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Sinead O'Connor se convierte al islam, canta bella canción que llama a la oración y desata polémica

Arte

Por: pijamasurf - 10/26/2018

La camaleónica Sinead O'Connor ha abrazado la fe islámica

Sinead O'Connor ha tenido una vida difícil, llena de problemas personales, enfermedades, abuso y cambios radicales, pero eso sí, momentos de enorme belleza musical. La mujer herida, la mujer fénix que ha quemado Troya muchas veces. Muchas de sus polémicas han tenido que ver con la religión -como quemar una imagen del Papa en la TV- y ahora la más reciente sigue en este tenor.

La arista irlandesa se ha convertido al islam y se ha cambiado de nombre. Ahora su nombre es Shuhada’ y, según ha dicho en Twitter, su conversión es "la conclusión natural de un viaje teológico intelectual. Toda escritura lleva al islam. Lo que hace a las otras escrituras redundantes".

O'Connor ha publicado un video en el que canta un llamado a la oración y ha recibido su primer hiyab. En el último año, Sinead (o Shuhada'Davitt) ha estado padeciendo problemas de depresión, lo cual ella misma ha documentado y expresado abiertamente. Su problema ha llegado al punto de tener pensamientos suicidas y cosas por el estilo. Anteriormente, en 1999, Sinead fue ordenada sacerdote por la Iglesia católica ortodoxa irlandesa. Por primera vez en 4 años, este año lanzó música nueva.

Su conversión ha generado controversia, particularmente desde la voz reprobatoria de múltiples islamófobos que han criticado a la artista irlandesa, a quien acusan de darle la espalda a la civilización occidental.

Pese al desequilibrio y los diferentes episodios de intensa agitación mental, Sinead ha tenido momentos de gran lucidez, los cuales documentamos anteriormente en esta nota: 9 lecciones de vida cortesía de Sinead O'Connor.

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Murakami explica el secreto que anima sus novelas: 'debes atravesar la oscuridad para llegar a la luz'

Arte

Por: pijamasurf - 10/26/2018

Murakami en una entrevista sobre el mundo actual y el viaje a través de la oscuridad que su literatura emprende

Haruki Murakami es uno de los escritores más populares del mundo, uno de los pocos escritores que es considerado a la vez un gran escritor en términos literarios -aunque tiene sus detractores- y además un escritor cuya literatura es del agrado del gran público. Por ello es el eterno candidato al Nobel. En una reciente entrevista, Murakami, quien sigue estando sorprendido por su popularidad, cree que su fama literaria se debe a la confusión y al caos político en el que vivimos. Dice que su literatura fue especialmente popular en los años 90 en Rusia con la caída del comunismo, en una etapa de caos y confusión. Y su nueva novela, traducida al inglés como Killing Commendatore, podría beneficiarse del reino caótico de Trump. Murakami, quien dice que casi nunca sueña en la noche, pues sueña despierto, se ve a sí mismo, más que como un storyteller, como un storywatcher, alguien que observa y que deja que las cosas que mira cobren vida propia.

En un momento de la entrevista particularmente ominoso, Murakami responde a la pregunta de cajón sobre lo que piensa de la política estadounidense actual, de lo que la prensa ve como un momento especialmente oscuro. Notablemente, Murakami traza una parábola entre los acontecimientos actuales y el misterioso éxito de su obra e incluso, la sustancia secreta que opera en ella:

Cuando yo estaba en la adolescencia, en los años 60, vivíamos en la era del idealismo. Creíamos que el mundo sería mejor si sólo lo intentáramos. Las personas ya no creen eso, y pienso que es muy triste. Las personas dicen que mis libros son extraños, pero más allá de esa extrañeza, debe de haber un mundo mejor. Sólo que debemos experimentar la extrañeza antes de que podamos llegar a ese mundo mejor. Ese es el tema fundamental de mis relatos: debes atravesar la oscuridad, por lo subterráneo, antes de que llegues a la luz.

Murakami, que se mostraba reticente a explicar su arte, aquí revela su esencia, una suerte de psicología profunda, de viaje arquetípico envuelto en una atmósfera sumamente rara, entre la cultura pop y un realismo embrujado. Son las pequeñas cosas las que nos hacen poner atención, pero al final lo que nos carga es ese viaje a través de la oscuridad y esa luz que se atisba de repente. No se logra la trascendencia necesariamente, pero lo mágico cotidiano ocurre. Y hay esperanza. Uno encuentra a su gato perdido, como nota el entrevistador haciendo referencia a una famosa novela del escritor japonés. 

 

Foto: The Guardian