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Curar a los pacientes no es un modelo de negocios rentable: Goldman Sachs

Salud

Por: pijamasurf - 04/22/2018

La salud puede ser un campo de inversión verdaderamente apetecible, pero no si el fin es curar a las personas

En Pijama Surf hemos abordado antes uno de los rasgos más característicos de nuestra época: la promoción de una vida productiva y útil, por encima de todo y aun a costa de aspectos de la existencia que para el ser humano son más fundamentales que eso, desde su salud hasta la pregunta por su razón de ser.

Una expresión un tanto increíble de dicha tendencia se hizo pública hace poco a través de un reporte elaborado por analistas de Goldman Sachs, una de las firmas de inversión más importantes del mundo, célebre también tanto por su participación en la crisis financiera de 2007-2011 (derivada de la especulación con fondos inmobiliarios) como por la manera en que se ha infiltrado en distintos gobiernos nacionales y organismos supranacionales.

En cierto fragmento de dicho reporte, los autores se hacen seriamente esta pregunta: “¿Curar a los pacientes es un modelo de negocios rentable?”. El contexto de la cuestión es un análisis sobre la situación actual de distintas empresas de biotecnología, entre las cuales se encuentra una, Gilead Sciences, que hace unos años desarrolló un tratamiento contra la Hepatitis C exitoso en el 90% de los casos en que fue aplicado. Tal efectividad se tradujo en ganancias económicas cuantiosas (cerca de 12.5 mil millones de dólares en el 2015), pero éstas decayeron a 4 mil millones de dólares el año pasado.

La pregunta polémica o peculiar del reporte tiene sentido dentro de la lógica antes señalada; en efecto, si el único fin es producir sin fin ni sentido, una persona curada de una enfermedad representa una fuente menos de ingresos y ganancias. ¿Qué hay, sin embargo, de todo aquello que no es ingreso ni ganancia? ¿Qué pasa con la idea general de bienestar, decisiva para el ser humano? ¿Qué pasa con la salud tanto personal como colectiva? Y en otro sentido, ¿por qué una ganancia de 4 mil millones de dólares no puede considerarse suficiente?

Y aunque de inicio estas preguntas podrían parecernos distantes de nuestra propia vida, vale la pena tomarlas también como un motivo de reflexión para nuestras decisiones cotidianas. En este escenario, asumir la responsabilidad de la salud personal, por ejemplo, puede ser una decisión verdaderamente revolucionaria.

 

También en Pijama Surf: La paradoja de que el ser humano pierda su salud por ganar dinero y pierda su dinero recuperando su salud

 

Con información de Boing Boing

Imagen de portada: Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, Rembrandt (1632)

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Salud

Por: pijamasurf - 04/22/2018

La ciencia nos señala que este tipo de personas no suelen darse cuenta de su propia toxicidad, ni de su incompetencia

Se les ha llamado “vampiros energéticos”, “personas tóxicas”, entre otros apelativos poco atractivos. En realidad son individuos de los cuales ciertos rasgos de su personalidad promueven la tensión, el conflicto y el caos. Una vez que se logra identificar quiénes son aquellos personajes malévolos que se encuentran cerca en nuestro día a día, es posible establecer límites con el fin de evitar que su toxicidad nos envenene. No obstante, ¿qué pasaría si el personaje tóxico que tanto daño hace alrededor fuese uno mismo?

Por las redes sociales circula una importante cantidad de publicaciones en donde se desean parejas o amistades que promuevan el bienestar, la paz y mucho amor. Sin embargo, y de una manera más frecuente de lo esperado, los usuarios que suelen compartir este tipo de imágenes resultan tener conductas consideradas hipócritas y falsas, para desencadenar malestares en segundas o terceras personas. Desgraciadamente, la ciencia nos señala que este tipo de personas no suelen darse cuenta de su propia toxicidad ni incompetencia. Esto sucede debido al efecto Dunning-Kruger, en donde existe una ligera superposición entre lo que otras personas piensan acerca de nosotros y lo que creemos que piensan, principalmente en tres aspectos:

 

– Ser frío y  prepotente

El cerebro del ser humano está estructurado de tal manera que se encuentra constantemente evaluando el entorno en búsqueda de alguna situación de riesgo. Solemos cuestionarnos si alguien que acabamos de conocer podría provocarnos problemas, si tiene posibilidades (por sus rasgos físicos o conductuales) de hacernos daño, etc.; y solemos responder a esa pregunta basándonos en sus acciones: si es empático, atento, sincero, amigable, con buenas intenciones…

En palabras de Heidi Grant, psicóloga de la Universidad de Yale:

Cuando eres cálido, la tendencia a decirle a las personas qué hacer se ve más como ‘una ayuda’. […] En otras palabras, cuando las personas creen que generalmente tienes buenas intenciones desde el corazón, se te brinda el beneficios de la duda y tus acciones se interpretan de manera generosa. Esto sólo sucede cuando eres cálido.

El problema es que la mayoría de las personas, en especial en el área profesional, considera que dar buenas impresiones a sus colegas se relaciona principalmente con la competencia. En su afán de demostrar sus habilidades y talentos, se vuelven negligentes para proyectar calidez. (De hecho, es peor que eso -algunas personas suprimen actuar con calidez con el fin de parecer más competentes-).

Es decir, este tipo de personas tóxicas suelen gritar o hablarles con un tono inquisitivo a sus compañeros, son incapaces de reconocer sus errores y culpan a otros, critican negativamente a sus colegas –resaltando sus errores– delante de los jefes para aparentar mayor competencia ante los demás, hacen comentarios peyorativos sobre los mismos jefes cuando éstos no están en el lugar, y no permiten a otros desempeñar sus funciones, pues ponen trabas y no siguen las líneas logísticas.

 

– Ser egoísta

Ya sea que una persona decida ignorar sus responsabilidades y deje que otros las asuman, o se queje constantemente por la negligencia o límites de los otros, estos tipos de rasgos se asocian con alguien tóxico que “se queja demasiado”. Incluso cuando alguien se encuentre enfocado sólo en el trabajo, la persona tóxica siempre criticará su manera de ser, su estilo de trabajo, o intentará robarse el crédito del esfuerzo del otro.

Para Grant:

Honestamente, la mayoría de las personas egocéntricas ni siquiera se dan cuenta de que lo son, y algunos de ellos ni siquiera quieren serlo. (Excepto los narcisistas. Asumámoslo). Para estar seguros de no caer en esta particular categoría de la toxicidad, toma un tiempo para ponerte en los zapatos de tus colegas para realmente intentar comprender su perspectiva. Sé curioso y pregunta, para aprender más acerca de tus compañeros de trabajo que no conozcas realmente. Y sobre todo, muestra empatía. Muéstrales que los respetas y valoras lo suficiente como para tratar de ver a través de sus ojos. Usa frases como ‘Lamento que estés pasando por eso…’ y ‘Me imagino lo que debiste sentir…’.

 

– Ser un intransigente “sabelotodo”

En varias investigaciones se ha demostrado que los compañeros de trabajo tóxicos suelen tener excesiva confianza en sí mismos, considerándose superiores y con mayores capacidades que sus colegas. No obstante, y en realidad, no siempre dominan el conocimiento ni los métodos de otras áreas. Desgraciadamente, este tipo de personajes suelen maltratar a los otros, por su supuesta inferioridad.

 

Fotografía principal: humansarefree