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Alfonso Cuarón increpa al presidente de México sobre la Reforma Energética

Por: PijamaSurf Mexico - 04/28/2014

El cineasta desafía a Enrique Peña Nieto para que explique, con precisión, los supuestos beneficios de la Reforma Energética.

alfonsoLas figuras públicas, estrellas de cine, personalidades de la moda, rockeros, etc., tienen una influencia considerable, y por lo tanto, poder. Mientras la mayoría de los famosos viven en burbujas de frivolidad, pocos encausan su influencia para presionar a los políticos sobre problemas sociales. Alfonso Cuarón imprime un humanismo a sus películas, pero también se ha salido del guión de las celebrities, y ha enviado una retadora carta dirigida al presidente de México, publicada en los medios nacionales, que cuestiona al mandatario sobre los supuestos beneficios de la Reforma Energética.

En México el tema petrolero es particularmente sensible porque representa, para muchos, la soberanía ante los intereses económicos más poderosos. Pero el presidente Enrique Peña Nieto planteó una reforma (aprobada por los legisladores), que permite que las empresas extranjeras compartan la utilidad del petróleo. La justificación de la enmienda son los supuestos beneficios económicos para los mexicanos, y que han sido criticados por expertos, por ser populistas e imprecisos, como la publicitada baja en los precios de los energéticos. Además, se plantea que PEMEX, la empresa petrolera del país, necesita reformas para hacerla más productiva, pero paradójicamente, no se promueven las transformaciones que paleen su corrupción interna.

El cineasta mexicano, reciente ganador del Oscar, envía esta carta dirigida al presidente, luego de que Peña Nieto en una entrevista acusara al realizador de no estar bien informado de la reforma. En este acto, indirectamente, el cineasta personifica los sentimientos de muchos mexicanos inconformes con la reforma:

 

La carta:

 

Licenciado Enrique Peña Nieto

Presidente de los Estados Unidos Mexicanos

Presente

 Ante todo le agradezco sus mensajes de felicitación por el éxito y los reconocimientos otorgados a mi película Gravity.

Quiero también aprovechar la ocasión para plantearle una preocupación que comparto, estoy seguro, con muchos mexicanos. 
Me refiero a la reforma energética. 

Al ser entrevistado por León Krauze el 26 de febrero, usted afirmó que yo no estaba bien informado sobre la reforma energética en nuestro país.

Y agregó usted: ...en México no han faltado los grupos que en oposición a estas reformas han generado desinformación y de ahí que algunos lleguen a comprar (estos argumentos) o, con no suficiente información, simplemente no conozcan el alcance y el sentido de las reformas.

Mi falta de información no es atribuible a grupos en oposición que han generado desinformación. La razón es más simple: el proceso legislativo y democrático de estas reformas fue pobre y careció de una discusión profunda, y la difusión de sus contenidos se dio en el contexto de una campaña propagandística que evadió el debate público. No estoy informado porque el gobierno que usted encabeza no ha compartido conmigo –con nosotros, los mexicanos– elementos indispensables para entender el alcance y el sentido de las reformas.

Dice usted en la misma entrevista que ...las reformas son reconocidas en el mundo porque saben que la instrumentación de estas reformas permitirán que México crezca económicamente y tenga mejores condiciones sociales. Ese argumento no me sorprende pero tampoco me convence. Es natural que una reforma energética (en un país que ha tenido esos bienes nacionalizados) cause regocijo en los mercados, pero es ingenuo pensar que el fondo de este reconocimiento sea el crecimiento de nuestro país. Y no me mal entienda: celebro el júbilo de medio mundo siempre y cuando el principal beneficiado –económica y socialmente– sea mi país, sus ciudadanos y que su medio ambiente sea respetado a cabalidad.

La Reforma Energética y petrolera es la más profunda y trascendente que México ha tenido en décadas. Simple y sencillamente se ha cambiado el paradigma del desarrollo nacional. En el entendimiento de que el Congreso está por recibir su iniciativa sobre las leyes secundarias a esta reforma, me permito pedir a usted que nos informe sobre el sentido y alcance de la reforma. No lo hago como experto pero sí como un ciudadano preocupado por el destino en México. Y lo hago desde la más absoluta independencia política. 

Sé que se trata de un tema vasto. Por eso he formulado 10 preguntas cuyas respuestas podrían disipar algunas dudas sobre la reforma.

1. ¿Cuándo bajarán los precios del gas, gasolina, combustóleo y energía eléctrica? ¿Qué otros beneficios tangibles se esperan de la Reforma? ¿Cuál es el cronograma de esos beneficios?

2. ¿Qué afectaciones específicas habrá al medio ambiente con prácticas de explotación masiva? ¿Qué medidas se tomarán para protegerlo y quién asumirá la responsabilidad en caso de derrames o desastres?

3. Los hidrocarburos son recursos no renovables y su impacto en el medio ambiente es enorme. ¿Existen planes para desarrollar tecnologías e infraestructuras de energía alternativa en nuestro país?

4. De la reforma aprobada derivarán contratos multimillonarios. En un país con un estado de derecho tan endeble (y muchas veces inexistente) como el nuestro, ¿cómo podrán evitarse fenómenos de corrupción a gran escala?

5. Las trasnacionales petroleras en el mundo tienen tanto poder como muchos gobiernos. ¿Qué medidas se tomarán para evitar que el proceso democrático de nuestro país quede atrapado por financiamientos ilícitos y otras presiones de los grandes intereses?

6. ¿Con qué herramientas regulatorias cuenta el gobierno mexicano para evitar que se impongan las prácticas de depredación que puedan cometer las empresas privadas que participarán en el sector? 

7. ¿Cómo asegurar que la reforma incremente la productividad de Pemex si no se enfrenta el problema de la corrupción dentro del sindicato?

8. Si Pemex aportó durante 70 años más de la mitad del presupuesto federal (con el que se construyó la infraestructua nacional, se sostuvo la educación y los servicios de salud gratuitos), ahora que el aporte del petróleo no irá directamente de Pemex a las arcas, ¿cómo se cubrirá dicho presupuesto?

9. ¿Cómo asegurar que las utilidades no se canalicen a la expansión de la burocracia sino que lleguen al propietario original de esos recursos, que es el pueblo mexicano?

10. Dos experiencias desastrosas permanecen en la memoria de los mexicanos: la quiebra de 1982 (luego del dispendio, la ineptitud y la corrupción que caracterizó el manejo de la riqueza petrolera de los años 70) y las reformas discrecionales y opacas de tiempos de Salinas de Gortari, buenas para las manos privadas pero dudosas para los consumidores.

¿Qué nos garantiza que esas experiencias, que han ahondado los abismos sociales, no se repitan? Usted y su partido cargan con la responsabilidad histórica de estas reformas. ¿Cree realmente que el Estado mexicano tiene los instrumentos para llevarlas a cabo con eficacia, sentido social y transparencia?

Le agradezco la atención a esta carta.

Quedo, junto con muchos mexicanos, en espera de su respuesta.

 

Respetuosamente,

Alfonso Cuarón.

www.diezpreguntas.com

twitter: @diezpreguntas_

Responsable de la publicación Alfonso Cuarón

 

 

 

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El mundo secreto de los médicos adictos a las drogas

Por: pijamasurf - 04/28/2014

Este es un problema que lleva años afectado a los servicios de salud en todo el mundo, muchos médicos y enfermeras se están volviendo adictos a las sustancias que administran a sus pacientes.

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Últimamente, una alarmante noticia ha vuelto a llamar la atención sobre el uso de estupefacientes entre médicos y enfermeras, un tema que lleva tanto tiempo encendiendo los focos rojos en la comunidad médica que ya pocos parecen considerarlo una emergencia. Todo sucedió en el Hospital de la Universidad de Michigan donde, el mismo día, un anestesiólogo fue encontrado tirado en un baño sufriendo un paro cardíaco debido a una sobredosis de fentanyl, y una enfermera murió unas horas después de inyectarse una combinación de fentanyl y midazolam.

Se calcula que el porcentaje de enfermeras y médicos adictos al alcohol o a las drogas en Estados Unidos va de un 10% a un 14%, un porcentaje similar al de la población en general. No se sabe cuánto de este porcentaje representa a los adictos a drogas médicas, pero se tiene claro que son tres las especialidades que concentran al mayor número de adictos: los anestesiólogos, los médicos de urgencias y los psiquiatras.

El Dr. Jeffrey Silverstein, un anestesiólogo en New York, ha escrito varios trabajos sobre el tema de la adicción en su campo de trabajo. Señala que es difícil, si no imposible, obtener datos exactos, pero parece que el problema de drogadicción entre los anestesiólogos va en aumento. Otros están levantando la voz sobre el creciente alcoholismo dentro de la comunidad médica, un tema que es frecuentemente barrido bajo la alfombra pues se considera beber alcohol una práctica socialmente aceptable.

Miles de doctores se vuelven adictos cada año. Algunos incluso llegan a comprometer la salud de los pacientes, no sólo robando parte de sus dosis, sino llegando a contagiarlos de distintas enfermedades al compartir las mismas jeringas. Está, por ejemplo. el caso de Kristen Dane Parker, una ayudante de quirófano adicta a los opiáceos que contagió a unas 30 personas con hepatitis C, en un par de hospitales de Colorado. El problema de desvío de medicamentos es tan grande que algunas compañías farmacéuticas se han unido para implementar una inútil campaña de prevención con un perro llamado Dougie the Drug Dog, el cual parece una versión actualizada de McGruff, el perro detective de los '80.

Por supuesto, éste es un grave problema de salud pública que afecta a médicos y pacientes. Y es que las condiciones en las que trabajan médicos y enfermeras parecen un perfecto caldo de cultivo para las adicciones: duermen poco, están sujetos a grandes cargas de estrés y además tienen libre acceso a medicamentos altamente adictivos. Resolver este problema no es cuestión de armar una cacería de brujas, sino de generar condiciones de trabajo que eviten que un doctor se tome un par de píldoras, con tal de permanecer despierto para soportar la siguiente cirugía.