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Si bien se puede llegar a pensar que la gratitud es una experiencia que requiere mucha preparación o dedicación, en realidad es un acto que basta repetir cotidianamente para llevarlo a cabo

La gratitud es una práctica que, de repetirse en el día a día, tiene múltiples beneficios biopsicosociales. Como mencionamos anteriormente, un estudio reciente sugiere que el origen de la felicidad es la gratitud, es decir, poner en práctica la gratitud no sólo produce una mayor durabilidad del neurotransmisor dopamina (hormona del placer), sino también una sensación que libera al cuerpo de los factores del estrés y lo cobija con un nivel de autoestima necesario. 

Entre los principales beneficios de la gratitud en la cotidianidad se encuentran: 

  • Una notoria felicidad y estado de ánimo positivo. 
  • Una mayor satisfacción con la vida.
  • Menos materialismo. 
  • Menor probabilidad de experimentar el síndrome de burnout.
  • Mayor salud física. 
  • Mejor experiencia al dormir. 
  • Menor fatiga. 
  • Menor inflamación celular. 
  • Mayor resiliencia. 
  • Potencia el desarrollo de paciencia, humildad y sabiduría.
  • Incrementa las conductas prosociales. 
  • Fortalece las amistades o vínculos afectivos. 
  • Ayuda a la eficacia laboral.
  • Incrementa a la satisfacción laboral

 

¿Cómo practicar la gratitud en el día a día?

Si bien se puede llegar a pensar que la gratitud es una experiencia que requiere mucha preparación o dedicación, en realidad es un acto que basta repetir de manera cotidiana para llevarlo a cabo. Entre las principales acciones para practicar la gratitud están las siguientes: 

  • Llevar un diario de las cosas por las cuales se siente uno agradecido, al menos tres al día. El mejor momento para escribirlo es en las mañanas, al despertar, o en la noche antes de ir a dormir. 
  • Decirle cotidianamente a las personas en tu vida lo que aprecias de ellos. 
  • Al mirarte al espejo, darte un momento para pensar acerca de una cualidad que te gusta de ti mismo o valorar una acción que realizaste recientemente. 
  • De esta manera, el poder de la gratitud puede regenerar algunas conexiones neuronales para brindar una sensación de optimismo y compasión, de bienestar, de modo que conforme más se buscan razones para estar agradecido, más agradecido se está, lo cual produce un ciclo virtuoso de positivismo.

 

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