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Chamath Palihapitiya, ex vicepresidente de Facebook, asegura sentir una culpa tremenda por haber contribuido al desarrollo de un recurso que sólo divide y desinforma a la sociedad.

Con cierta coincidencia en el tiempo, desde hace algunas semanas se han hecho públicas las declaraciones de antiguos ejecutivos de Facebook, Google, Twitter y otras empresas afines que, de alguna u otra forma se arrepienten de haber participado en el desarrollo de dichos recursos de comunicación digital, sean las redes sociales o los buscadores y que, a pesar de su creación más bien reciente, se han convertido en elementos en apariencia imprescindibles para la vida de millones de personas en todo el mundo.

Grosso modo, la aflicción de estos personajes tiene un elemento común: el efecto que esas “invenciones” han provocado en el mundo contemporáneo. Antes que un medio de unión, cooperación o información que alguna vez pareció ser, tal pareciera que Internet se ha convertido justo en lo contrario, un espacio fértil para la división y el sectarismo, tambaleante entre la trivialidad o la falsedad de sus contenidos y, por si esto fuera poco, aislando a la gente en el narcisismo de sus opiniones.

En este sentido, Chamath Palihapitiya, en su momento uno de los vicepresidentes de Facebook, aceptó recientemente sentir una “culpa tremenda” de haber trabajado para esta compañía y crear así “una herramienta que está destrozando el tejido sobre el cual la sociedad funciona”.

Palihapitiya trabajó en Facebook desde 2007 y, entre otras responsabilidades, estaba encargado del crecimiento del número de usuarios de la red social. Estas declaraciones las realizó en la Escuela de Negocios de Stanford, en donde brindó una charla en noviembre.

Entre otras afirmaciones, Palihapitiya dijo:

"Creamos ciclos repetitivos de recompensa instantánea, dominados por la dopamina, que están destruyendo a la sociedad. Corazones, likes, pulgares arriba… Sin discurso cívico, sin cooperación, desinformación, verdades a medias. Y este no es un problema de Estados Unidos, no se trata de la propaganda rusa. Es un problema mundial".

En la charla, el ahora fundador y director de Social Capital –una organización filantrópica de apoyo a la salud y la educación– aseguró que intenta usar Facebook lo menos posible e igualmente aconsejó a los asistentes limitar el uso de las redes sociales.

Palihapitiya criticó también al grueso de las empresas de Silicon Valley, cuyos inversores están impulsando compañías “de mierda, inútiles e idiotas” en vez de dirigir esos recursos a solucionar problemas reales como el cambio climático o las enfermedades.

Las declaraciones de Palihapitiya –que pueden escucharse cerca del minuto 21:52 del video que compartimos– se suman así a las de Sean Parker, uno de los primeros inversores de Facebook que, según referimos en esta nota, aceptó públicamente que al crear esta empresa sus fundadores sabían bien que estaban explotando la vulnerabilidad emocional humana, especialmente la necesidad de las personas por sentirse reconocidas o valoradas.

Lamentablemente, parece ser que estos sentimientos de culpa y arrepentimiento llegan tarde, ya que el mal está hecho. ¿O será posible aún revertir los efectos nocivos que las redes sociales están provocando en nuestras relaciones?

 

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Un estudio llevado a cabo por investigadores británicos encontró que Instagram es, entre las 5 redes sociales más populares, la más nociva para la salud mental

Un importante estudio realizado en el Reino Unido por investigadores de la Universidad de Cambridge y miembros de la Royal Society for Public Health evaluó las experiencias que tienen jóvenes de 14 a 25 años en las cinco redes sociales más populares. La investigación, titulada #StatusOfMind, sondeó el impacto que tienen estas plataformas en mil 500 personas, midiendo 14 asuntos relacionados al bienestar como ansiedad, depresión, soledad, calidad de sueño, autoexpresión, identidad, imagen corporal, relaciones en el mundo real, construcción de comunidad, bullying, miedo a perderse algo (FoMo: fear of missing out), conciencia y entendimiento de las experiencias de las demás personas, soporte emocional y acceso a información de salud confiable. Como se puede ver, el estudio fue bastante amplio y tomó en cuenta cosas positivas y negativas, todas relacionadas con el bienestar integral de una persona en relación con el uso de las redes sociales. 

En líneas generales, este fue el ranking de positivo a negativo:

YouTube

Twitter

Facebook

Snapchat

Instagram

Las principales razones por las cuales YouTube alcanzó la mejora evaluación tienen que ver con que recibió buenas marcas por brindar información sobre las experiencias de los demás y proveer información valiosa de salud, así como por fomentar la autoexpresión y disminuir el sentimiento de soledad, ansidedad y depresión de los usuarios. 

En contraste, los usuarios de Instagram tuvieron registros altos de depresión, ansiedad y sobre todo, de sentirse inadecuados (mala imagen corporal y la ansiedad asociada a ello). Uno de los participantes dijo: "Instagram fácilmente hace que las niñas y las mujeres sientan como si sus cuerpos no son suficientemente buenos, ya que las personas añaden filtros y editan sus imágenes para verse 'perfectos'". Esto genera una expectativa irreal de la belleza corporal y una sensación de ansiedad más o menos constante, al hacer pensar a las mujeres que para tener una vida genial deben conseguir un cuerpo que es más o menos imposible -pues ni siquiera las mujeres que admiran lo tienen realmente-. 

En general, se encontró que todas las redes sociales impactan negativamente en la calidad del sueño, ya que el uso de pantallas en la noche suele perturbar los ciclos naturales del sueño y los usuarios entran en las llamadas "binges" o sesiones largas y hasta adictivas de uso.

Shirley Cramer, directora ejecutiva de la Royal Society for Public Health, señaló que "las redes sociales han sido descritas como más adictivas que el alcohol y el tabaco, y están actualmente tan arraigadas entre los jóvenes que ya no es posible ignorar sus efectos cuando se discute la salud mental de los jóvenes". En los últimos 25 años, en países como Inglaterra o Estados Unidos, la ansiedad ha subido hasta en un 70%, lo cual se vincula con las nuevas tecnologías y especialmente con las redes sociales. Todo esto evidentemente justifica esta investigación:

Es interesante notar que Instagram y Snapchat obtuvieron el ranking de las peores plataformas para salud mental y bienestar -ambas basadas sobre todo en imágenes, lo cual sugiere que pueden estar provocando imágenes de insuficiencia y ansiedad en los jóvenes-.

Esto claramente sugiere que pasar el tiempo viendo imágenes sexys o de instantes perfectos y mayormente triviales, aunque en el momento puede generar un poco de dopamina, suele traducirse en depresión y ansiedad.

Hay que decir que las redes sociales no son completamente tóxicas para las mentes de los jóvenes, pues tienen ciertamente cualidades positivas. El estudio remarcó sobe todo que proveen medios para la autoexpresión y para la comunicación de cosas personales que tal vez no se comunicarían en el mundo no virtual. Lo interesante es que la mayoría de los jóvenes son conscientes, en el Reino Unido al menos, de que las redes sociales pueden ser malas para la salud si no se usan bien. Conciencia que, obviamente, no es equivalente a saber usarlas de tal forma que no sean tóxicas. Los jóvenes dicen que pueden ser muy artIficiales (pues en ellas tienes a personas pasando 1/2 hora para encontrar la foto perfecta para la actividad más trivial), muy superficiales, que pueden generar envidia, que pueden hacer perder el tiempo, que las personas se comparan ahí y que buscan escalar socialmente en base a imágenes falsas de la realidad y demás. 

El reporte recomienda que estas redes sociales generen en un futuro un pop-up que advierta cuando una persona ha realizado un uso excesivo -algo que, notablemente, el 71% de los jóvenes vería con buenos ojos, pero que difícilmente será desarrollado por estas plataformas, a menos de que sean obligados por los gobiernos-.

 

Aquí puedes consultar la investigación completa