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Puede que seas más efectivo que la CIA para anticipar acontecimientos futuros

Por: pijamasurf - 04/25/2014

El Good Judgment Project es un proyecto que busca definir si las predicciones de un grupo de personas promedio sobre acontecimientos geopolíticos en el futuro pueden ser más exactas que las realizadas por agentes de inteligencia con información clasificada.

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Durante los últimos 3 años, 3,000 personas de diferentes profesiones, edades y estratos sociales han estado haciendo predicciones para las agencias de inteligencia estadounidenses, todo como parte de un experimento llevado a cabo por tres renombrados psicólogos.

De acuerdo a los reportes, las predicciones hechas por el Good Judgment Project son frecuentemente mejores que las de analistas de inteligencia con acceso a información clasificada. Los participantes no requieren mayor formación en estadística, simplemente reciben un breve entrenamiento para poder accesar a un sitio web en el que se encuentran listadas docenas de preguntas cuidadosamente redactadas acerca de eventos de interés para las agencias de inteligencia, como la política exterior de Corea del Norte o el manejo estratégico de los energéticos en Venezuela. No necesitan dar ninguna opinión o justificación, sino sólo dar un estimado numérico de la probabilidad de que un evento suceda antes de determinada fecha. ¿Sucederá algún ataque significativo en territorio israelí antes del 10 de mayo?

De hecho, con el paso del tiempo se ha formado un grupo especial con aquellos individuos cuyas predicciones han sido hasta 30% mejores que las de los oficiales de inteligencia, aun cuando su única fuente de información es Internet. ¿Cómo es posible entonces que un grupo de ciudadanos promedio haciendo búsquedas de Google en sus casas puedan superar el trabajo de las agencias de inteligencia?

Philip Tetlock, uno de los psicólogos que junto con Barbara Mellers y Don Moore dirige el proyecto, se ha dedicado durante la mayor parte de su carrera profesional a estudiar problemas asociados con la toma de decisiones en altos niveles políticos y empresariales. Su libro Expert Political Judgment es considerado un clásico citado por todos los que tratan el tema. Tetlock señala que después de años de estudio ha llegado a dos importantes conclusiones: si quieres que la gente tome mejores decisiones debes darles información de qué tan precisas han sido sus decisiones pasadas, sin embargo, siempre se logran mejores predicciones promediando las opiniones de un grupo de personas que confiando en una sola.

La “sabiduría de las masas” es un concepto desarrollado por el estadístico británico Francis Galton en 1906. Galton se encontraba en una feria donde cerca de 800 personas competían tratando de adivinar el peso de un buey muerto. Después de que se entregara el premio al ganador, Galton juntó la información de todas las respuestas para saber qué tan lejos de la marca real estaba la respuesta promedio. Resultó que la mayoría de las personas adivinaron muy mal el peso, sus respuestas estaban muy por abajo o muy por arriba del peso real del animal, pero cuando Galton promedió todas las respuestas quedó boquiabierto: el buey pesaba 1,198 libras y el promedio de las respuestas de la gente fue de 1,197 libras.

No existe aún una explicación para este fenómeno, pero los resultados son concluyentes. ¿Acaso es cierto que los seres humanos somos capaces de anticipar el futuro? Tetlock parece creer que sí, señala que se cometen errores al hacer predicciones que se alejan de lo que realmente sucede, pero que existe una verdad a la cual la gente está respondiendo y, si promediamos todas las predicciones, los errores terminarán por cancelarse y tendremos una respuesta bastante acertada.

[NPR]

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Por: pijamasurf - 04/25/2014

Preguntarle a un extraño a quemarropa si quiere tener sexo contigo aporta respuestas diametralmente opuestas según el sexo del que pregunta.

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En los '70, el psicólogo Russell Clark afirmó durante una conferencia que cualquier mujer ("guapa o no") podía tener sexo cuando quisiera: sólo tenía que extender su dedo índice y decirle a cualquier hombre "ven a mi habitación esta noche". Esto generó violentas reacciones en su audiencia, por lo que Clark decidió probar su punto con un experimento de campo.

En la primavera de 1978, cinco mujeres y cuatro hombres (todos miembros de un equipo de investigadores liderado por Clark) recorrieron el campus de la Universidad Estatal de Florida buscando a miembros del sexo opuesto que, según sus propios criterios, consideraran atractivos. "Te he estado mirando por ahí", les dirían los investigadores, "y te encuentro muy atractivo", o atractiva, según el caso. Luego les preguntarían en una voz calmada y actitud neutral una de tres preguntas: "¿Saldrías conmigo esta noche?", "¿Vendrías a mi departamento esta noche?" o "¿Te irías a la cama conmigo esta noche?"

Los fascinantes (y esperables) resultados fueron publicados hasta 1988, luego de ser rechazados por varias revistas científicas, que cuestionaron el protocolo y la utilidad de los resultados de esta investigación. ¿Cuáles fueron los resultados? De 96 sujetos abordados (48 hombres y 48 mujeres) más o menos la mitad aceptó salir en una cita con el investigador encubierto. Sin embargo, ninguna mujer aceptó irse a la cama con los entrevistadores masculinos, y sólo una aceptó visitar el departamento de uno de ellos. Por el lado de las mujeres, casi tres cuartos de los sujetos interrogados estuvieron dispuestos a irse con las investigadoras.

El experimento fue publicado finalmente en 1988 en el Journal of Psychology and Human Sexuality, y recibido por la comunidad científica sin mucho entusiasmo. Clarke (acompañado de su colega Elaine Hatfield) tuvo que replicar el experimento para dar cuenta del paso del tiempo (y de factores sociales que pudieran afectar la decisión de los sujetos, como el movimiento por los derechos civiles de las mujeres y el auge del SIDA), pero los resultados fueron casi idénticos: tres de cada cuatro hombres aceptaría tener sexo con una mujer desconocida, mientras que ninguna mujer aceptaría irse con un hombre al azar.

Pero lo que comienza como ciencia, el Internet lo vuelve parodia. La página whatever replicó el experimento en una escala mucho menor, con las ventajas del video, donde una chica le pide a completos extraños que tengan sexo con ella. Sobra decir que en treinta años pocas cosas han cambiado.