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Escucha cómo "Comfortably Numb" se vuelve "Purple Rain" en este fino tributo de David Gilmour (VIDEO)

Arte

Por: pijamasurf - 04/28/2016

David Gilmour de Pink Floyd nos regala una sutileza en tributo a Prince, en su reciente concierto en el Royal Albert Hall

La reciente muerte de Prince ha desatado una serie de tributos y homenajes a este cantante estadounidense, pero seguramente ninguno más fino que el de David Gilmour en el Royal Albert Hall de Londres este domingo por la noche en un concierto que por sí mismo resultaba atractivo, pero que contó con un genial detalle.

En un zurcido musical invisible, Gilmour trasformó uno de los clásicos de Pink Floyd, "Comfortably Numb", en la emblemática "Purple Rain" de Prince. Un elegante homenaje sin palabras, mayormente con guitarras y una luz que se tiñó de morado al mismo tiempo que la emoción del público también cobraba un tono de nostalgia y euforia combinadas al final del arcoíris.

Es interesante ver cómo al principio muchos de los asistentes no notan el cambio y luego empiezan a "agarrar la onda", y es que de hecho "Purple Rain" se convierte así en una extensión instrumental de "Comfortably Numb", una genial sutileza. A diferencia de otros tributos, Gilmour fue menos explícito y así mantuvo su propia esencia, mostrando su virtuosismo.

 

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¿Son estos los tres más grandes escritores en lengua española?

Arte

Por: pijamasurf - 04/28/2016

Los tres más grandes de la literatura en español según Vargas Llosa. ¿Estás de acuerdo?

Los grandes escritores de una lengua se vuelven parte integral de nuestra mente, una forma colectiva de describir el mundo y por lo tanto de pensar. Son tan íntimos como nuestra propia conciencia, aunque no seamos conscientes de ello. Según Mario Vargas Llosa, en la lengua española son tres los escritores que han dejado una huella indeleble en la literatura:

Borges es acaso el más grande escritor que ha dado la lengua española después de los clásicos, de un Cervantes o un Quevedo, pero eso no impide que su genio, como en el caso de este último a quien él tanto admiraba, adolezca, pese o acaso debido a su impoluta perfección, de una cierta inhumanidad, de ese fuego vital que, en cambio, humaniza tanto la de un Cervantes.

Primero hay que mencionar que el reproche que le hace Vargas Llosa a Borges podría hacérsele a él también, después de controversiales ideas y posturas políticas también ligadas a la derecha conservadora del statu quo, como el apoyo a la guerra de Irak (es decir, por lo mismo que se criticó a Borges), las cuales, claro está, en ninguna medida mancillan su escritura. A diferencia de Borges, Vargas Llosa ha escrito demasiado y no merece estar en esa trinidad del cielo de la literatura en español, si bien es uno de los grandes escritores del último siglo, especialmente por sus primeras novelas. Dicho eso, la sencilla elección de Borges, Cervantes y Quevedo es difícil de cuestionar. Algunos querrán añadir a algún escritor con el que se identifican, ya sea por nacionalismo (lo cual es poco menos que una forma de estupidez) o por afinidad estilística, temática o filosófica (lo cual es algo más noble). Podemos pensar en Octavio Paz, en Alfonso Reyes, en Rulfo, en García Lorca, en Juan Ramón Jiménez, en Lezama Lima, en García Márquez, en Cortázar, en Lugones, en Huidobro, en Neruda, en Valle-Inclán, en Calderón de la Barca, en Góngora y claro que en Lope de Vega (y algunos otros), pero probablemente todos estén un lugar abajo y tengan un poco menos de universalidad, de relevancia, de transformación de la lengua y el pensamiento.

Evidentemente, las comparaciones son odiosas y afirmar con un dejo de absolutismo que son esos tres y sólo esos tres los gigantes de la lengua no puede sostenerse como una afirmación verídica, es apenas una conjetura que aspira a una probidad lógica. Es sobre todo un llamado a discutir la lengua, a pedir leer, a polemizar con los aires de grandilocuencia que estos escritores significan, a retomar la pasión de las letras y recordar a los que ilusioriamente hemos dejado de escuchar, puesto que permanecen ahí con un murmullo imposible de silenciar. Y es que, como dijera Borges: "Sólo una cosa no hay: es el olvido/... todo es parte del diverso cristal de esa memoria: el universo".