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Investigadores empiezan a entender qué es el 'covid largo' y cómo tratarlo

Salud

Por: Luis Alberto Hara - 06/07/2021

Avances en la investigación del covid largo, la enfermedad que se perfila como uno de los problemas de salud pública más importantes en los próximo años

El llamado "covid largo" o "síndrome poscovid-19" comienza a ser investigado con mayor profundidad, especialmente en Gran Bretaña y Estados Unidos. Y aunque tomará tiempo, las investigaciones empiezan a arrojar información importante sobre la naturaleza de esta enfermedad que será seguramente el otro gran tema de la pandemia, más allá de las muertes y las cuarentenas.

Datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de Gran Bretaña indican que actualmente existen 376 mil personas en ese país que doce meses después de la infección siguen presentando síntomas asociados al "covid largo". En total, Gran Bretaña acumula 4.5 millones de casos de covid oficialmente.  

El mismo organismo estima que el 14% de las personas que han dado positivas padecen o han padecido síntomas por lo menos tres meses después de su infección. En más del 90% de los casos, los síntomas originales no fueron lo suficientemente fuertes como para derivar en una internación hospitalaria.

Es posible que el índice de personas que desarrollan "covid largo" sea más alto en Gran Bretaña que en el resto del mundo. No obstante, como señala The Economist, la cifra oficial de infecciones a nivel mundial supera los ciento setenta millones de casos. Tomando esto en cuenta, el covid-largo  resulta un problema de salud pública mundial de primera importancia, ya no sólo como una enfermedad aguda sino crónica. 

Gracias a la información que se está recopilando también se empieza a entender mejor el perfil de las personas que desarrollan covid largo. En América y Europa, se trata mayormente de mujeres de entre 35 y 69 años. La edad promedio es de 45 años. 

El covid largo se caracteriza por una variedad enorme de síntomas y afectar diversos órganos y sistemas del cuerpo. Sin embargo, los investigadores han comenzado a clasificar a los distintos tipos de pacientes. Avindra Nath, del National Institute of Health de Estados Unidos, sugiere que existen tres perfiles. Por una parte, aquellos que padecen intolerancia al ejercicio. Por la otra, quienes padecen problemas cognitivos (de memoria y atención). Y finalmente, aquellos que experimentan problemas del sistema autonómico (o disautonomía).

Esta clasificación hace referencia a los síntomas predominantes, pues en muchos casos los pacientes padecen síntomas de los tres tipos y la prevalencia de alguno puede oscilar.

El tema de qué es lo que provoca la persistencia de síntomas es igualmente complejo. Se mencionan fundamentalmente tres posibles explicaciones biológicas:

  • Persistencia viral.
  • Trastorno autoinmune.
  • Daño celular producido por la inflamación (o una inflamación crónica).

Pero, igualmente, estas posibilidades no son excluyentes y es posible que existan de manera simultánea. En el caso de la persistencia viral, lo mismo ha sido observado en virus como el ébola y el dengue. Es algo particularmente común en el caso de los virus ARN. Es posible que rastros del virus permanezcan en los intestinos.

La mayor evidencia sugiere que muchos de los síntomas que padecen las personas con covid largo se deben a un problema del sistema inmune. Particularmente, al desarrollo de "autoanticuerpos", los cuales atacan las células del cuerpo en lugar de a invasores patógenos. Esto podría ocasionar problemas con las células T, esenciales para generar anticuerpos. Es posible que haya un "agotamiento" de estas células en personas con covid largo.

La hipótesis de un proceso inflamatorio crónico indica que la inflamación podría dañar partes del sistema autonómico. Otra hipótesis es que existe un proceso de estrés oxidativo que afecta la producción de energía celular a nivel de las mitocondrias. Esto ha sido observado en enfermedades como la fatiga crónica y la fibromialgia, que comparten muchos de los síntomas del covid largo. Para estos casos, la terapia de biogénesis mitocondrial podría ser la indicada. En todos los casos resulta esencial evitar el estrés, la fatiga y buscar terapias que permiten volver a entrenar la respuesta del sistema nervioso al estrés, como la meditación.

Por otra parte, hay algo de optimismo en torno a los beneficios que algunas personas con covid largo han manifestado después de ser vacunadas, aunque no se descarta un efecto placebo.

Otra línea de investigación sugiere que algunas personas pueden presentar niveles bajos de dióxido de carbono después de una infección. Para tratar esto se emplean ejercicios de respiración, sustancias que incrementan el óxido nítrico o, de manera experimental aún, sesiones de oxigenación en una cámara hiperbárica.

Aunque estas terapias son prometedoras, siguen estando lejos de ofrecer una cura para esta enfermedad. Según el trabajo de David Putrino en el hospital Monte Sinaí de Nueva York, de unos cien pacientes que están siendo monitoreados, sólo tres han reportado una recuperación completa.

De cualquiera manera, hay razones para mantener cierto optimismo, pues en los últimos meses se ha incrementado mucho el conocimiento sobre esta enfermedad. A la par, se han destinado importantes cantidades de fondos para investigar y desarrollar tratamientos eficaces, por lo que en los siguientes meses podría haber mejores noticias.


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Imagen de portada: Engin Akyurt / Unsplash