Comúnmente se cree que Robert Anton Wilson (autor de Illuminati!) y Kerry Thornley (autor de Principa Discordia) son los fundadores o detonadores de OM, pero es posible que su origen, el linaje de los rascal gurus, se remonte a figuras como Aleister Crowley, Groucho Marx e incluso Hassan-i Sabbah. Otros personajes destacados afiliados en algún momento a OM incluyen a Alan Moore, Robert Shea, Richard Metzger, Hakim Bey,  Joey Skaggs, The KLF, el colectivo Ant Farm, Ken Kesey y sus Merry Pranksters y por supuesto Tim Leary.

Más allá de que sus proyectos se hayan desdoblado o no en el plano de la realidad masivamente consumida —esa "alucinación colectiva",  según los agentes de OM— su influencia en lo que el escritor Mark Dery llama "culture jamming" es innegable. Antes de que existiera Adbusters, Anonymous, Banksy e incluso el formidable colectivo Electronic Broadcaste Network, la Operación Mindfuck (OM) ya había distribuido semillas psicoactivas en el paisaje cultural de una época (desde finales de los 60 hasta nuestros días). Más que un colectivo de protestas o activismo, OM debe entenderse como una senda o una estructura epistemológica para alejarse de los movimientos colectivos y de la programación mental de la sociedad, y en ese acto de desmarcarse a la vez dejar una huella crítica, generalmente absurda, que manifiesta a la manera de un guiño su postura de que el orden establecido es completamente abritrario y ridículo, por lo que lo mejor es tomarlo como una broma.

"Mindfuck", jugar con la mente o fornicar la mente de los demás (y la propia), es tanto una cosmogonía como un modus operandi, una epifanía como una respuesta estratégica. OM es el sonido primordial de un universo fundamentalmente regido por el caos: el Verbo encarnado de la teología discordiana que tiene el centro de su panteón a Eris, la diosa del Caos. "¿Sabías que Dios es una mujer demente?", decían algunas de las estampas que pegaban en los autos de desconocidos (otras estampas famosas "hazle caso a tu glándula pineal" y "CIA: Cocaine International Association". El desorden, la subversión, el shock  y demás tácticas de guerrilla ontológica, al cuestionar la naturaleza de la realidad, crean el desarreglo en el punto de encaje o en la válvula reductora del cerebro para renovar la percepción y propiciar una visión de lo divino en movimiento: el río chispeante e incontrolable de las fluctuaciones cuánticas que procesamos como objetos y nombramos para fijar su naturaleza, desesperadamente encapsulando para poder solidificar el vacío que constituye la realidad.

Hackear, subvertir, ridiculizar, aterrorizar o simplemente ignorar a los medios de comunicación tradicionales y organismos gubernamentales es parte de las meta-obligaciones de todo ciudadano que se precie de tener una mente propia y  quiera actuar en nombre de OM. Estas acciones disruptivas, generalmente irracionales,  no tienen un fin político y deben de distinguirse del activismo, aunque puedan tener efectos colaterales y modificar el entorno político. Su única conciencia "revolucionaria" es la del acto como fin propio --la búsqueda del placer antes siempre que la del poder. En otras palabras, se hacen porque se disfrutan. Por el sólo LULZ. Por la sola potencia (desobediencia) creativa de poder hacerlas: expresión instintiva de la realidad lúdica. Su única trascendencia es la risa o el caos producido. Su única recompensa fluir por el cuerpo esplendente de Eris y beber de su fuentes voluptuosas. La naturaleza de esta organización criptoanarquica puede entenderse mejor a través de ejemplos concretos, de actos simbólicos o psicomágicos: actos que buscan la no-participación, la disolvencia de la multitud sujeta al poder político y, sobre todo, perturbar el orden establecido y cuestionar la autoridad a través de travesuras (pranks) públicas.


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Uno de los centros de operación de OM fue el Chicago de finales de los sesenta, cuando Robert Anton Wilson era el editor de la revista Playboy y Director de Desinformación de OM. Correspondencia entre RAW y Thornley documenta que el plan de acción de OM en ese entonces era "circular rumores contribuidos por otros miembros", de tal forma que se "atribuyera la autoría de todo tipo de calamidades nacionales o conspiraciones a otros grupos". Corriendo el riesgo de que "el Establecimiento fuera tan paranoico que empezará a creer alguna de estas leyendas disparatadas circuladas por nosotros y nos acusara de matar a Abraham Lincoln". En ese entonces Wilson y sus amigos empezaron a distribuir panfletos y cartas de sátira surrealista como "¡paranoicos del mundo unámonos; no tenemos nada que temer más que a nosotros mismos!" o una  guía de "Cómo empezar tu propia conspiración". Falsificaron los comentarios de lectores de Playboy, personificando a alarmados ciudadanos que pedían a los editores responder a la presencia ubicua de los Iluminati, los cuales habían matado a Kennedy, "controlaban los bancos y la tele " y además  aparecían en los libros de James Bond de Ian Fleming, ciertamente un doble agente. Robert Anton Wilson luego contestaba estas estrambóticas cartas desmintiendo o sembrando nuevas dudas al tiempo que propagaba el meme. Infiltraron el periódico SPARK y acusaron desde sus oficinas al alcalde de Chicago de "ser un brazo del pulpo" con un encabezado que decía: DALEY VINCULADO CON LOS ILLUMINATI. Su blanco preferido eran los fundamentalistas: enviaron una carta con estampado de los "Iluminati de Bavaria" a la Cruzada Anticomunista Cristiana informándoles que "hemos tomado el negocio del Rock.... Pero en realidad tomamos el negocio desde los 1800. Beethoven fue nuestro primer miembro". Para esta organización que ya creía que el rock era satánico, la misiva era ominosa. Cuando un jurado concluyó que uno de las personas acusadas por el fiscal Jim Garrison de asesinar a Kennedy era inocente enviaron una carta firmada por "La Orden del Ángel Fénix", revelando que los miembros del jurado eran miembros de los Iluminati. Lo que los delataba: ninguno de ellos tenía el pezón izquierdo.

Que hoy cualquier figura pública en algún momento sea vinculado con los Illuminati por un blog o que innumerables analistas conspiraniocos detecten símbolos de control mental masónico en cualquier video de música pop, no puede entenderse sin este despliegue de paranoia orquestada que al final de cuentas no era mucho más que un enorme chiste local. Aunque quizás la intención de Robert Anton Wilson, además de divertirse con la naturaleza falseable de la información, era hacer notar a las personas lo absurdo de creer en una organización monolítica onmiabarcante que controla cada detalle de tu vida, a la postre contribuyó a dar rienda suelta a la paranoia latente de muchas personas: la lasagna voladora salpicó a todo una nueva generación de conspirafílicos. Pronto surgieron numerosos otros grupos e individuos que decían tener pruebas contundentes de los actos de los Illuminati, muchos de los cuales  no eran miembros de Operación Mindfuck o de los Discordianos. Pero eso es lo que pasa cuando juegas con el caos, el riesgo está implícito. El schadenfreude es parte del juego. El poder de la ficción es extraordinario.

 

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Otra muestra del modus operandi de OM (o MOOM!), se encuentra en los procederes de  Markoff Chaney, un enano antisocial en guerra con el "mono estatuario", cuyas intervenciones son relatadas en el libro Illuminatus! Chaney practicaba el hábito de dejar señales firmadas con el nombre The Mgt: (abreviación de The Managment: la administración) que sin embargo es su firma: The Midget. Estos letreros contenían frases absurdas que hacían cuestionar a esa misma autoridad o entrar en un estado de confusión o disonancia cognitiva. Cosas como "Esta prohibido leer este letrero Att. The MGT". O "Resbaloso cuando mojado. Mantenga 50 mph. Rocas cayendo".  Chaney es el que ha pintado los signos de "no caminar" de verde y los de "caminar" de rojo, entre otras cosas.

También en Illuminatus, Robert Anton Wilson describe la materialización metaficticia de la idea de Tim Leary de dosificar a la población con LSD a través de los suministros de agua de las ciudades con el fin de introducir a los ciudadanos estadounidenses a la embriaguez psicodélica, con algunas casualidades de paranoia extrema. Una idea que la CIA ya había considerado también para atacar a una población (en su caso escogieron la ruta del pan para intoxicar a un pueblo con ácido lisérgico). Este canasteo masivo ocurrió a través de un trabajo conjunto entre Frente de Liberación de Eris y OM en Chicago los setenta. Se desarrollo un cóctel psicoactivo llamado AUM (pronunciación de OM).  La droga estaba compuesta por extracto de cáñamo, ARN, heroína, cocaína y LSD. La heroína produce ansiedad, el ARN estimula la creatividad, el cáñamo (o hemp) y el LSD abren la mente a la alegría y la cocaína estimula el pensamiento y la actividad. La droga, sugieren, convierte a los neófobos en neófilos, aunque sus resultados son impredecibles y mucha gente se vuelve loca o empieza a generar sus propias ideas, moviéndose de paradigma en paradigma. Los agentes de OM introducían la droga de forma secreta intentando liberar a los ciudadanos de Chicago (en las primeras dosificaciones masivas) de sus improntas y programación mental, con un contraprograma. Así describe George Dorn-Simon Moon-Joe Malick su viaje de AUM, el cual es una especie de alucinación dirigida por programación mental. Poco después George ve los famosos fnords, esos OVNIs del campo semántico.

Estaba viendo mi colección de fotos de Weishaupt y Washington en la pared, cuando el platillo apareció volando afuera de mi ventana. No es necesario decir que no me sorprendió mucho. Había guardado un poco de AUM después de Chicago, contrario a las instrucciones del ELF y me había dosificado. Después de conocer al Dealer Lama y a Malaclypse the Elder y ver al demente de Celine hablando con gorilas, asumí que mi mente estaba en el punto de receptividad en el que el AUM detonaría algo verdaderamente original. El OVNI en realidad fue un poco una decepción; tanta gente los había visto ya y yo estaba listo para ver algo nunca visto o imaginado. Me decepcioné más aún cuando me hipnotizaron y subieron abordo y encontré en vez de unos marcianos o una Delegación de Insectos de la Galaxia del Cangrejo, a Hagbard Celine, a Stella Maris y otros más del submarino Leif Erikson.

 

 -El Proyecto Pan-Pontificación consiste en la diseminación de "cartas papales" en las que se declara que cada hombre, mujer y niño en la tierra es el Papa La organización de la Operación Mindfuck  es esencialmente rizomática y descentralizada y cualquier miembro puede hacer miembro a otra persona e incluso investirlo como director general —o sumo pontífice— así multiplicando el poder y haciendo imposible que otras agencias de inteligencia desactiven su mando. Un modelo similar al que han intentado replicar los hackers de Anonymous, con su concepto de legión.

-El Proyecto Graffito distribuye estampas como "Si votar pudiera cambiar el sistema sería ilegal". "Tu policía local está armada y es peligrosa". "Legalicen el libre asesinato, ¿por qué el gobierno se reserva toda la diversión para ellos?" y por supuesto "Fnord".

-Ciudadanos Contra el Abuso de las Drogas es una organización que busca que el Congreso de Estados Unidos prohíban la menta de gato o nébeda, una planta que utilizan los marihuanos cuando se quedan sin provisiones (y también los gatos psiconautas) La idea es que el gobierno fácilmente podría entusiasmarse con esta campaña para prohibir una "yerba similar pero más cómica" y perder la poca credibilidad que tiene.

-Projecto Jake, un plan de acción canalizado por Harold Lord Randomfactor, una vez al año OM selecciona a un político al azar y se le erige como "Jake", todas las cábalas y las cabras discordianas son arrojadas a este individuo que recibe por un año una serie de correos en los que se le pide ayuda para solucionar "complicados asuntos políticos que superan el entendimiento racional". En otras palabras, se le inunda de sinsentido y de surrealistas extensiones burocráticas propias de una neurastenia crónica.

 

FNORD ParadeOperación Mindfuck fue también la encargada de distribuir la idea discordiana de los fnords, un concepto elusivo e incomprensible. Aparentemnte esta palabra "fnord" habría sido diseminada en nuestra cultura de menara subliminal por los Iluminati de tal manera que nos es imposible verla pero siempre esta ahí en los libros de texto, en las comunicaciones diplomáticas y en la lobotomía de los canales oficiales. Cuando leemos una nota del New York Times o de CNN sobre la guerra en Irak o en Afganistán o sobre la política exterior rusa, la palabra aparece en los textos intercalada de las oraciones redactadas por las agencias de prensa --hay algo en nuestro cerebro que nos impide verlas conscientemente, a la vez que detonan un mecanismo hipnótico. Catcher in the Rye, por ejemplo, el libro favorito del asesino de John Lennon, Mark David Chapman, es un fnord.

Algunos exégetas discordianos señalan que fnord en realidad es la onomatopeya del sonido producido por el aplauso de una sola mano. O incluso "un tropo literario" de algo más. "Los verdaderos fnords son... bueno, algún día los verás". Poder ver los fnords es comúnmente aceptado como una señal de evolución equivalente a activar la glándula pineal. Se dice que los fnords están siempre en el lugar donde dejaste tus lentes cuando no recuerdas donde están. Utilizar este término después de una frase es tomado por los iniciados como una forma de ironizar o modificar el sentido original. Fnord.

Existen otras operaciones actualmente en curso que se desprenden de OM, incluyendo OMGASM, "la misión de las semillas de manzana dorada" La mayoría de las cuales deben de seguir el principio instaurado por Ho Chi Zen: la única estrategia a seguir que un oponente no puede predecir es una estrategia al azar. Muchos de los nuevos planes son dictados por un generador aleatorio de acciones sinsentido, una máquina de galletas de la fortuna de combinaciones infinitas. 

 

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reality_1Sin tener pretensiones políticas y sin romantizar su labor más allá del placer de explorar los límites de lo absurdo, Operacion Mindfuck, se convirtió en uno de los grandes referentes de los movimientos contraculturales de nuestra época. Al no haberse comprometido con otra causa que no sea la de trastornar todas las causas es difícil medir su influencia, podría extenderse ilimitadamente sin nunca focalizarse, como ese centro sin circunferencia de la teología. Hoy podemos reconocer su labor sobre todo como parte de un continuum de praxis crítica que se fundamenta en la negación de las realidad homogénea y homogeneizante. La importancia de subvertir y cuestionar la realidad --sin proponer nuevos sistemas: o sólo proponiendo sistemas que son la parodia del sistema-- no debe de ser menospreciada. OM atacó el orden establecido antes de que surgieran muchos de los protagonistas del culture jamming, el slashing, el sniping, el meme hacking, el terrorismo poético y la comunicación guerrilla (los cuale son descritos en el ensayo seminal de Mark Dery: Culture Jamming: Hacking, Slashing, and Sniping in the Empire of Signs).

La conciencia de que vivimos en una "tecnocultura cuyo modo operativo es la manufactura del consentimiento a través de la manipulación de símbolos" y que por lo tanto es necesario manipular los mensajes y los símbolos que se emiten de regreso, en una contraofensiva, es parte del legado de este organismo hilarante de contrainteligencia. Si los logos, los slogans, los imágenes y los memes son las armas con los que se nos bombardea en nuestro tiempo es necesario usar estas herramientas explosivas para detonar cambios en la conciencia y atascar (culture jamming) el influjo que estamos recibiendo. Por lo menos ejercer la libertad de cambiar el sentido del mensaje y despojar a las compañías de relaciones públicas y a las firmas de marketing de esta hegemonía. Justamente como hizo Robert Anton Wilson al hacerse pasar por los Iluminati: cualquiera podía hacer un coup d'etat... en el proceso se descubre que se puede hacer cualquier cosa con la materia prima de la realidad: el lenguaje. "Reality is what you can get away with", era el nombre de la película de zombies, que nunca se hizo, basada holgadamente en la Operación Mindfuck.

Twitter del autor: @alepholo

 

Si la realidad no es real ¿qué depara a nuestra mente y cuáles son las posibilidades a nuestra disposición?

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Conforme pasa el tiempo me queda aún más claro que el título de un álbum de Guns N' Roses, producido en 1991, expresaba tajantemente uno de los mejores consejos que alguien puede recibir: "Use Your Illusion" (usa tu ilusión). A pesar de lo confuso que puede resultar, y sobretodo incómodo, cada vez parece menos discutible que nuestra realidad, o por lo menos la gran mayoría de ella, esa que percibimos por medio de los sentidos o deducimos mediante construcciones culturales, es esencialmente ilusoria.

La todavía dominante idea de que la realidad es un estado fijo, absoluto, y excluyente, postula un escenario definido, en primera instancia, por nuestra percepción racional y posteriormente acotado a una serie de leyes físicas –reglas específicas de existencia. Pero, curiosamente, es en el propio plano de la ciencia, en donde emergen cada vez más pruebas que cuestionan, o incluso refutan, este modelo de realidad.

Si yo veo esta mesa sobre la que escribo, si yo la golpeó y la siento, y el acto produce sonido, y si me acerco a ella puedo percibir un aroma que experiencialmente asoció con la madera, entonces es imposible que ella, la mesa, no sea real –y mucho menos que yo no lo sea, pero esa es otra historia.   

En un artículo anterior, "Todos estamos alucinando todo el tiempo (el Club de Viajeros Frecuentes)", cité a Beau Lotto, neurocientífico especializado en el estudio de la percepción. En una ponencia para TED, este británico argumenta que no tenemos acceso directo al mundo 'real', pues nuestra percepción ordinaria es siempre intermediada, es decir incluye un cierto margen de distorsión o adaptación –y para demostrarlo se remite al fenómeno de las ilusiones ópticas.

Los múltiples agentes que funcionan como intermediarios, desde factores climatológicos hasta predisposiciones psicológicas, se entremezclan 'a la carta', resultando en una dinámica que, como postulábamos en el artículo mencionado, provoca que: "La combinación de estos elementos arroja infinitos algoritmos perceptivos ante lo cual resulta prácticamente imposible que algo se perciba de idéntica manera en dos personas. Y ante esto es que decidimos rasurar esas diferencias hasta llegar a niveles estándares que justificarán aquello que, por convención, designemos colectivamente como ‘lo real’."

Hoy el sentido dominante es la vista, la afirmación 'son una generación visual', aludiendo a los millones de vídeos en YouTube que en suma vemos diariamente. Y si nos remitimos a este rubro para probar que aquello a lo que asignamos la etiqueta de real, (en realidad) no lo es, tal vez sea más contundente el argumento para terminar de convencernos. 

Al respecto, el propio Lotto, quien por cierto es profesor de neurociencia en la University College London, asevera que es matemáticamente imposible percibir el mundo como en realidad es

El color no existe en el mundo. Nada tiene color, eso es obvio. Es imposible observar el mundo como es en realidad. Es una imposibilidad matemática. Este problema no es solo el problema de la vista a color, es el problema de la vista en sí, es el problema del cerebro. El problema de la incertidumbre.

A pesar de los efectos anti-poéticos que esto pueda tener –o quizá extra-poéticos–, lo cierto es que el cielo no es azul, nunca lo fue, y hay pocas probabilidades de que algún día lo sea. El azul, en términos precisos, es el resultado, desde esta perspectiva aleatorio, de la forma en la que nuestro cerebro interpreta una secuencia determinada de ondas de radiación electromagnética que conocemos como luz.    

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La mayoría de nosotros aprendimos que 'el pasto no es verde' en  la escuela, y si bien en ese momento fue una revelación sorprendente, a la hora de la vida cotidiana simplemente ignoramos esas premisas y jugamos a que las convenciones con mayor quórum son las que distinguirán lo real de lo irreal. Por otro lado, las implicaciones de asumir esta condición, esta naturaleza híper-misteriosa e inaccesible vía las rutas tradicionales (percepción/razonamiento) de interacción con el mundo, cambiarían radicalmente la forma en la que construimos realidad, un proceso, por cierto, cuya intensidad complica posibles pronóstico acerca de lo que ocurriría. Pero incluso si no nos sentimos aún preparados para dar este paso, al menos sería positivo aceptar que estamos jugando un juego, el de simular colectivamente una realidad, y que recién hemos decidido, de manera provisional y consiente, continuar –por razones de funcionalidad o comodidad existencial. 

Entonces nos encontramos con un escenario cuya naturaleza primaria es la incertidumbre. A pesar de que diversas escuelas místicas apuntan o describen aquello que está más allá de la simulación, de maia ( माया māyā ), pensemos que estamos obligados a aceptar que no podremos acceder al núcleo de lo real por medio de las herramientas tradicionales. Y una vez superada la angustia que podría generar esta aceptación, el panorama se tornaría más estimulante: si todo lo que forma mi realidad habitual es una ilusión, determinada de forma quizá aleatoria, entonces esta gran puesta en escena tiene que ser editable. ¿Y si es maleable, y de hecho está obligada a una permanente transformación, por qué no editarla a voluntad?

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Es aquí donde resurge la inscripción de aquel álbum de la banda estadounidense de los noventas, usa tu ilusión, y el tablero de juego, la existencia misma, se vuelve mucho más emocionante. Esta invitación podría entenderse como la adopción consiente de tu interpretación frente a cualquier manifestación de realidad ilusoria, de acuerdo a tus principios –a aquello que favorezca lo que tu concibes como tu evolución personal. Es decir, si tu sabes que ante un cierto evento no existe una interpretación completamente real, entonces por qué no elegir una que no esté dictada, en automático, por tus miedos, tus prejuicios, tu enojo, o tu inercia cultural, y en cambio abrazar aquella interpretación que resulta más nutritiva para tu desarrollo –aunque esto suene a una dinámica propia de un manicomio evolutivo.  

Pero cabe aclarar que esta espectacular perspectiva no solo conlleva la posibilidad de diseñar a conciencia tu realidad, con las maravillas que esto implica. También exige un nivel de responsabilidad al cual culturalmente no estamos habituados. Si asumes las riendas de tu mapa (aceptando que no es el territorio, y que es uno entre siete mil millones de otros mapas), entonces también tendrás que asumir absoluta responsabilidad sobre lo que sucede en tu propio montaje.

¿Qué dices?   

Twitter del autor: @ParadoxeParadis