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7 hábitos matutinos difíciles de adoptar pero con grandes recompensas en la vida

Buena Vida

Por: pijamasurf - 04/14/2018

La mañana puede ser uno de los momentos más plenos de tu día (si sabes cómo aprovecharlo)

La mañana puede ser uno de los momentos más plenos de tu día… si sabes cómo aprovecharlo. El mundo surge de nuevo, lleno de posibilidades, y tú también eres parte de ello. "No tiene sentido regresar al ayer, porque ayer era yo otra persona", escribió Lewis Carroll en Alicia en el país de las maravillas, con notable sabiduría a propósito del tiempo y el instante en relación con la vida.

A continuación compartimos siete hábitos que, posiblemente, de inicio te parecerá difícil adoptar; sin embargo, en su caso se trata de semillas cuyo fruto recogerás con satisfacción a lo largo de tu existencia.

Después de todo, cobrar conciencia del tiempo y la manera en que navegamos su flujo imparable es una forma de hackearlo y, como señaló Baudelaire, librarnos de su cadena.

 

Hacer ejercicio

El ejercicio físico libera endorfinas y otras hormonas y neurotransmisores asociados con la sensación de placer y recompensa, lo cual a su vez nos hace sentirnos de mejor ánimo y con más energía.

No tienes (de inicio) que correr 10km diarios o pasar 2 horas en un gimnasio. Con una buena rutina de media hora y ejercicios sencillos puedes mantener el bienestar físico de tu cuerpo, siempre que seas constante con ella. Salta la cuerda, realiza algunas repeticiones de ejercicios abdominales, sentadillas, algunas flexiones para ejercitar los músculos de tus brazos y tu pecho. También puedes adaptar algunos asanas clásicos del yoga en una rutina igualmente integral que flexibilice la mayoría de tus músculos (el “saludo al Sol”, por ejemplo, es una buena manera de poner en movimiento tu cuerpo al despertar).

Recuerda que la salud de tu cuerpo es uno de los cimientos necesarios para hacer otras cosas en tu vida.

 

Desayunar adecuadamente

Por mucho tiempo se ha dicho que el desayuno es la comida más importante del día, y si bien esta afirmación también ha sido utilizada con fines publicitarios y comerciales, es cierta. El desayuno permite a nuestro cuerpo desempeñarse de la mejor forma posible durante nuestras horas más activas. 

Si buscas mejorar tu calidad de vida, de entrada intenta nunca “saltarte” el desayuno. En segundo lugar, procura que sea equilibrado de acuerdo con tu nivel de actividad cotidiana. A veces puede parecer más sencillo y práctico comer un desayuno rico en carbohidratos, pero a mediano y largo plazo este puede ser un hábito nocivo. Incluye frutas, cereales y alguna fuente de proteína.

 

Clarificar tus prioridades

La sensación de que no tienes tiempo suficiente para llevar a cabo tus actividades del día suele estar asociada con la desorganización. Para evitar esto procura tomar algunos minutos al inicio del día para planear tus ocupaciones pero, sobre todo, para fijar tus prioridades. Quizá hay algunas de esas tareas que son verdaderamente importantes, y otras a las que podrías enfocarte en otro momento. 

 

Desarrollar un proyecto personal

Las primeras horas del día son uno de los mejores momentos para trabajar en un proyecto basado en nada más que tus intereses. Quizá al principio pueda parecer difícil, pero intenta disciplinarte y tomar un par de horas antes del inicio “oficial” de tus actividades para desarrollarlo. Si puedes mantener el hábito, es muy probable que tu perseverancia sea recompensada.

 

Sostener tus relaciones 

La mañana puede ser también un buen momento para cuidar de tus relaciones personales. Si tienes una pareja, habla con ella o incluso tengan sexo (sin duda, una de las mejores maneras de comenzar el día). Si no es tu caso, envía un mensaje a algún amigo, habla con tu familia, e incluso con los vecinos o con las personas que conforman la comunidad de la zona donde vives. 

 

Cultivar la atención presente

El día puede compararse con un río cuyas aguas más caudalosas la mayoría conocemos bien, pero del cual olvidamos que tiene otras partes mucho más quietas y tranquilas. La mañana es un excelente momento para cultivar la contemplación y la reflexión, pero sobre todo, la atención plena en el instante presente. El sabor de una fruta, las sensaciones de tu cuerpo al despertar, los primeros sonidos del día, tu respiración… de algún modo todo es nuevo, todo es una primera experiencia. Date cuenta de ello y poco a poco extiende esa capacidad al resto de tu vida. Poner atención en lo que hacemos y lo que sucede es posiblemente el único hábito verdaderamente revolucionario de la existencia.

 

Despertar realmente temprano

Todo comienza con esto: despertar realmente temprano. Lo más común es despertar con el tiempo apenas suficiente para realizar las actividades mínimas necesarias para preparar nuestro día. ¿Pero te has preguntado qué pasaría si tuvieras un poco más de tiempo? No se trata de que duermas 4 horas diarias a partir de mañana, ¿pero qué tal despertar sólo 15 minutos antes de tu hora habitual para, digamos, desayunar adecuadamente, preparar las tareas de tu día o saltar la cuerda? ¿Qué tal si esos 15 minutos en 1 o 2 semanas se vuelven 30, y al final del mes quizá 45? ¿Qué tal si basta con tener 1 hora “extra” para desarrollar el proyecto con el que siempre has soñado? Parece que vale la pena, ¿no? 

 

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Imagen de portada: Pascal Campion Art

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Ikigai, el concepto japonés para encontrar satisfacción en la vida

Buena Vida

Por: pijamasurf - 04/14/2018

Encontrar el equilibrio de estos 4 ámbitos de la vida es la clave para la felicidad

El ser humano es, hasta donde sabemos, el único ser vivo que necesita dar a su existencia un propósito. Entre el momento en que nace y adquiere conciencia de sí y el instante de su muerte, su tiempo en esta tierra necesita estar animado por algo, lo cual a su vez va cambiando a lo largo del tiempo, pues el sentido de la vida no nos parece el mismo en la juventud –cuando comenzamos a preguntarnos sobre ello– que en la madurez o la vejez. 

Al respecto, vale la pena decir esto que a veces se olvida: no hay una sola respuesta a la pregunta por el sentido de la vida porque, de entrada, cada persona debe elaborarla por sí misma y, por otro lado, porque esa es una pregunta que es necesario sostener al hilo de nuestra existencia, que a veces, a la luz de ciertos hechos que vivimos, responderemos de algún modo y a veces de otro.

En ese curso, sin embargo, contamos con alguna asistencia de otros como nosotros que se han preguntado qué hacer con su vida. En el caso de la filosofía oriental, encontramos la idea del “ikigai”, una palabra japonesa que se traduce como “vivir la realización por la que habíamos esperado” y también como “aquello por lo cual vivir es valioso”. Nada más y nada menos. Recordemos que ya Albert Camus, al inicio de El mito de Sísifo, consideraba que no era otro el problema fundamental de la filosofía más que decir si la vida valía o no la pena de ser vivida. En Japón, esa respuesta está en el ikigai.

Aunque el desarrollo de esta idea es histórico, en años recientes ha cobrado nuevos bríos en razón, probablemente, de la insaciable búsqueda de sentido del hombre contemporáneo. Ahogados como vivimos en la prisa de vivir, en las múltiples ocupaciones, en la respuesta incesante a estímulos omnipresentes, el ikigai se ha presentado como una posibilidad de dar curso a la vida, de parar por un momento para reflexionar y decidir conscientemente sobre la dirección de nuestra propia existencia.

En ese sentido, el ikigai está basado en cuatro simples preguntas:

¿Qué amas hacer?
¿Qué eres bueno (a) haciendo?
¿Qué necesita el mundo de ti?
¿Por qué de lo que hagas puedes recibir un pago?

Si cruzamos esas áreas, el resultado es este:

Como vemos, la felicidad se encuentra ahí donde todo está en equilibrio: amas lo que haces, eres bueno (a) en lo que haces, esa ocupación genera un impacto positivo en el mundo y además recibes un ingreso a cambio que te permite vivir dignamente. 

Asimismo, cabe hacer notar que dicho balance se refiere tanto al individuo como a la sociedad, pues no es sólo que, egoístamente, puedas hacer lo que quieras, sino también que esto genere un cambio favorable en la comunidad a la que perteneces.

Fuera del papel puede parecer difícil vivir así, pero parte del propósito de filosofías como esta también es animarnos a construir el mundo que queremos. Quizá hoy tu ocupación principal te parezca vacía o insatisfactoria; quizá hoy amas lo que haces pero batallas para pagar las cuentas más elementales… ¿pero quién puede decir que mañana será igual? ¿Quién puede decir si no, quizá mañana, todos tengamos al menos una oportunidad de vivir una vida de plenitud?

 

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