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Águila sorprende a zorro e intenta arrebatarle un conejo que había cazado (FOTOS)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 05/29/2018

¿Quién crees que triunfó en esta batalla de supervivencia?

La naturaleza no es ni desprendida, ni justa: simplemente, es. Si acaso, como pudo observar Charles Darwin y como han notado algunos científicos en otras épocas, parece existir cierta tendencia al equilibrio y la preservación, algunas cuantas “constantes” orientadas en ese sentido, pero fuera de eso, no es posible atribuirle algún propósito o valor ulterior a sus procesos. La vida en la naturaleza ocurre, y nada más.

Un ejemplo de ello fue atestiguado hace unos días en el Parque Nacional San Juan, localizado en el estado de Washington (EEUU), donde el fotógrafo Kevin Ebi pudo capturar el momento justo en que un águila intentó arrebatarle a un zorro el conejo que recién había cazado.

Ebi pudo tomar esta secuencia poque había fotografiado ya al zorro con un conejo (al que había atrapado poco antes) en el hocico. Para su sorpresa, de pronto un águila entró en el cuadro de su cámara. El ave fue de lleno en busca de la presa del zorro, tomándola con sus garras y remontando de inmediato su vuelo. 

Según se observa, el águila en cuestión fue un ejemplar de la especie Haliaeetus leucocephalus, conocida como águila calva y nativa de América del norte. Esta ave rapaz es especialmente poderosa: su cuerpo oscila entre los 70 y los 102cm de largo, con una envergadura de hasta 2m y un peso de entre 3 y 6kg. En las hembras, estas dimensiones son hasta un 25% mayores. Usualmente se alimentan de presas “pequeñas” (peces, otras aves, mamíferos), pero en caso de necesidad pueden recurrir a la caza de animales mayores. Se han documentado ocasiones en que un águila levanta y vuela con presas de entre 7 y 10kg. 

Por otro lado, se trata de una especie capaz de desplazar con facilidad a otros depredadores, tal y como quedó demostrado en esta serie fotográfica, en la cual la imagen final resume elocuentemente la manera en que se resuelven las cosas en la naturaleza.

 

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Imágenes: Lost at E minor

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Mira este domingo 22 de abril las Líridas, la primera lluvia de estrellas del 2018

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 05/29/2018

La segunda mitad de abril se ve favorecida por la lluvia de las Líridas, un espectáculo de estrellas fugaces que alcanza su pico entre la noche del 22 y la madrugada del 23

Abril es un mes particular en el hemisferio norte. La primavera está completamente asentada, los cielos suelen estar despejados, los días son luminosos, las noches frescas y el viento es tibio. Abril es también el mes en el que ocurre la primera gran lluvia de estrellas del calendario astronómico, el espectáculo conocido como las Líridas. 

Esta lluvia de meteoritos se ha observado históricamente desde hace más de 2 mil años en el Hemisferio Norte, siempre entre la segunda mitad del mes, entre el 16 y el 26 de abril. Igualmente, el momento de mayor esplendor –esto es, cuando se observan más “estrellas” cayendo– ha ocurrido siempre entre la noche del 22 y la madrugada del 23 de abril. La frecuencia de meteoros observables oscila entre los 15 y los 20 por hora, aunque en ocasiones extraordinarias (e imprevisibles) esta cifra puede llevarse hasta los 100 meteoritos por hora. Este 2018, además, las condiciones son favorables para disfrutar del espectáculo. La Luna acaba de nacer, por lo cual su luz casi no afectará la oscuridad nocturna.

Para atisbar este fenómeno es necesario mirar hacia el este y ubicar la estrella más brillante de todas. Esa será Vega, que pertenece ya a la constelación de Lyra. El radiante de la lluvia será un punto un poco más hacia el noroeste, a partir del cual los meteoritos se dirigirán hacia Vega; sin embargo, no se recomienda fijar la vista en el radiante, pues es posible perderse las estrellas fugaces de mayor estela.

Un par de recomendaciones finales: si tienes dificultades para orientarte, puedes recurrir a apps como Sky Map (para el sistema operativo Android) o SkyView (iOS), que ofrecen un mapa preciso de la bóveda celeste. Asimismo, no está de más decir que la maravilla del espectáculo se multiplica cuando se observa en condiciones de oscuridad natural.

Las Líridas son los residuos del cometa Thatcher (C/1861 G1), con los cuales la Tierra se cruza cada año, a pesar de que la última vez que el cometa visitó nuestro sistema solar fue en 1861 (y lo volverá a hacer en el 2276, ya que su órbita en torno al Sol se repite cada 415 años).

¿Qué te parece? Con este regalo celeste abril quizá no sea, después de todo, el mes más cruel.

 

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Imagen: Matt Payne Photography/flickr