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En las próximas elecciones, Washington D.C. podría despenalizar la ayahuasca, los hongos y el peyote

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 10/27/2020

Los ciudadanos de la capital de Estados Unidos podrían despenalizar los psicodélicos y Oregón plantea despenalizar todas las drogas

A la sombra de una elección presidencial de importancia mundial histórica, los estadounidenses también votarán este 3 de noviembre por distintas propuestas, entre ellas algunas que tienen que ver con los psicodélicos. Existe una clara tendencia en la opinión pública y en las mismas autoridades a favor de incorporar sustancias psicodélicas como el MDMA o la psilocibina, entre otras, a tratamientos de salud, particularmente los relacionados con trastornos mentales. Tanto la psilocibina como el MDMA ya han recibido aprobación para probarse en un modo expedito, pues se consideran terapias altamente promisorias (breakthrough therapies). Y el estado de Oregón ya ha despenalizado el uso de psilocibina. 

Es evidente que la legalización de los psicodélicos es una realidad en ciernes, algo que sucederá en los siguientes años, pero por supuesto resta por ver cómo se llevará a cabo y hasta qué punto. Podría hacerse localmente o en todo el país, y también es posible que se conviertan en los primeros medicamentos que solamente puedan ser aplicados bajo la supervisión de un terapeuta con licencia de la FDA

Un paso importante podría darse en las próximas elecciones, cuando, por una parte, los ciudadanos de Washington D. C. voten la iniciativa 81 que plantea despenalizar o descriminalizar diferentes plantas psicodélicas como la ayahuasca, ciertas especies de hongos conocidas por sus efectos psicodélicos y cactus como el San Pedro y el peyote. Esta propuesta está generada con base en una campaña llamada "Decriminalize Nature" ("Despenalizar la naturaleza"), que ya tuvo éxito en Oakland y en Ann Arbor, Michigan, entre otras ciudades. La iniciativa significaría que sustancias psicodélicas con valores terapéuticos, no dañinas, se convertirían en la última prioridad de persecución de las autoridades policiales. 

Por otro lado, Oregón, probablemente el estado más progresista en materia de psicodélicos, plantea algo todavía más radical: despenalizar todas las drogas, desde el LSD hasta la heroína (una medida que busca emular el éxito en materia de salud pública de Portugal). Esta es también una medida importante en relación con el momento político, pues drogas como el MDMA son algunas de las principales causas de prisión entre las minorías. Se cree que puede haber un factor de discriminación racial en la persecución de estas sustancias.

Otra medida que se votará en Oregón plantea ya un canal legal para terapias asistidas con psilocibina. De aprobarse la medida, legalizaría la administración de psilocibina a personas de más de 21 años que no tengan condiciones que las pongan en peligro, por parte de terapeutas con licencia estatal. Esta medida es similar a la primera ley de marihuana médica en California.

El terreno es sin duda complejo, pues también intervienen factores económicos, no sólo políticos y de salud. Los estados que legalicen primero pueden beneficiarse al crear los modelos de adopción de estas terapias, además de tener la ventaja de ser los pioneros en poner a prueba esquemas de negocio y tratamiento y en desarrollar esta industria. Esto genera otra interrogante que tiene que ver con el inevitable encuentro entre el capitalismo y las plantas psicodélicas.

 


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