*

X

¿Perros, gatos u otro ser humano? ¿Con quién duermen mejor las mujeres? (ESTUDIO)

Salud

Por: pijamasurf - 12/05/2018

La compañía que se tiene en el dormitorio suele ser clave para noches de descanso auténtico

Pocos momentos más íntimos que el sueño. ¿Quién tiene entrada a nuestra habitación en esos momentos en que nos disponemos a dormir? Los hermanos, para quien en su infancia creció con ellos, los padres en esa misma etapa de la vida, amigos muy cercanos (cuando comenzamos a tenerlos) y eventualmente una pareja (sentimental o sexual, de una noche o de varias).

Pero hay otro tipo de compañeros que a veces también comparten el dormitorio con nosotros: las mascotas. Con cierta frecuencia y desde tiempos remotos, hay quienes en sus momentos de descanso nocturno no dudan en admitir en sus aposentos a animales domésticos como los perros o los gatos, por razones diversas.

En un escenario tal, ¿es posible elegir a la mejor compañía para dormir, entre los animales y otro ser humano?

Hasta ahora, quizá la respuesta a esa pregunta cayera en el dominio de la opinión y la experiencia personales, pero gracias a un estudio científico realizado recientemente se puede tener una perspectiva más seria al respecto.

La investigación a la que aludimos fue realizada en el Canisius College de Buffalo, Nueva York, bajo la responsabilidad de los profesores Christy L. Hoffman, Kaylee Stutz y Terrie Vasilopoulos y publicada en la revista especializada Anthrozoös.

El estudio consistió en analizar los hábitos y la calidad de sueño de 962 mujeres estadounidenses, adultas, que vivieran en su casa con algún animal de compañía. De éstas, 55% dijeron compartir su cama con al menos un perro, mientas que 31% hacían lo mismo pero con al menos un gato. Asimismo, del total, 57% de las encuestadas compartían su cama con algún compañero humano.

De acuerdo con los resultados obtenidos, de estos tres tipos de compañía, aquella que en general es percibida como mucho menos perturbadora es la de los perros; en el caso de los gatos y de la compañía humana, ambos son percibidos por las mujeres como acompañantes con quienes se tiene noches agitadas y por lo mismo poco agradables.

Según las respuestas ofrecidas, los perros parecen triunfar en esta peculiar competencia porque su compañía está asociada con sentimientos de comodidad y seguridad. Los gatos y los humanos, por el contrario, comparten una misma cualidad: se mueven mucho durante la noche, por lo cual es difícil dormir varias horas de un tirón sin sufrir algún tipo de molestia o sobresalto.

Cabe mencionar, por otro lado, un detalle curioso. Entre las encuestadas, las dueñas de perros coincidieron en un hábito muy particular: levantarse e irse a la cama en horas tempranas, un comportamiento probablemente simbiótico entre las cualidades y necesidades de los perros y, por otro lado, las prácticas comúnmente asociadas con personas que hacen de sus mañanas el momento más productivo del día.

¿Tú qué opinas? Según tu experiencia, ¿quién es mejor compañero de dormitorio?

 

También en Pijama Surf: Hoy hay más personas solteras que nunca en la historia

Imagen de portada: Agathe Sorlet

Te podría interesar:

Hacer ejercicio a lo largo de tu vida te ahorrará hasta 40 años de envejecimiento

Salud

Por: pijamasurf - 12/05/2018

El ejercicio físico parece ser la fuente de la eterna juventud, según esta investigación

Sobre los beneficios del ejercicio físico nunca se dirá lo suficiente. Si bien la información al respecto es más o menos conocida (en términos generales, todos sabemos que el ejercicio le hace bien al cuerpo), cada tanto se realizan nuevos descubrimientos que precisan esas ventajas.

Tal es el caso de una investigación dada a conocer recientemente, en la que se observó que los músculos del cuerpo de una persona que ronda los 70 años de edad pero que a lo largo de su vida mantuvo una rutina constante de actividad física, se encuentran en un estado semejante al de un joven con buena salud de 25 años de edad. 

Esto es, al menos a nivel muscular, el ejercicio físico es capaz de mantener el bienestar con una diferencia de entre 30 y 40 años con respecto al paso real del tiempo.

El estudio en cuestión estuvo dirigido por Scott Trappe, director del Laboratorio de Desempeño Humano de la Universidad Estatal de Ball, en Estados Unidos. Trappe se interesó por un hecho histórico conocido de la cultura estadounidense que ocurrió en la década de 1970, cuando se presentó un entusiasmo generalizado por el ejercicio físico, particularmente por la actividad de correr. En esos años se publicó, por ejemplo, un libro que se volvió un best seller y clásico instantáneo al respecto: The Complete Book of Running, de Jim Fixx (1977).

Trappe encontró que dicho “boom” echó raíces en muchas personas, quienes a partir de eso adoptaron la actividad física como un elemento usual de su vida. Algunos continuaron corriendo, otros comenzaron a nadar o a hacer ciclismo, algunos más se inclinaron por el ejercicio de su musculatura, etcétera. 

Siguiendo esos rastros, el investigador encontró a 28 personas (siete mujeres y 21 hombres) que durante los últimos 50 años continuaron ejercitándose, prácticamente sin interrupción. 

Para comparar el estado de salud de dicho grupo, Trappe reunió a continuación a un número similar de ancianos que realizaron poca o ninguna actividad física durante su vida adulta y, finalmente, a un grupo de jóvenes cercanos a los 20 años de edad.

En todos los casos, el investigador condujo pruebas de capacidad aeróbica muscular, esto es, la capacidad de los músculos para funcionar eficientemente y realizar actividades sostenidas con poco esfuerzo, poca fatiga y con una recuperación rápida. 

Esta prueba se complementó con estudios sobre ciertos niveles de enzimas en los tejidos musculares, para así tener un panorama completo al respecto.

Para sorpresa de los propios científicos involucrados, el tejido muscular de las personas que se ejercitaron constantemente a lo largo de la vida no difiere mucho en estado al de los jóvenes, lo cual pone en duda una de las ideas más aceptadas hasta ahora sobre los músculos y el sistema cardiovascular: que el bienestar de ambos declina con el tiempo. 

En cierta forma esta conclusión podría parecer evidente pues, después de todo, la vida necesita de la actividad para mantener su vigor. 

 

También en Pijama Surf: Esto es lo que le sucede a tu cerebro cuando dejas de hacer ejercicio (VIDEO)