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Durante 4 minutos los miembros de la tripulación del cohete New Shepard pudieron admirar la inmensidad del espacio exterior y una vista inigualable del planeta Tierra
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En 1957, el ser humano comenzó a explorar los límites del planeta para descubrir la inmensidad del universo. El primer satélite artificial en órbita fue el Sputnik I y posteriormente el Sputnik II llevó en su interior a la perra Laika, la primera criatura terrestre en orbitar el planeta. Pero fue hasta 1961 cuando el cosmonauta Yuri Gagarin consolidó el primer programa espacial exitoso a bordo de la nave Vostok I

Ocho años más tarde, después de la increíble hazaña realizada por los científicos de la Unión Soviética, el gobierno de Estados Unidos lanzó en 1969 el Apolo 11, nave tripulada por Neil Armstrong, quien pasaría a la historia de la humanidad como el primer ser humano en pisar la luna. Así comenzó la hasta ahora vigente carrera espacial

Actualmente, algunas empresas privadas se han sumado a los vuelos espaciales. SpaceX y Boeing trabajan intensamente con la NASA planeando el regreso a la luna en 2024 y luego dar el salto a Marte. Mientras se preparan para ello, el multimillonario Jeff Bezos logró superar en días pasados a algunos de sus “rivales” en el mercado del turismo espacial. 

Bezos consiguió el pasado 20 de julio el despegue sin contratiempos a bordo de su cohete New Shepard. Esta es la primera misión tripulada de la empresa Blue Origin, que Bezos fundó en el año 2000. El vuelo fue un breve viaje de ida y vuelta que recorrió más de cien kilómetros por encima de la Tierra, considerada el borde del espacio exterior.  

La cápsula se separó de su propulsor y, una vez arriba, los astronautas se desabrocharon y experimentaron la ingravidez durante tres o cuatro minutos. El propulsor regresó de forma autónoma a una plataforma de aterrizaje justo al norte de su lugar de lanzamiento, mientras que la cápsula volvió a la Tierra en caída libre con tres paracaídas gigantes y un propulsor para un aterrizaje suave en el desierto.

El “vuelo turístico espacial” de Jeff Bezos tiene implicaciones ambientales significativas. El New Shepard utilizó una combinación de hidrógeno y oxígeno líquido en su motor para generar propulsión, lo que significa que “las principales emisiones emitidas a la atmósfera fueron vapor de agua y algunos productos de combustión menores y prácticamente nada de CO2”, le dijo Darin Toohey, científico atmosférico de la Universidad de Colorado, al sitio Live Science. Sin embargo, los viajes de prueba que se hacen para seguir preparando la infraestructura de los lanzamientos turísticos y de exploración sí podrían dañar irreversiblemente la capa de ozono que actualmente se encuentra desgastada.

¿Tú qué opinas del turismo espacial? ¿Será prioritario tener la vista puesta en conquistar el espacio exterior? Déjanos tu opinión en los comentarios.


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Imagen de portada: RRSS Blue Origin