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¿Quién es Jair Bolsonaro, el nuevo presidente de Brasil de extrema derecha que tanto preocupa a la comunidad internacional?

Política

Por: pijamasurf - 10/28/2018

Bolsonaro será el próximo presidente de un país que se encuentra en un punto crítico en su historia

Brasil se encuentra en una de las peores crisis económicas y sociales en su historia, y hoy ha elegido a Jair Bolsonaro para sacar al país adelante, una decisión que genera alarma en la comunidad internacional, particularmente entre los medios y organizaciones que tienden a la izquierda.

Bolsonaro es un exmilitar que ha servido como legislador del estado de Río de Janeiro por varias décadas. Como legislador se ha opuesto a políticas de izquierda, al matrimonio gay, al aborto, a la legalización de las drogas y otras medidas. Se ha pronunciado a favor de acercarse más a la política de Estados Unidos e Israel. Según sus críticos, Bolsonaro obtuvo más del 55% de los votos y el triunfo para el Partido Social Liberal utilizando promesas populistas y reduccionismos simplistas.

Durante la campaña se ha registrado violencia y enorme polarización. No hace mucho, un activista antirracismo fue asesinado por un fanático seguidor de Bolsonaro. Mujeres, indígenas y miembros de la comunidad LGBT han sufrido violencia física o verbal de manera incremental, en un país multicutural que se ha polarizado. Pese a que Bolsonaro ha criticado a los afrodescendientes y ha dicho que sería incapaz de amar a un hijo homosexual e intentaría corregirlo con golpes, estas minorías votaron más por Bolsonaro que por su rival. De acuerdo con esta nota de Clarín, esto podría deberse a que están cansados de la violencia que sufren y ven en Bolsonaro a un persona decidida capaz de ejercer la fuerza necesaria para crear una sociedad más segura. (The Guardian ha compilado una serie de declaraciones polémicas que Bolsonaro ha hecho).

Bolsonaro ha alabado la dictadura militar del pasado y ha pedido una política de "mano dura", que incluye propuestas como reintroducir la pena de muerte, implementar la castración para violadores e inmunidad para policías que maten criminales. Por otro lado, pese a sus medidas populistas, Bolsonaro le ha dado confianza a la economía global al anunciar que Paulo Guedes -otro Chicago boy- será su principal asesor financiero, una señal de que la política económica neoliberal predominará y de que Brasil estaría abriéndose la inversión extranjera. Se espera que se desregule la economía y se privaticen los bienes estatales. Los mercados han reaccionado bien a Bolsonaro, no así la gente que se preocupa por los derechos civiles. Muchas personas hablan de Bolsonaro como el Trump brasileño y se habla, quizá precipitadamente, de "fascismo". Habrá que esperar.

Según algunos analistas, la elección de Bolsonaro tiene otra coincidencia con Trump: las fake news, pero vía WhatsApp, el servicio de mensajería que es inmensamente popular en Brasil, donde se han formado grupos patrullados por seguidores de Bolsonaro e influencers. Se le compara también con Trump por ser relativamente un "outsider" o alguien no ligado al poder político dominante, si bien él mismo es, obviamente, un político experimentado. Al igual que Trump, se ha encumbrado postulando ideas nacionalistas.

En todo caso, hay que tomar esto con un grano de sal, con alarma pero también considerando que esta es la información que produce la prensa internacional y la realidad sólo la sabrán los brasileños, y quizás ni ellos -pues, al parecer, hay una enorme circulación de noticias falsas y exageraciones en todos los sentidos-, al menos no hasta que Bolsonaro tome el poder. De cualquier manera, el triunfo de Bolsonaro ocurre a la par de una importante tendencia global a favor del nacionalismo y los gobiernos de derecha, y una pérdida de la ética política que valora la decencia y respeta la diferencia.

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Lo que Kanye West le dijo a Trump: universos paralelos, el viaje arquetípico del héroe, aviones diseñados por Apple

Política

Por: pijamasurf - 10/28/2018

Fiel a su estilo, Kanye West despotricó en el Despacho Oval de la Casa Blanca

Kanye West y Donald Trump se reunieron en la Casa Blanca supuestamente para discutir una reforma al sistema penitenciario y la violencia en las calles de Chicago, la ciudad del rapero. Pero las cosas tomaron un giro a lo Kanye y también, en cierta forma, a lo Trump. Podríamos decir que fue una sesión surrealista, bizarra y demás, pero la realidad que no estuvo tan fuera de tono respecto a lo que ha sido la presidencia de Trump. Y de Kanye, con sus exabruptos frenéticos, que él cree que son divinamente inspirados, era de esperarse.

Kanye empezó defendiendo al prisionero Larry Hoover, apelando a la teoría del multiverso, y con una veta bodhisattva esbozó una teoría de la compasión (que recuerda la idea de Phil K. Dick para escapar de la Matrix). Argumentó que debían sacar de prisión a Hoover porque "en un universo alternativo, yo soy Hoover". Kanye se puso cósmico y dijo que vivimos en un universo infinito y no se trata de ayudar a los negros, sino de ayudar a todos.

El rapero manifestó su apoyo a Trump, diciendo que la gorra que tenía puesta lo empoderaba, pues no tuvo mucha energía masculina en su infancia y se casó en una familia donde tampoco hay mucha energía masculina. Así que Trump podía ser una figura paterna, para él y para el país, por lo cual es necesario hacer ver bien a Trump, el Superman naranja. Incluso jugó con la idea de que Trump estaba viviendo el viaje arquetípico del héroe, a la Joseph Campbell, enfrentando la oscuridad, para lograr llevar a la luz a todo el país. La confusa épica de las celebridades que se ven como los viejos dioses griegos. 

Kanye dijo que los afroamericanos deben sacudirse la mentalidad de víctimas (lo que llama "welfare mentality") y dejar de sentirse ofendidos. Dijo que se podía ser negro y no ser demócrata. Sugirió un esquema estilo Montessori para las escuelas, donde le enseñaran música y meditación a los niños... Kanye habló por hasta 10 minutos seguidos en un eléctrico monólogo, haciendo asociación libre, yendo del tema de su bipolaridad a los coches voladores y a los aviones que las compañías estadounidenses debían diseñar para Trump, y por supuesto profirió numerosas groserías, algo que ya no escandaliza a nadie y parece completamente normal para la institución presidencial.

 

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