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Dejar la carne y los lácteos: la solución más eficaz para regenerar la Tierra (ESTUDIO)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 10/16/2018

De acuerdo con este estudio, cambiar radicalmente de dieta es la única forma de revertir los daños causados por la actividad humana sobre el planeta

En el momento actual, es ya innegable el impacto negativo que la actividad humana ha tenido sobre el equilibrio natural de la Tierra en el último siglo. 

A diferencia de otras especies, la nuestra evolucionó a partir de la transformación del entorno, lo cual eventualmente derivó en la situación en la que nos encontramos hoy en día: las condiciones meteorológicas globales han cambiado radical y aceleradamente en las últimas décadas; numerosas especies se han extinguido por causas relacionadas directamente con el ser humano; la contaminación de los suelos y los mares amenaza la supervivencia de la vida, etcétera. 

La lista de estas consecuencias podría, en efecto, aumentar y, por ello mismo, la pregunta que se impone es, más bien, qué hacer al respecto. Si el ser humano es responsable de la catástrofe ambiental en la que vivimos y que podría agudizarse, ¿no podría ser también artífice de la solución?

En ese contexto, a mediados de este año Joseph Poore y Thomas Nemecek (investigadores de las universidades de Oxford y Zúrich, respectivamente) publicaron un estudio en el que analizaron las acciones inmediatas que es posible emprender y que son capaces de reducir significativamente el impacto humano sobre el medioambiente. 

De todas las opciones exploradas, la única que, a decir de los científicos, se mostró como realmente efectiva, es reducir e incluso suprimir la carne y los lácteos de la dieta cotidiana.

Poore y Nemecek llegaron a esta conclusión luego de analizar el hecho de que de la superficie terrestre destinada a la producción de alimentos, 83% se utiliza para la producción de carne o de productos lácteos, lo cual genera el 60% de los gases de efecto invernadero relacionados con la agricultura y, en contraste, provee únicamente un 18% del total de calorías y 37% de las proteínas consumidas por la población mundial. 

Según este mismo cálculo, si la especie humana dejara de consumir carne y lácteos, la superficie de la Tierra destinada actualmente a la producción de alimentos se reduciría en un 75%, lo cual equivale al territorio combinado de Estados Unidos, China, Europa y Australia. 

Además de la reducción significativa de gases asociados con el calentamiento global que este cambio implicaría, otras consecuencias benéficas de una modificación radical de la dieta humana serían la recuperación de la acidificación natural de los suelos y la limpieza general de los cuerpos de agua que se usan en la producción alimentaria.

De acuerdo con los investigadores, la agricultura es el sector que genera la mayor cantidad de problemas para el medioambiente, pues actualmente supone la transformación o franca destrucción de hábitats enteros, desde las condiciones climatológicas de una región hasta la afectación de las especies (de todos los niveles) que pertenecen a los diferentes hábitats.

Producir 100g de carne de res, por ejemplo, genera 105kg de gases de efecto invernadero, mientras que producir 100g de tofu genera apenas 3.5kg. Es ese desequilibrio el que afecta enormemente el entorno donde se asienta un punto de producción de carne y lácteos. No es casualidad que, como señaló otro estudio, actualmente casi nueve de cada 10 mamíferos sobre la Tierra son ganado o seres humanos.

Poore y Nemecek reconocen que lograr un cambio en este campo no es sencillo, no sólo por los hábitos de dieta y consumo ampliamente extendidos entre la población mundial, sino también por los intereses económicos de dicha industria.

Con todo, el señalamiento está hecho. Después de todo, si la toma de conciencia es generalizada, nada impediría cambiar las cosas. Al menos, hipotéticamente hablando.

 

En este enlace, el estudio de Poore y Nemecek

 

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Ecosistemas

Por: pijamasurf - 10/16/2018

El fotógrafo George Steinmetz ha recorrido el mundo para documentar las implicaciones de alimentar a 7 mil 500 millones de seres humanos diariamente

¿Te has preguntado alguna vez de dónde vienen los alimentos que consumes o en qué condiciones se producen? Lo más probable es que la respuesta a esas preguntas sea inquietante (y quizá por eso, la mayoría de la gente prefiere no saber). 

En la época en que vivimos, la población humana, que ronda los 7 mil 500 millones de personas, ha convertido al consumo en el motor de la economía, lo cual ha transformado a ésta en un proceso esencialmente despiadado y codicioso de explotación y producción incesantes. Y el caso de la alimentación no es la excepción. De hecho, en la medida en que se trata de una necesidad básica, la alimentación se ha vuelto una de las industrias más ambiciosas del mundo. 

Las fotografías que acompañan esta nota atestiguan dicha ambición. En América, en Asia, en Europa: no importa dónde, habrá siempre una superficie inmensa dedicada a la producción de alimentos. Y George Steinmetz se ha encargado de documentarlo.

mil 500 obreros destazan 10 mil pollos cada hora en esta fábrica en la provincia de Jiangsu, China

 

Steinmetz se graduó como geofísico en la Universidad Stanford, profesión que abandonó desde hace 25 años para dedicarse a la fotografía documental. Después de un viaje de 2 años por África, Steinmetz encontró en la fotografía aérea y panorámica la mejor manera de transmitir la situación urgente por la que atraviesa el planeta.

En el caso de su proyecto Big Food (que con cierta licencia podríamos traducir como Comida al mayoreo), Steinmetz recorrió primero Estados Unidos y después otros países para encontrar los sitios que proveen al mundo de alimento, pero sobre todo, para evidenciar el costo de alimentar a 7 mil 500 millones de personas.

Áreas completas de la selva del Amazonas, devastadas para producir soya. Granjas en Estados Unidos donde miles de aves son criadas para consumo humano pero al mismo tiempo son rociadas con antibióticos de manera cotidiana, para evitar alguna epidemia que podría significar pérdidas económicas para la industria. Estanques en Noruega que "cultivan" el salmón que después será vendido en supermercados de toda Europa, de China o de América. Cerdos en Alemania que apenas ven el matadero, buscan huir. En otras palabras: estragos ambientales, crueldad animal, contaminación química con efectos tanto en la salud humana como en el equilibrio del planeta, explotación laboral, entre varias otras circunstancias.

30 mil hectáreas de techos plásticos, al abrigo de los cuales se cultivan todo tipo de frutas, verduras y flores destinadas al comercio de gran distribución en toda Europa -un sistema contra el que los productores locales difícilmente pueden rivalizar-

 

Como dato anecdótico cabe agregar que en el 2013, Steinmetz y su entonces asistente, Wei Zhang, fueron detenidos, presentados a la policía e incluso encarcelados por tomar fotografías de una granja en Kansas. "Nos trataron como si fuéramos terroristas", dice Steinmetz al recordar el incidente.

Wisconsin, Estados Unidos: un camión circula por las filas de esta "guardería" que acoge a 3 mil 300 becerros alejados de sus madres, cuya leche se usa en la producción de lácteos; ellos, en cambio, son alimentados artificialmente con una mezcla de agua y leche

 

18 mil pavos se apretujan en este corral en Iowa, Estados Unidos, mientras un obrero rocía sobre ellos un antibiótico pulverizado; cada ave pasa en promedio 18 semanas en este espacio, el tiempo suficiente para que la mezcla de soya y minerales con que son alimentados les haga ganar 10kg, el peso necesario para comercializarlos

 

65 toneladas de arenque en un barco pesquero en Oregón, Estados Unidos; los "barcos-fábrica" como este cuentan con la capacidad de transformar cada día 30 toneladas de pescado en filetes, bastones o surimi, particularmente para McDonald's, uno de los consumidores principales del producto

 

En Hjørundfjord, un fiordo típicamente Noruego, cada una de estas granjas de salmón produce 18 mil peces en cada uno de sus ocho estanques; los especímenes crecen en 18 meses, alimentados con una mezcla de soya y pescado

 

Una granja de pepinos de mar en el puerto de Yantái, China, país en donde este animal marino es especialmente apreciado como ingrediente gastronómico

 

La fábrica Taylor Farms (en California) no produce, sólo procesa: 7 mil toneladas de vegetales y ensaladas listos para consumir, cada semana

 

Las imágenes son sin duda impactantes y, por ello mismo, incitan casi inevitablemente a la reflexión. ¿Podría ser de otro modo? ¿Hay otras formas de alimentar a la población humana mundial? ¿Cuánto de todo ese alimento se desperdicia? ¿Cambiarían las cosas si la gente comenzara a tomar conciencia de su alimentación, en todos los sentidos?

 

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Imágenes vía Paris Match, The New York Times y el sitio de George Steinmetz