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Una playlist de Caetano Veloso para resistir al régimen ultraconservador de Bolsonaro

Política

Por: pijamasurf - 11/01/2018

La elección de Jair Bolsonaro evoca en Caetano Veloso la dictadura militar que gobernó el país durante cerca de 20 años

El pasado domingo 28 de octubre, la sociedad brasileña eligió a un nuevo presidente, Jair Bolsonaro, quien obtuvo el 55% de los casi 105 millones de votos computados.

La elección ha causado cierta inquietud, porque Bolsonaro mismo es un personaje polémico. En distintas ocasiones se ha manifestado a favor de la tortura como práctica a la que una autoridad puede recurrir, ha expresado su admiración a la dictadura militar que gobernó Brasil entre las décadas de 1960 y 1980 y también ha hablado sobre la homosexualidad como una “desviación” que puede corregirse con golpes y reprimendas. 

Por estas y otras opiniones, a Bolsonaro se le considera un hombre de derecha y conservador, pero cabría decir que también intransigente y acaso peligroso; en suma, uno de los ejemplos más acabados de cómo ciertos rasgos de personalidad que rozan la locura y la psicopatía, pueden ser recompensados con el ascenso en la escala social y la obtención del poder.

Ante este panorama, algunas voces se han levantado en Brasil y otras partes del mundo para alertar sobre la radicalización a la que podría llevar el gobierno de Bolsonaro. Si bien no parece probable que se instale una nueva dictadura en el país sudamericano, se teme que ocurran otros efectos igualmente deleznables: desde la limitación de las libertades individuales hasta el franco desarrollo del uso autoritario del poder.

Caetano Veloso ha sido una de esas voces. Antes de la elección, el cantante publicó un artículo de opinión en The New York Times en donde señalaba los peligros que implicaba votar por el candidato del Partido Social Liberal. “Si Bolsonaro gana la elección, los brasileños pueden esperar una oleada de terror y odio”, escribió.

Sin embargo, Bolsonaro ganó, y todo parece indicar que Caetano Veloso será una voz disidente a lo largo de estos años que invitará no sólo a la reflexión sino, sobre todo, a la resistencia. 

Prueba de ello es la playlist que compartimos en esta nota, confeccionada y publicada por el cantante brasileño y que lleva como título simplemente “Política”. Las canciones que la integran pertenecen sobre todo a “Tropicália”, el movimiento musical y artístico encabezado por Veloso mismo, Gilberto Gil, el grupo Os Mutantes, Tom Zé, Gal Costa y otros. En los años de la dictadura, el rock de Tropicália fue una manera creativa de oponerse al régimen, de cuestionarlo y de llevar al gran público la reflexión necesaria para cambiar las cosas, posición que llevó a sus miembros a ser arrestados, encarcelados e incluso exiliados.

No obstante, ese no es el futuro que Caetano Veloso desea repetir. En su artículo del New York Times concluyó:

Muchas personas han dicho que planean irse a vivir al extranjero si gana el militar retirado. Yo nunca he querido vivir en otro país que no sea Brasil, y ahora tampoco quiero hacerlo. Ya me obligaron a vivir en el exilio una vez. No volverá a pasar. Quiero que mi música, mi presencia, sean una resistencia permanente ante cualquier rasgo antidemocrático que pueda surgir del probable gobierno de Bolsonaro.

¿Será esto lo que le espera a Brasil?

 

También en Pijama Surf: La información es el sistema de control (y está en todas partes)

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China está tratando la religión como una enfermedad mental y colocando a musulmanes en campos de rehabilitación

Política

Por: pijamasurf - 11/01/2018

Según la ONU, 1 millón de musulmanes uigures podrían estar detenidos en campos de "reeducación"

Oficiales de las Naciones Unidas informaron hace unos días que 1 millón de musulmanes están siendo detenidos en campos de "reeducación" en China actualmente. La mayoría de los detenidos son de la minoría uigur, que profesa la religión musulmana. Personas que han sido liberadas de estos campos han denunciado que se les somete a un proceso de adoctrinamiento que puede durar varios meses, en el cual se les obliga a renunciar al islam y a recitar propaganda del Partido Comunista. Los internos son obligados a comer puerco, beber alcohol y criticar las creencias islámicas; de no hacerlo, son torturados, e incluso existen reportes de muertes.

Según una comisión del gobierno estadounidense, el sistema de adoctrinamiento en campos en la región de Sinkiang debe considerarse "la mayor encarcelación de una minoría en el mundo actualmente". Las autoridades chinas niegan la existencia de dichos campos, y señalan que se trata de "escuelas de vocación para criminales". Sin embargo, The Atlantic y otros medios han dado a conocer audios del Partido Comunista que describen los procesos de adoctrinamiento y se refieren a la ideología islámica como una enfermedad o un virus que puede ser contagioso.

Los miembros del público que han sido elegidos para la reeducación han sido infectados por una enfermedad ideológica. Han sido infectados con extremismo religioso e ideología de violencia terrorista, por ello deben ser tratados en hospitales como pacientes.     

Según James Milward, profesor de historia china en la Universidad de Georgetown, "la creencia religiosa es vista como una patología". Se le compara, incluso, con un tumor maligno que debe cercenarse. China ha estado combatiendo brotes terroristas realizados por uigures radicales desde el año 2009; al parecer, al principio el gobierno empezó a investigar a aquellos que tenían rasgos que se consideraban sospechosos -como tener una barba- y actualmente parece que se está atacando al grueso de esta etnia sin diferenciar demasiado entre sus miembros.

Como si tomara del lenguaje de Richard Dawkins, el líder de los nuevos ateos, quien ha dicho que la "religión es un virus", el Partido Comunista habla de un riesgo de contagio "que podría causar serios daños al público. Es por ello que deben ser admitidos de inmediato a un hospital de reeducación para tratarlos y eliminar el virus de su cerebro y restaurar su salud mental".

Existen reportes de serios daños psicológicos por haber sido internado en estos campos. Una comisión estadounidense ha redactado un documento en donde exige que haya sanciones a China por estas violaciones a los derechos humanos.

No hay duda de que el caso es alarmante, pues ya hemos visto a dónde puede llevar esta veta de intolerancia fundamentalista secular, justamente también en China, donde ocurrió el mayor exterminio jamás documentado (mucho mayor que el de la Alemania nazi).