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¿Quieres tener una existencia plena? De Aristóteles a Kant, estos 4 videos te muestran cómo lograrlo

Filosofía

Por: pijamasurf - 01/07/2016

La filosofía puede entenderse también como un método para conseguir una vida plena y llena de sentido

En la antigua filosofía griega se desarrolló un concepto que ha llegado a nosotros como “eudaimonia”, un vocablo que se ha entendido de diversas formas (“virtud”, “excelencia”, “bienestar”, “felicidad”, entre otras) pero que, al menos a la letra, apunta hacia la plenitud del ser, la buena existencia. Aunque la tradición filosófica occidental dominante no los recogió de esa manera, muchos de los pensadores griegos tenían una preocupación genuina por la vida en el mundo, por la manera en que se alcanzaba una existencia satisfactoria, tanto individual como colectivamente, que a fin de cuentas tendría que ser el propósito último de todo ser humano. Al respecto, en su Teoría del cuerpo enamorado, Michel Onfray escribe:

Los pensadores de la Antigüedad distinguen entre el sabio y el filósofo según la posición ocupada por cada cual en la travesía de la ascesis existencial: sólo el primero alcanza su objetivo después de haber puesto en conformidad su ideal de existencia sublimada y su inscripción en el mundo trivial; el segundo trabaja, obra y camina hacia ese apogeo ontológico que necesita un constante esfuerzo, una perpetua tensión. El sabio deja tras de sí al filósofo como si fuera una piel antigua, de un antiguo mudo e inútil aunque testigo del trabajo de necesaria autorregeneración; el filósofo aspira al estatuto del sabio y a la serenidad de una vida transfigurada. Todas las fuerzas movilizadas por el impetrante durante los largos años de experimentación --pitagórica, socrática, cínica, cirenaica, estoica, epicúrea, escéptica, etcétera-- se aflojan cuando el esfuerzo se disuelve en el sosiego, la paz del alma, la ataraxia y la calma realizadas. La sabiduría procura un objetivo a nuestra época de nihilismo generalizado, y la filosofía, una vía creadora de potencialidades magníficas para alcanzarlo.

En este sentido, la filosofía se nos presenta no como una acumulación de especulaciones o teorías abstractas sino, más bien, como el conocimiento sistematizado a lo largo de varios siglos en función de ese objetivo, la consecución de una vida plena, feliz, virtuosa y todos aquellos conceptos positivos y, sobre todo, deseables para una existencia.

El proyecto The School of Life —impulsado por el filósofo de origen suizo Alain de Botton— cuenta entre su contenido con cuatro interesantes videos que retoman esa vertiente del pensamiento filosófico occidental, en particular con las ideas de Platón, Aristóteles, Immanuel Kant y Friedrich Nietzsche, quienes tuvieron como un asunto central de su quehacer la pregunta por el “buen vivir”. Las explicaciones en los videos corren a cargo de Chris Surprenant, profesor de la materia en la Universidad de Nueva Orleáns y en cada uno se recoge la esencia del pensamiento de los filósofos mencionados para ofrecerla de manera atractiva pero también desafiante.

 

 

 

 

“Una vida sin examen no es vida”, dijo Sócrates en su Apología, según Platón, y esta serie de videos nos confirma que, por lo menos, debemos atender más a nuestra propia vida si queremos conducirla por el camino que verdaderamente deseamos.

 

También en Pijama Surf: ¿Por qué leer a Nietzsche como un filósofo pesimista cuando enseña sobre todo a amar la vida?

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Según el comediante Larry David, el dinero permite a las personas dejar de aparentar que sólo les importan las apariencias y los bienes materiales

En un monólogo reciente en el show Saturday Night Live, el popular comediante Larry David bromeó sobre lo que es ser millonario en nuestra sociedad. El humor, sabemos, se puede dar el lujo de transgredir las normas morales en cierta forma sin hacer un daño, ya que uno debe tomárselo justamente como broma. La vida que es tomada demasiado en serio no sólo pierde su chiste, pierde también inteligencia. Dicho eso, ningún discurso está libre de toda una serie de códigos y relaciones que revelan también paradigmas, atavismos y estigmas de nuestra mentalidad colectiva. Lo que dijo David es altamente revelador de la condición moral de nuestra sociedad, que glorifica el éxito económico y la fama al nivel del cinismo. A veces sólo aceptamos decir lo que realmente pensamos bajo el escudo de que es una broma.

"Cada vez que salgo con alguien en una cita, mis amigos me dicen: '¿No te preocupa que ella sólo está saliendo contigo porque tienes dinero y sales en TV?'". A lo que David contesta: "Claro que es por eso que ella sale conmigo. Es uno de los beneficios. Es por eso que hice todo esto en un principio. ¿Acaso crees que tiene una fijación por viejos calvos?". Y también: "¿Se supone que le guste por quien realmente soy? Yo ni siquiera me gusto por lo que soy". El periodista del popular sitio Inc., que publica los comentarios de David, cree que esto es la esencia de ser rico: "cuando uno es rico, deja de de tener que tratar de ser una buena persona. Ya has logrado la inmunidad de las presiones de tratar de ser bueno. Eres un ojete millonario. Lo abrazas. Te regodeas en ello... Puedes olvidar intentar impresionar a los demás, ya lo has hecho sólo por ser rico".

No es mi intención ser el amargado, "hater", conservador, etc., pero creo que es necesario tomar el papel del moralista en el yermo filosófico en el que nos movemos. Encuentro aquí una buena radiografía de todo lo malo que existe en la glorificación de la riqueza material como si fuera realmente un valor, o más aún, un valor que trasciende los valores. La noción que parecen sostener David, el periodista en cuestión y buena parte del sistema de entretenimiento y propaganda, es que el materialismo y la acumulación no sólo son nuestros deseos secretos sino que son las verdades que aparentamos no saber sólo para ser políticamente correctos y no enfrentar que el dinero no sólo mueve al mundo, también mueve lo más profundo de nuestro ser --y no hay por qué negarlo si es verdad. Como si ser consciente de que las personas nos quieren sólo por el dinero y no darle importancia a esto fuera muy inteligente o incluso una forma de trascender la pobre moral de la sociedad --bajo la suposición de que en realidad cualquier persona, si pudiera, cambiaría sus principios por otros (parafraseando a Groucho Marx) si es que éstos fueran más rentables. En otras palabras, es la afirmación completa de la realidad superior de las apariencias por encima de las esencias. El mundo, nos dicen, es una farsa, así que mejor disfrutemos y dejemos de caer en la ilusión de la bondad y la integridad personal como un valor. El dinero, nos dicen, es lo único que realmente nos libera, nos da el privilegio de dejar de pretender que no hacemos las cosas por intereses mezquinos y egoístas. Además, el dinero es la única muestra tangible, cuantificable de que hemos logrado "hacerla", de que nos hemos encumbrado sobre el azar y las dificultades del mundo y por lo tanto es verdaderamente admirable. Se sugiere que no hay nada malo en hacer las cosas por dinero (igualando hacer las cosas por dinero que por necesidad). La moral es para los pobres, ilusos y tontos. Claro que todo esto es broma, y no debemos tomarlo muy en serio. Pero, por otro lado, ¿quién se toma a la ligera el dinero, la fama y el éxito? Éstos son cosas muy importantes en nuestra vidas, no así ser una buena persona.

En nuestra sociedad en busca de emociones fáciles, de gratificaciones y libertad hedonista sin ningún tipo de compromiso, la moral es poco atractiva: es aburrida y no tiene mucho glamour (o sólo lo tiene cuando se trata de dar dinero a los niños de África para mejorar nuestra reputación o poner nuestra foto de perfil como sello de que nos importa lo que pasa en otro lugar del mundo, que somos muy solidarios). Existe, por otro lado, la vieja idea de que trascender la moral no es deseable y de hecho es un comportamiento erróneo e ignorante. Por el contrario, vivir en armonía con las leyes de la naturaleza y el cosmos brinda la más grande satisfacción y dota la vida de un verdadero significado. Lo más noble en algunos de los viejos sistemas de filosofía --donde se concibe al mundo como inherentemente moral-- era servir, no ser servido o tener sirvientes o explotar a los demás y a la naturaleza misma. Y sólo quien seguía la ley con la más atenta disciplina y compasión podía quizás algún día trascender las leyes de este mundo, salir de la rueda de la fortuna y fundirse con el cauce universal del cual mana la ley misma, inscrita inexorablemente en todos los procesos de la naturaleza. Algo así como dejar de ser un alma para ser sólo Dharma.

 

Twitter del autor: @alepholo