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15 películas sobre la soledad, la melancolía y la dificultad de relacionarse

Arte

Por: pijamasurf - 05/12/2018

Algunas sugerencias para reflexionar desde el cine nuestra condición de seres gregarios

Entre las varias situaciones contradictorias que el ser humano experimenta a lo largo de su vida, las relaciones que llega a entablar con sus semejantes son una de las más enigmáticas. Por un lado, somos seres que buscamos naturalmente la compañía y, de hecho, fue gracias a nuestra capacidad para socializar y convivir en grupo que sobrevivimos y evolucionamos como especie. 

Al mismo tiempo, sin embargo, entablar relaciones conlleva algunas dificultades. Por distintos motivos, la soledad, el aislamiento o alguna otra forma de dicha dificultad se impone sobre la inclinación natural a la compañía, impidiendo la conexión con los demás y aun con el mundo alrededor. 

Las cintas que ahora compartimos exploran dichas contrariedades desde distintas perspectivas. En algunos casos se observa que la soledad es un síntoma de estados emocionales complejos, en otros parece ser efecto de la alienación social que propicia el sistema en el que vivimos, y en otras cintas la soledad se experimenta como un tránsito necesario hacia algo más.

 

Fresas salvajes, Ingmar Bergman (1957)

Durante un viaje por carretera con la esposa de uno de sus hijos y otros tres jóvenes, un viejo profesor, viudo y retirado, reflexiona sobre las relaciones que tuvo a lo largo de su propia vida, pero también sobre aquellas que sostienen actualmente sus compañeros de travesía, con particular énfasis en la angustia que casi siempre acompaña lo mismo la ausencia que la presencia de los otros.

 

El desierto rojo, Michelangelo Antonioni (1964)

El nombre de esta cinta alude al “desierto” interior por el que vaga una persona, perdida o confundida en sus propias emociones, incapaz también (por diversos motivos) de establecer un contacto vital con el mundo a su alrededor. Antonioni elabora esta metáfora a partir de la historia de una mujer que después de un accidente automovilístico, cae en una tristeza profunda.

 

El samurái, Jean-Pierre Melville (1967)

Conocida también en español como El silencio de un hombre, esta cinta sigue la historia de un asesino a sueldo que vive estrechamente en muchos sentidos: no sólo con pocas pertenencias materiales, sino también con cierta limitación interna y emocional. Se trata, en cierta forma, de un lobo solitario que no por casualidad realiza una tarea que demanda honor y silencio. Conforme a la historia que relata, la cinta destaca también por su minimalismo visual de gran eficacia expresiva.

 

Silent Running, Douglas Trumbull (1972)

Esta película es una joya poco valorada de la ciencia ficción y de la exploración cinematográfica de las emociones humanas. La historia se sitúa en un futuro distópico en el que la vida vegetal ha desaparecido de la faz de la Tierra pero algunas especies se conservan en tres naves que orbital en torno a Saturno, cuidadas a su vez por un hombre y dos robots de mantenimiento. El director de la cinta, Douglas Trumbull, fue jefe de efectos especiales en distintas producciones, notablemente en 2001: A Space Odyssey, de Stanley Kubrick (1968).

 

Solaris, Andréi Tarkovski (1972)

Bajo el manto de la ciencia ficción y a partir de la novela homónima de Stanisław Lem, Tarkovski dirigió una de las cintas más contundentes en torno a esa forma de la soledad que tiene su origen en el desconocimiento que el ser humano tiene de sí mismo. 

 

Taxi Driver, Martin Scorsese (1976)

Una de las cintas más importantes en la trayectoria de Martin Scorsese, Taxi Driver sigue la vida de Travis Bickle (Robert De Niro), un hombre que ha dejado el ejército y que vive solo en Nueva York, en un estado mental y emocional crítico. Para algunos, Taxi Driver refleja la soledad paradójica de las grandes ciudades, que aunque concentran a miles o millones de personas, fomentan también la alienación.

 

Paris, Texas, Wim Wenders (1984)

Un hombre arrepentido de haber abandonado a su esposa y a su hijo 4 años atrás busca volver a establecer contacto con ellos, lo cual implica también reconocer el maltrato que les infligió. En este caso, la cinta hace ver cómo con cierta frecuencia son las propias heridas emocionales de una persona la razón por la cual puede llegar a aislarse de los demás.

 

Las alas del deseo, Wim Wenders (1987)

Dos ángeles se encuentran en Berlín, siguen la vida de algunos mortales, al principio con curiosidad y ocio, después con cierto interés y al final por amor, al menos en el caso de uno de ellos. La cinta (que en español se conoce también como El cielo sobre Berlín) muestra que la soledad puede quedar reservada para la eternidad, pero no para este mundo, que está hecho para que disfrutemos de la compañía de otros.

 

Naked, Mike Leigh (1993)

Una película dura que tiene como protagonista a un hombre de mediana edad, inteligente y culto, pero perturbado emocionalmente, incapaz de detener la espiral de autodestrucción por la que desciende.

 

Tres colores: Azul, Krzysztof Kieślowski (1993)

Esta fue la primera cinta de una trilogía dedicada a explorar los ideales de la Revolución Francesa (libertad, fraternidad e igualdad). En Tres colores: Azul, Kieślowski presenta la historia de una mujer que pierde en un accidente automovilístico a su esposo y a su pequeña hija. Ella misma intenta suicidarse, pero sobrevive y su única manera de enfrentar la tragedia por la que pasa es aislándose del mundo. Sin embargo, la realidad misma se encarga de cuestionar su encierro.

 

Chungking Express, Wong Kar-wai (1994)

Entre la ciencia ficción y la narrativa noir, Chungking Express cuenta la historia del “agente 233”, un policía solitario a quien su pareja abandonó recientemente. Wong Kar-wai exploró en esta película el amor y la melancolía, pero también la relación entre el presente y las experiencias del pasado.

 

Lost in Translation, Sofia Coppola (2003)

¿Qué provoca el encuentro de dos seres solitarios? En parte esa es la pregunta que anima esta cinta de Sofia Coppola, protagonizada por Bill Murray y Scarlett Johansson y rodada en Tokio.

 

Luces al atardecer, Aki Kaurismäki (2006)

Kaurismäki ha explorado con sensibilidad las tragedias interiores del ser humano con una perspectiva muy particular, que se ha identificado con la ironía y cierto humor mordaz. En esta cinta se cuenta la historia de un hombre que labora como guardia, que carece de amigos y que en cierto momento comienza una relación con una mujer. La fotografía de la película (que corrió a cargo de Timo Salminen) estuvo inspirada en la paleta de colores y el estilo visual de un gran solitario: Edward Hopper.

 

Mary y Max, Adam Elliot (2009)

Esta cinta animada, profundamente conmovedora, cuenta la historia de la amistad inesperada, azarosa y postal entre una niña de 8 años que vive en Australia y un hombre de 44 años que reside en Nueva York. Además del estilo cinematográfico, la película destaca también por su banda sonora.

 

Her, Spike Jonze (2013)

Probablemente una de las cintas que mejor han expresado una de las formas más comunes de la soledad contemporánea, nacida paradójicamente en una época en que la comunicación y las conexiones se desarrollaron frenéticamente. Entre las varias preguntas que recorre la cinta, una de ellas es: ¿por qué a algunos les parece más fácil relacionarse con un sistema operativo que con una persona?

 

No olvides compartirnos tus sugerencias y opiniones en la sección de comentarios de esta nota o través de nuestras redes sociales. Al recomendar otra cinta, quizá otros lectores conozcan nuevos caminos a la reflexión desde el cine.

 

También en Pijama Surf: 18 películas con preguntas filosóficas fundamentales para la vida

 

Imagen de portada: Luces al atardecer, Aki Kaurismäki (2006)

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25 películas difíciles de entender que son un gran estímulo para tu conciencia

Arte

Por: pijamasurf - 05/12/2018

Si bien estas cintas pueden parecer complejas, su recompensa es que nos llevan a preguntas que de otro modo quizá no nos haríamos

“Sólo lo difícil es estimulante”, dijo alguna vez el poeta y novelista cubano José Lezama Lima, que en su literatura profesó con el ejemplo y llenó sus escritos de adjetivos y construcciones gramaticales a veces difíciles de penetrar… pero, cuando se les entiende, profundamente gratificantes. 

La dificultad nos incita a esforzarnos más. Aunque no menos cierto es que algunas personas frente a lo adverso prefieren retirarse, aburridas o atemorizadas, acaso como efecto de un viejo hábito aprendido frente a aquello que se les presenta como un obstáculo a su voluntad y no como un incentivo. Lamentablemente, pues rendirse nos priva de llegar a la meta, de descubrir algo que no sabíamos, de disfrutar nuevos placeres e incluso de aprender a partir de los tropiezos. Eso es lo estimulante de la dificultad.

Elaboramos este breve elogio a lo difícil como introducción a 25 películas que cumplen con dicha característica. No se trata de cintas particularmente dóciles frente al espectador, pues sea por su elección narrativa, por el uso de lenguaje cinematográfico, por el tema general tratado o por algún otro motivo, representan un reto del tipo al que no siempre estamos habituados cuando nos sentamos a ver una película.

Pero en este caso, la dificultad también tiene su recompensa. Quizá cuando comiencen a correr los créditos finales en alguno de estos títulos tengas la sensación creciente de no saber qué acabas de ver, quizá no atines a articular una sola idea coherente y te sientas abrumado y hasta un poco torpe. Pero también es muy posible que sientas un cosquilleo en tu mente, como un rayo de luz vivo, titubeante, que se esfuerza por salir y crecer…

Compartimos a continuación los títulos y algunos datos al respecto de cada una.

 

Being John Malkovich, Spike Jonze (1999) 

Si bien el punto de partida de esta película es enteramente fantasioso, su desarrollo nos lleva a explorar el enigma de la identidad y de eso que llamamos "yo", sin duda uno de los abismos más inquietantes de todos los que el ser humano puede encontrar para abismarse.

 

Enemy, Denis Villeneuve (2013)

Una adaptación parcial de El hombre duplicado, novela de José Saramago (2002), esta cinta sigue la historia de un hombre que descubre por casualidad en una película a otro que es idéntico físicamente a él. La búsqueda de este “doble” hace al espectador preguntarse sobre el fundamento de su propia identidad. 

 

Predestination, Peter y Michael Spierig (2014)

Sin mayor introducción, esta cinta sitúa a su espectador en plena acción, y ahí comienza la complejidad. Poco a poco, el espectador es llevado a la comprensión de la trama general, basada en el motivo del viaje en el tiempo.

 

Mr. Nobody, Jaco Van Dormael (2009)

Además del tema principal de la cinta –la posible inmortalidad del ser humano–, Mr. Nobody presenta cierta complejidad por su narrativa fragmentada y su ambición de cruzar diferentes historias.

 

A Clockwork Orange, Stanley Kubrick (1971)

A primera vista esta película es sencilla, posiblemente perturbadora en algunos de sus planteamientos, pero cinematográfica y narrativamente simple. En el fondo, sin embargo, los temas que toca y las preguntas que plantea en torno a éstos no son especialmente fáciles de entender. Este comentario de Slavoj Zizek al respecto aporta una perspectiva que puede resultar útil para la comprensión del filme.

 

Cloud Atlas, Tom Tykwer y Lana y Andy Wachowski (2012)

La dificultad de esta cinta proviene sobre todo de su narrativa, que integra seis épocas diferentes unidas por la causalidad de ciertos fenómenos. Se trata de un esfuerzo admirable por traducir en el cine la contingencia propia de la vida.

 

The Fountain, Darren Aronofsky (2006)

Desde sus primeras cintas (Pi y Requiem for a Dream, de 1998 y 2000, respectivamente), Aronofsky se distinguió por ser un director poco común, inclinado hacia la experimentación y la complejidad narrativa. En The Fountain se propuso explorar el tema de la conciencia y su destino una vez que la vida termina.

 

Abre los ojos, Alejandro Amenábar (1971)

Una cinta que juega con el tópico clásico de la frontera entre la realidad y el sueño y cómo una persona puede ser manipulada para dudar de su propia realidad, o de sus propios sueños.

 

Shutter Island, Martin Scorsese (2010)

Si bien a Scorsese se le identifica más bien con cintas de criminales, mafias y personajes a medio camino entre el cinismo y la locura, en Shutter Island filmó una historia un tanto fuera de dicha línea, la cual sigue la investigación de un agente policíaco que busca explicar la desaparición de un paciente en un hospital psiquiátrico. Cabe mencionar que el final de la película ha suscitado varios artículos en Internet que buscan explicarlo.

 

Memento, Christopher Nolan (2000)

En esta película, Nolan ensayó un recurso narrativo interesante que quizá confunde de inicio al espectador, pero pronto encuentra su propia lógica.

 

Donnie Darko, Richard Kelly (2001)

A diferencia de otras cintas consideradas de culto, que lograron trascender este límite y dieron cierto salto a la cultura pop, Donnie Darko ha navegado desde su estreno en aguas un tanto apartadas y frías. Quizá esto se deba a la oscuridad de su cinematografía, que se expresa en casi todos los aspectos de la cinta. De cualquier modo, se trata de una película que no ha dejado de fascinar y, sobre todo, perturbar lúcidamente.

 

Inception, Christopher Nolan (2010)

La película más popular de Nolan es también la obra en la que mejor empleó su juego de distintos planos de realidad, logrando ese efecto que también se encuentra en Las mil y una noches, en el Quijote y en algunas narraciones de la literatura oriental: que el espectador ya no pueda diferenciar entre la realidad y la ficción. Hace algún tiempo, Nolan explicó el significado de la escena final de la cinta.

 

Eternal Sunshine of the Spotless Mind, Michel Gondry (2004)

Un clásico de nuestra época, esta película de Gondry cautivó de inmediato a los espectadores por su exploración de la memoria en relación con el amor. Sin embargo, más allá de la temática, la cinta destaca también por el manejo de su narrativa, que hace honor a la complejidad del argumento. 

 

Melancholia, Lars von Trier (2011)

¿Cómo pueden convivir en una cinta una boda y la colisión inminente de la Tierra con otro planeta? Esta pregunta, que podría parecer un tanto excéntrica, revela en su respuesta algunas de las contradicciones más enigmáticas de la naturaleza humana. Para los interesados, en el primer ensayo de La agonía del Eros, el filósofo Byung-Chul Han dedica un comentario particularmente inteligente a esta cinta.

 

Jacob’s Ladder, Adrian Lyne (1990)

Un veterano de la guerra de Vietnam comienza a tener recuerdos tormentosos y un tanto involuntarios de sus días en dicho conflicto; conforme investiga el origen de éstos, descubre una verdad horrenda. Cabe señalar que todos los efectos especiales de esta cinta no son resultado de la posproducción de la misma, sino que fueron filmados en vivo, lo cual también le otorga un gran valor cinematográfico.

 

Synecdoche, New York, Charlie Kaufman (2008)

En esta lista, Kaufman se encuentra tácitamente en otras dos cintas, pues fue el guionista de Being John Malkovich y Eternal Sunshine of the Spotless Mind, lo cual revela ya su talento para contar historias de formas más bien inusuales. Synecdoche, New York fue su debut como director y el resultado no fue menos complejo. Grosso modo, la cinta cuenta el esfuerzo de un director de teatro (Philip Seymour Hoffman) por montar una obra que aspira a convertirse en la realidad misma. Quien conozca la breve narración de Borges Del rigor en la ciencia puede tener una idea de la trama de esta película.

 

Fight Club, David Fincher (1999)

Un thriller psicológico que devino cinta de culto, Fight Club cuenta la vida de un oficinista más bien común, con un problema de depresión, insomnio y hastío, que un día se encuentra con un sujeto que parece todo lo opuesto a él: es bien parecido, es audaz, desobedece las reglas, es un tanto cínico incluso. A partir de esta relación ambos inician un “club” cuyo único fin es pelear, pero que pronto da pie a otras acciones.

 

Blade Runner, Ridley Scott (1982)

Un clásico de la ciencia ficción y del cine en general, esta cinta basada parcialmente en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968) de Philip K. Dick deja en el aire una de las preguntas más enigmáticas que puede plantearse en torno a la condición decisiva de nuestra especie: eso que hace humano al ser humano, ¿puede replicarse?

 

Moon, Duncan Jones (2009)

Un hombre ha estado solo durante 3 años en una base lunar, “acompañado” únicamente por una inteligencia artificial. Hacia el final de este período y cuando parece que volverá por fin a reunirse con su esposa y su hija en la Tierra, comienza a tener alucinaciones inquietantes. La famosa “vuelta de tuerca” de la que Henry James habló para las historias que nos llevan más allá de lo esperado, es aplicada aquí con maestría.

 

El espejo, Andréi Tarkovski (1975)

Una de las cintas más experimentales de Tarkovski (y se dice que también la más íntima), en la que buscó traducir el flujo de conciencia que se presenta en la memoria, que nunca es lineal ni directo, sino más bien fragmentado, interrumpido, con saltos entre épocas no necesariamente consecutivas y sin embargo unidas en un mismo hilo común.

 

The Tree of Life, Terrence Malick (2011)

A partir de las vivencias de una familia del sur de Estados Unidos, Malick traza una espiral hasta el origen del universo y de la vida en la Tierra, con idas y vueltas entre ese viaje cósmico y la memoria del hombre que está recordando su pasado. La película destaca también por su belleza visual, su edición y la banda sonora.

 

Primer, Shane Carruth (2004)

Carruth posee una formación como matemático e ingeniero, misma que no ha dudado en incorporar a su trabajo cinematográfico. Esta cinta en especial destaca por la complejidad del desarrollo de su argumento, sus diálogos y los temas filosóficos y científicos que se presentan. El tema general de la cinta es el viaje en el tiempo.

 

Mulholland Drive, David Lynch (2001)

“Una historia de amor en la ciudad de los sueños”. Con esa descripción Lynch presentó esta película que, en rigor, se clasifica más bien dentro del género del thriller psicológico (un tanto detectivesco).

 

Inland Empire, David Lynch (2006)

Una de las cintas más arduas de Lynch, por el uso de ciertos recursos cinematográficos pero sobre todo por la narrativa compleja que desarrolla: por un lado, hace que al interior de la película ocurra otra película, pero también establece conexiones con personajes de otras obras suyas (como Twin Peaks o Lost Highway).

 

2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick (1968)

Si bien es uno de los filmes más conocidos de Kubrick y en cierto modo “transparente”, su posible dificultad se encuentra en el tema que aborda. ¿Es 2001: A Space Odyssey sólo una película de ciencia ficción o más bien un ambicioso relato de la evolución humana?

 

¿Qué te parece? Si tienes alguna otra recomendación, no dudes en compartirla en la sección de comentarios de esta nota o a través de nuestras redes sociales.

 

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